No
existe una respuesta breve ni prefabricada para esta pregunta. En
esta sociedad moderna hasta los cristianos esperamos que todo se nos
dé en cápsulas aceleradas. Si ésta es su
pretensión, desde ya le invitamos a no seguir leyendo. Puede
volver a su show favorito de televisión.
¿Aprueba
la Biblia la esclavitud? Sam Harris, uno de los nuevos bulldogs del
ateísmo moderno en el mundo de habla inglesa, afirma que sí.
El Señor Harris es el autor del libro Letter
to a Christian Nation(Carta
a una Nación Cristiana), publicado
en Septiembre 2006 y que continúa en la categoría de bestsellers, algo
que revela en parte, el estado espiritual de dicha nación
(U.S.A.).
Sam
Harris le ha declarado la guerra a Dios, al cristianismo y la Biblia
en particular, y a la religión en general. Harris dice que la
religión, incluyendo el cristianismo con sus absolutos
morales, es una amenaza para la civilización. En una
entrevista televisada por PBS [1], se
le preguntó qué pensaba del concepto de que la religión
era la mejor forma de enseñar principios morales [2]. Harris
no demoró en contestar que la idea es una alucinación.
“La Biblia, por ejemplo, endorsa la esclavitud … Dios
nos dice como tratar los esclavos, no pegarles mucho de modo que no
pierdan un ojo o algunos dientes, pero nos dice que debemos
conservarlos, y Jesús claramente esperó que los
conserváramos. Eso por sí solo elimina a la Biblia como
la mejor fuente de moralidad”.
Una
declaración como la anterior revela que cualquiera puede
escribir un libro en cualquier tema, sin conocer un rábano de
lo que está hablando. Las palabras de Harris dan a entender
que abrió la Biblia, vio la palabra “esclavitud” y
de inmediato imaginó la escena donde a Kunta Kinte le cortan
parte de su pie como castigo por haber intentado escapar. Harris no
ha leído la Biblia ni realizado ninguna investigación
exhaustiva en el tema de la esclavitud. Pero no podíamos
esperar otra cosa de Sam Harris, un hombre que apareció en el
documental de Brian Flemming,
The God Who Wasn’t There (El Dios que nunca estuvo allí), film
que intenta probar que Jesús nunca existió, una tesis
que los expertos acreditados de renombre rechazan universalmente.Esto
es suficiente para no tomar en serio a Sam Harris, un hombre con gran
falta de discernimiento en el área de religiones. Debe ser por
ello que el único debate que aceptó fue contra Rick
Warren [3], quien con todo respeto, no tiene una formación
académica para debatir en estos temas. Es natural que Harris
siga huyendo de los pesos pesados como Alvin Plantinga, William Lane
Craig, J.P. Moreland, Norman Geisler, y otros.
Fue
precisamente en el tema de la esclavitud que Harris hizo trastabillar a Warren, por ello queremos de aquí en adelante abordar el
tópico para capacitar en lo posible a los cristianos a rebatir
esta objeción que los críticos usan para atacar nuestra
fe. Al mismo tiempo, si algún ateo alcanza a leer este
trabajo, permítanos educarlo a los efectos
de rescatarlo de las garras fatales de la ignorancia. Para llevar a cabo este desafío monumental (educarlo a
usted), tomaremos como base el trabajo académico publicado en http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html
Comencemos
diciendo que lo primero que viene a la mente del hombre actual cuando
se habla de esclavitud, es la noción relativamente moderna
derivada de las experiencias en el Sur de los Estados Unidos, el
Caribe y Latinoamérica. La imagen de la esclavitud en
occidente ha sido circunstancialmente construida en base a las
representaciones de la literatura abolicionista primero, y novelas,
libros de texto y películas más adelante.
Este tipo de esclavitud fue caracterizado por 1) el uso de esclavos
como propiedades con exclusión de su humanidad, 2) el empleo
de ellos para mano de obra únicamente, y 3) su absoluta falta
de libertad. [Encyclopedia of Cultural Anthropology (4 vols), David Levinson and
Melvin Ember (eds), HenryHolt:1996, 4:1190f]
Antes
de elaborar en la descripción de esclavitud en la antigüedad,
es crucial señalar que los eruditos en el Antiguo Cercano
Oriente (ACO en adelante) ya han abandonado el uso del término
“esclavitud” para describir las diversas formas
relacionales señor-sirviente en la antigüedad. En
realidad, la historia devela que hubo muy pocas sociedades antiguas
esclavistas por definición – las romana y la
griega siendo las más conocidas. Para decepción de los
Sam Harris de hoy, la sociedad del antiguo Israel no califica en esta
última categoría con los romanos y los griegos. Ni
siquiera estas dos últimas poseían las tres
características dominantes de la esclavitud del siglo
diecinueve, aunque sin duda hubo abusos de todo tipo, dada la
condición humana.
El
término “esclavo” es por demás ambiguo en
el contexto de las culturas antiguas. Por ejemplo, en occidente jamás
llamaríamos a los ministros de gobierno “siervos del
presidente”, pero ese es exactamente el término que los
definiría en los imperios o reinos del ACO. “Siervo”
era el título aplicado para un subordinado en la escala
social. Todos los súbditos de un rey eran llamados “siervos”,
a pesar de ser ciudadanos libres. El rey mismo, de ser vasallo, era
un siervo del emperador. Los reyes, emperadores y plebeyos, eran
todos “siervos” de los dioses. Las personas de capas
sociales inferiores, cuando se dirigían a alguien de una capa
superior, usaban el respetuoso “vuestro siervo”. [A
History of Ancient Near Eastern Law (2 vols). Raymond Westbrook (ed).
