APARTANDO A LOS EVANGÉLICOS DE LA PALABRA DE DIOS (2)

Autor: T.A. McMahon

El Apóstol Pablo menciona acerca de cómo los cristianos verían la doctrina durante la época previa a la segunda venida de Cristo, cuando Él venga para rescatar a Su iglesia: “Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos (2 Timoteo 4:3,4). Obviamente, la doctrina bíblica no será vista favorablemente. La implicación es que la doctrina será considerada como una carga, algo que en el futuro los cristianos no tendrán que “soportar.” Obediencia a la sana doctrina implica disciplina espiritual, aplicación racional y el tomar opciones o hacer elecciones en la vida, basado en la Palabra de Dios la cual está en contra de los deseos de la carne.

El mes pasado, en la primera parte de estas series, mencionamos al Apóstol Pablo refiriéndose acerca de cómo los cristianos verían la doctrina durante la época previa a la segunda venida de Cristo, cuando Él venga para rescatar a Su iglesia: “Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos (2 Timoteo 4:3,4). Obviamente, la doctrina bíblica no será vista favorablemente. La implicación es que la doctrina será considerada como una carga, algo que en el futuro los cristianos no tendrán que “soportar.” Obediencia a la sana doctrina implica disciplina espiritual, aplicación racional y el tomar opciones o hacer elecciones en la vida, basado en la Palabra de Dios la cual está en contra de los deseos de la carne.

¿Qué es la sana doctrina?.

La sana doctrina es simplemente las enseñanzas de Dios, incluyendo Sus instrucciones, Sus preceptos, Sus mandamientos, en resumen, es cada palabra que Él haya dicho desde el Génesis al Apocalipsis. “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra de Dios” (Lucas 4:4). Y aún así, en los últimos días, muchos cristianos no permanecerán en la sana doctrina.

Entonces ¿cuál va a ser el resultado cuando ellos tomen ésa actitud? Pues será la apostasía, la cual es una forma de cristianismo que viene a ser sólo una cáscara de lo que la Biblia enseña. Esta clase de enseñanza acomodará los deseos de la carne bajo el disfraz de bondad, como Pablo nos dice en la segunda epístola a Timoteo. Además, durante éste período, habrá una gran cantidad de “cristianos” quienes ejercerán su don de persuasión ya sea sutilmente o no muy sutilmente, para pervertir la sana doctrina. Y éste proceso ya se encuentra en pleno desarrollo.

Como mencionamos en la Primera Parte de esta carta, la principal estrategia de Satanás en su seducción de la humanidad es en socavar, debilitar, pervertir, distorsionar, corromper, engañar, denigrar y negar las Sagradas Escrituras de cualquier manera que sea posible.

El resultado final de su misión es una religión apóstata y una iglesia en la cual sus adherentes adoraren y sigan al Anticristo, el hombre de anarquía, de desorden, de perfidia, a quien Satanás le conferirá el poder. Para realizar ésta misión lo único que se necesita es realmente una simple fórmula que fué muy efectiva en el Jardín del Edén y a través del Antiguo Testamento y los tiempos Apostólicos. Ésta fórmula ha seguido siendo aplicada a través de la historia de la iglesia hasta nuestro tiempo presente. ¿Cuál es ésta fórmula? Inducir a la humanidad para desviarse y finalmente apartarse y rechazar lo que Dios dijo. Adán y Eva fueron los primeros en sucumbir. Habiendo heredado la naturaleza pecaminosa hizo a sus descendientes presa fácil para el adversario, el diablo, que ronda como león rugiente “buscando a quien devorar” (1Pedro 5:8).

Dios continuamente declaró a los israelitas que si ellos le obedecieran serían bendecidos, y que si ellos tomaran el camino de la desobediencia sufrirían las terribles consecuencias de tal pecado como es la separación de Dios y la separación de parte de Dios con respecto a ellos, la pérdida de la correcta dirección y protección y que también serían sujetos a las acciones disciplinarias de Dios, incluyendo Su ira y Su castigo. Las experiencias de Israel en el desierto, que leemos en el libro de Éxodo y a través de los ciclos de rebelión y arrepentimiento del libro de Jueces, testifican a la realidad que Dios es fiel y verdadero a Su Palabra y a Sus advertencias.

En el libro de Deuteronomio podemos decir que es un ejercicio en repetición ya que Moisés una y otra vez informa al pueblo israelita de las instrucciones que Dios ha dado y les advierte que obedezcan lo que Dios ha ordenado. No sólo era algo concerniente a la ley sino a la vida: y les dijo: “Aplicad vuestro corazón a todas las palabras que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos, a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley. Porque no es cosa vana; es vuestra vida” (Deuteronomio 32:46,47).

Samuel, el profeta y juez, hace eco de la exhortación de Moisés aproximadamente tres siglos después: “Servidle (a Dios) con todo vuestro corazón. No os apartéis en pos de vanidades que no aprovechan ni libran, porque son vanidades” (1Samuel 12:21, 21). No solamente el apartarse de Dios y buscar otra cosa es vanidad, algo que no tiene valor, sino también el proceso en sí es maligno: “Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación” (1 Samuel 15:23).

La analogía inspirada por Samuel nos hace ver no solamente la maldad de la rebelión en lo que se refiere a la idolatría, sino también nos ayuda a reconocer las instigaciones de Satanás para la desobediencia que es tan común en la iglesia de hoy en día.

Idolatría era el tema principal. Los hijos de Israel fueron ordenados a que no hicieran ninguna imagen de dioses ya sea de plata o de oro (Éxodo 20:3, 4, 23). ¿Y cuál fue la respuesta del pueblo de Israel? “Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos” (Éxodo 24:7). Pero días después, cuando Moisés se tardó en regresar del Monte Sinaí y el miedo invadió al pueblo de Israel, la gente se apartó de las palabras de Dios y se volcó a lo que ellos creían podía satisfacer sus necesidades emocionales y espirituales. Construyeron un objeto físico a qué adorar, un becerro de oro.

Aunque este acto fue una clara rebelión en contra de Dios, examinemos lo que probablemente influenció la manera de pensar del pueblo israelí al llegar a la realización de éste acto. El líder espiritual de ellos había desaparecido. El pánico invadió al campamento. Al igual que los egipcios, ellos se identificaban más con objetos físicos a que adorar, en vez de seguir las instrucciones de un Dios invisible. Tal vez Aarón pensó que la mejor manera de pacificar a la muchedumbre era el darles algo con que sus sentidos físicos podían identificarse, algo que los tranquilizara.

¿Cuál es el problema con ésta clase de acercamiento espiritual que es el satisfacer las necesidades del cuerpo y del espíritu? ¿No es “aceptable” ésta forma de adoración a un objeto físico al mismo tiempo que el ritual en sí podía estimular la parte espiritual, con tal que estuviera dirigida al Dios de Abraham, Isaac y de Jacob? Indudablemente que Aarón lo pensó de ésa manera. Él hizo construir un becerro de oro, construyó un altar, dirigió la liturgia del rito de adoración y dedicó tal “adoración al Señor.”

La respuesta de los israelitas fue un precursor del espíritu del ecumenismo religioso que es tan común y corriente en nuestro día y que también está basado en mentiras: “Estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto” (Éxodo 32:4).

Necesitamos urgentemente un entendimiento Bíblico acerca de lo que idolatría realmente significa. Los ejemplos de idolatría del Antiguo Testamento y las admoniciones en contra de tal idolatría fueron dados por Dios. ¿Por qué éstos ejemplos también nos conciernen a nosotros? ¡Porque la iglesia evangélica de hoy en día está siguiendo el ejemplo de Aarón! La mayoría de cristianos definen idolatría como algo que toma el lugar de Dios. Eso es verdad. Pero, muy a menudo, este tipo de definición general y superficial no nos permite entender la manera y los detalles en que la idolatría realmente trabaja. Por lo tanto, puede que nosotros no tengamos el discernimiento necesario para estar preparados.

¿Por qué es la idolatría tan crítica, tan importante? Comencemos con lo que es obvio: La Biblia define a los ídolos como dioses falsos (Salmo 96:5). Ellos son objetos de decepción y peor aún, son las creaciones de hombres y de demonios. El adorar a éstos ídolos es una ilusión. La veneración de tales ídolos por lo general incluye libertinaje y depravación, actividades rituales enfocadas para la satisfacción de los instintos carnales. Idolatría también incluye materialismo y experimentación, totalmente dirigida hacia la carne.

Los llamados dioses son representados físicamente y son adorados sensualmente. La mayoría de los evangélicos están conscientes de todo esto, pero lo que no parecen entender es la naturaleza de la idolatría y cómo denigra nuestra adoración al Dios verdadero y viviente.

La adoración que Dios deseaba de parte de Su pueblo, los israelitas cuya nación Él separó para recibir al Mesías, está en gran contraste con los ritos religiosos que las naciones paganas practicaban. En vez de darles imágenes, Moisés habló las palabras de Dios a ellos y después las puso en un libro: “Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová... Y tomó el libro del pacto y lo leyó a oídos del pueblo” (Éxodo 24:4, 7). Él (Moisés) les dijo que el hacer imágenes para representar a Dios está condenado: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra... No te inclinarás a ellas, ni las honrarás” (Éxodo 24:4, 5).

¿Por qué daría Dios éste mandamiento? Porque ninguna imagen que el hombre pueda dibujar, grabar, pintar, esculpir, construir utilizando cualquier medio, o imaginarse en su mente puede representar a Jehová Dios. Él es infinito (1 Reyes 8:27). Él es espíritu (Juan 4:24). Él es invisible (Juan 1:18). Aún los lugares designados por Dios eran drásticamente diferentes de los lugares de las naciones paganas. ¡No había nada físico a qué adorar! El Santo de Santos en el Tabernáculo y después en el templo de Salomón, no contenía la imagen de Dios sino la Palabra de Dios, representada por el Arca del Convenio. Dentro del Arca estaba el Testimonio de Dios, las tablas de piedra escritas por la mano de Dios (Deuteronomio 10:1, 2). Se puede recalcar, que por el diseño de Dios mismo, el énfasis estuvo siempre en la Palabra de Dios.

Dios decidió revelarse a la humanidad a través de palabras y no en imágenes. De la misma manera, la adoración debe ser a través y de acuerdo a Su Palabra.

Sin duda alguna, Él eligió palabras porque es el mejor método, el más apropiado para transmitir, comunicar, expresar lo que Él quiere que la humanidad sepa y haga. Las palabras tienen un significado definido y pueden ser interpretadas objetivamente. Sólo palabras, habladas o escritas pueden comunicar apropiadamente y correctamente los atributos de nuestro Dios trascendental y Su naturaleza divina. Mientras que por otro lado, la adoración despertada, suscitada, excitada por imágenes está basada en imaginación en vez de las enseñanzas de las Escrituras. Las imágenes religiosas pueden solamente comunicar información en una manera simbólica y superficial. Las interpretaciones de ésta clase de adoración son mayormente subjetivas, experimental y dependen mayormente en la imaginación del observador. El mensaje de la Biblia, sin embargo, no es acerca de gratificación egoísta sino es acerca de redención; no es acerca de nuestros sentimientos acerca de la verdad sino es acerca de Su verdad, es también acerca de una relación con nuestro Señor tan íntima que las imágenes nunca podrían expresar sino sólo distorsionar. Jesús oró a Su Padre por Sus discípulos: “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17).

La teología de la Biblia es instructiva. Es dada en palabras para el hombre pueda entenderla. “Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría. Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia” (Proverbios 4:7). La Biblia nos comunica una fe que está edificada en evidencia, lógica y razón. Ningún sistema de adoración que se basa en imágenes puede decir lo mismo y cuando la persona que tiene arraigada su fe en el libro de la verdad, la Biblia, se aparta de la verdad y se dirige a la adoración de imágenes, ésa persona está abandonando la razón y está siguiendo idolatría. Eso fué lo que ocurrió a los israelitas a través de su historia, incluyendo cuando fueron instruidos por Dios para hacer una serpiente de bronce como un símbolo, el cual nos lleva, a la larga, a ver la muerte de Cristo en la cruz, como pago por los pecados del mundo. Ellos después convirtieron esta imagen en un objeto de idolatría y por lo tanto Dios les instruyó para que la destruyeran. (2 Reyes 18:4).

A través de la historia, el cristianismo ha sucumbido a la idolatría a través de las imágenes y rituales litúrgicos. La tradición de la Iglesia Católica Romana atribuye a “Santa” Verónica el haber capturado la imagen de Cristo en su velo que supuestamente ha dado origen a iconos, cuadros y grabaciones de la cara de Cristo. Verónica continúa siendo venerada hoy en día por católicos, cuando ellos observan el ritual de las estaciones de la Cruz.

La iglesia Ortodoxa del Oriente también dio origen a iconos de Cristo, de María y de los “Santos” como un medio de trascender místicamente lo temporal a través de imágenes que supuestamente habilita a la persona a “ver espiritualmente” la divinidad indescriptible. Durante el siglo IX, la Iglesia Rusa Ortodoxa incorporó iconos como parte central de su adoración, incluyendo una forma de adivinación conocida como “oración a través de los iconos”. Como mencionamos anteriormente, esto es rebelión religiosa que las Escrituras nos dicen es el pecado de brujería.

El emperador Constantino influenció mucho en la introducción de imágenes idólatras en el cristianismo para así aplacar a las multitudes de paganos a quienes él coaccionó, obligó, forzó a que se unieran a su nueva religión que él había creado e incorporado en el imperio romano. Pero fue durante la Edad Media que la Iglesia Católica Romana usó toda su influencia para introducir y fomentar el uso de las imágenes visuales.

También fomentó el uso de estatuas religiosas, cuadros de pintura, el despliegue de reliquias como también la extensión de las liturgias con el uso de suntuosas vestiduras, incienso, velas y procesiones. Todo esto fue hecho para influenciar y promover la participación de la población que era en su mayoría analfabeta. En vez de educar a la gente, la Iglesia romana les dio una teología visual, experimental que prolongó la ignorancia de las Escrituras de parte de la gente y añadió sobre todo esto la superstición.. Pero gracias a la gracia de Dios, el invento de la imprenta por Guttenberg en el siglo XV y la reforma en el siglo XVI, fueron instrumentos que ayudaron a aquellos creyentes que “protestaban” acerca de los abusos de la Iglesia Católica e hizo que pudieran regresar a las raíces de su fe, a las Sagradas Escrituras, a la verdad, a la Biblia.

Increíblemente, la iglesia evangélica está progresivamente deslizándose en idolatría, apartándose de la Palabra de Dios y dirigiéndose a las imágenes visuales. La meta de la sociedad Americana de la Biblia es poner toda la Biblia en video para satisfacer o acomodar a la generación que está orientada visualmente (y que tiene muy poco interés en la lectura). La película hecha acerca de la vida de Jesús, la cual es una presentación dramática del evangelio de Lucas, ha sido el medio principal que iglesias evangélicas han usado para evangelizar a gente en el extranjero. La película, bien católica, llamada “La Pasión de Cristo”, ha tenido un éxito fabuloso y ha sido apoyada principalmente por cristianos evangélicos. Organizaciones bíblicas de tendencia conservadora, están usando la película de Mel Gibson como parte principal de sus programas de evangelización.

Millones de DVD’s de la película “La Pasión de Cristo” ha sido comprados por iglesias evangélicas para sus escuelas dominicales, estudios bíblicos y grupos de oración.

Películas religiosas están aumentando ya que los evangélicos están entrando en sociedad con Hollywood para demostrar que ellos son un mercado que puede rendir beneficios financieros. Un pastor, cuya iglesia alquiló teatros para mostrar la película “La Pasión de Cristo” ( y que produjo una sola conversión) se arrepintió de haberlo hecho. Éste pastor tuvo la convicción que en vez de haber estado en sociedad con Hollywood, lo que había estado haciendo era el ser agente o vendedor, al servicio de la Industria Cinematográfica. Se sintió como un agente vendiendo los servicios de una prostituta. Aún si el arrepentimiento de éste pastor es verdadero, si él no llega a entender el peligro del aspecto visual en lo que se refiere a la adoración espiritual, éste hombre llamado a servir a Dios, corre el peligro de cometer el mismo error nuevamente y caer en la trampa de la idolatría visual.

Éstos comentarios no son una condenación de toda la industria cinematográfica, pero películas no pueden ser usadas para presentar las Escrituras visualmente sin caer en la idolatría. No solamente las imágenes son históricamente falsas (dependen de la imaginación del escritor, director ó actor) sino que también tienen que ajustarse a las mecánicas del medio de difusión (actuación, cinematografía, dirección artística, iluminación, música, efectos audibles, etc.), que están diseñadas para manipulear los sentidos y las emociones de la gente para lograr efectos dramáticos.

Las películas bíblicas son solamente una de las tendencias entre muchas que están apartando a los evangélicos de la Palabra de Dios y están produciendo cristianos que son analfabetos Bíblicos o que carece un mínimo entendimiento de las Escrituras. Esto es desdichadamente muy cierto cuando nos referimos a nuestra juventud que está orientada visualmente.

En la parte final de éstas series daremos ejemplos más extensivos de movimientos dentro del cristianismo evangélico que están actuando agresivamente y están logrando apartar a nuestra próxima generación de las Sagradas Escrituras y dirigiéndolas hacia la idolatría de la experimentación.

Nosotros servimos a un Dios misericordioso que puede rescatar a una alma de las circunstancias más oscuras y tenebrosas pero que no apoyará, no respaldará, no sostendrá los caminos religiosos idólatras que el hombre ha maquinado, fabricado e inventado en sus arrogantes intentos de tratar de servir y adorar a Dios. “Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos, afirma el Señor” (Isaías 55:8). Estamos siguiendo un camino de destrucción y nos estamos deslizando hacia la idolatría. Recordemos la forma en que Jesús lo explicó: “Dios es espíritu; y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad”(Juan 4:24).

Título en inglés: “Weaning Evangelicals Off the Word – Part II” © Periódico Publicado en marzo del 2007 escrito por T. A. McMahon Publicación: “The Berean Call” - P.O. Box 7019, Bend, Oregon 97708-7019, Estados Unidos “[Los Bereanos]…escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” Hechos 17:11

Traducción: José Victor Delgado © Permiso de traducción por el Departamento Editorial TBC, Abril 2003. Para más información o preguntas, dirigirse por correo: Albert Gomez, 309-37th Street, Union City, New Jersey 07087 - USA. Fax: 201-864-1104, Correo Electrónico: wordfortoday@earthkink.net

A menos que se indique de otra manera, las citas de las Escrituras en esta circular se han tomado de la Nueva Versión Internacional, revisión de 1999.

The Berean Call es una organización benéfica 501[c] [3] corporación exceptuada de impuestos, registrada en el Estado de Oregon, USA. La cual está supervisada por un consejo independiente el cual tiene total y final autoridad sobre todos los bienes en la corporación, personal y asuntos varios.

 


"Copyright ©2006 All rights reserved." Alojado en Iglesia.es