Brill:2003. 1:40]
Observación:
los términos “siervo”, “esclavo” y
“sirviente” no acarreaban la connotación negativa
atribuida en el día de hoy. Teniendo presente lo anterior, es
increíble que el señor Harris simplemente cite versos
donde aparece la palabra “siervo” y no se tome la
molestia de contextualizar el término o la referencia. Sólo
la ignorancia o la deshonestidad intelectual pueden llevar a un
hombre a hacer eso.
Pasemos
ahora a definir la palabra “esclavo” (siervo) en el
Antiguo Testamento, y por extensión, en el Nuevo Testamento.
La palabra ebed/doulos denotaba no sólo esclavos ocupados en la producción o
en las tareas domésticas, sino también personas en
puestos subordinados en relación al rey y los altos oficiales.
Es por ello que el término ebed es traducido a veces como “siervo”. Como se ha señalado
anteriormente, el término se usaba también en
referencia a la persona cuando se dirigía a otra de rango más
alto. Por último, ebed se usaba también en un sentido figurado/espiritual: siervo de
Dios (Ex. 32:13; Lv. 25:55; 1 S. 3:9; Ezra 9:11, etc.).
En
nuevas versiones bíblicas encontramos que ebed/doulos (griego
NT) es traducido como “esclavo”. Es comprensible que
ciertas personas se confundan al ver esta traducción y lleguen
a pensar que la Biblia aprueba la institución de la
esclavitud, pero es inusitado que Sam Harris, supuestamente un genio,
se llegue a confundir. Todo lo que se necesita para aclarar la
confusión es estudiar el contexto y la etimología de la
palabra. Por ejemplo: Abimelec, rey de Gerar, llamó a todos
sus siervos y les contó un sueño que tuvo (Gé.
20:8). Estos “siervos”, en contexto, eran los oficiales y
ministros de su corte. Abraham, por su parte, derrotó a los
reyes de Mesopotamia con un ejército constituido por 318 de
sus criados (Gé. 14:14). Podemos suponer con un alto grado de
certidumbre que al menos una parte de estos “criados”
eran miembros de la familia de Abraham nacidos libres. Al ascender al
trono de Judá, Amasías mató a los “siervos”
que habían matado a su padre. Estos siervos eran dignatarios
reales (2 Cr. 25:1-3). Y así existen otros ejemplos.
En
Génesis 24:2, encontramos que la persona que gobernaba sobre
todos los bienes de Abraham, es llamada su “criado”. Más
que un esclavo en el sentido occidental moderno, aquí tenemos
a alguien que muy probablemente nació libre, o de ser un
esclavo, su condición dista mucho de semejar la de un esclavo
del siglo 19 en occidente.
Luego
de haber extirpado la carga negativa de la palabra “esclavo”
en el contexto de la cultura del antiguo Israel, vayamos ahora a los
casos de esclavitud o servidumbre para los cuales el Antiguo
Testamento contiene legislación por parte de Dios.
La
mayor parte de las regulaciones en el AT relacionadas con la
esclavitud tienen que ver con individuos hebreos que por razones de
endeudamiento, o riesgo de morir de inanición, se vendían
(o firmaban un contrato de servidumbre por un tiempo limitado). Llamémosles “esclavos endeudados”.
Debe “quedar en actas”, Sam Harris y hordas ateas, que no
estamos hablando de esclavos que fueron cazados como animales, como
ustedes en su cruzada anti-Dios creen o hacen creer al desprevenido
público.
En
un contexto histórico-religioso-cultural donde la lucha por la
estabilidad económica era una constante, la ley mosaica
contenía varias iniciativas para prevenir que la persona se
convirtiera en un esclavo/a. Deuteronomio 23:19 legisla que en
materia de préstamos no se debe cobrar interés al que
pide prestado. Este principio se repite en Ex. 22:25; Lv. 25:36, 37;
Sal. 15:15 Neh. 5:7, y Ez. 18:8, 13, 17; 22:12. A su vez,
Deuteronomio 15 insta con coerción teocrática
inconfundible, que siempre se debe ayudar al pobre y al menestoroso.
Levítico 19:9 y 23:22 también aseguran la provisión
de los necesitados.
“Las
regulaciones pentateucas eran para mitigar las causas de que las
personas tuvieran que servir como esclavos. Los extranjeros
residentes, los huérfanos y las viudas no debían de ser
abusados, oprimidos o deprivados de justicia. Cuando se les prestaba
dinero a los pobres, no se debía cobrar interés. En
cualquier otra zona del Cercano Oriente, los intereses exorbitantessobre
los préstamos eran la primer causa de que la gente se vendiera
en esclavitud”. [Dictionary of the Old Testament Pentateuch, T.
Desmond Alexander and David W. Baker (eds). IVP:2003, OT5]
Es
significativo que en Israel nadie podía ser esclavo a la
fuerza. El traficante de esclavos en potencia era castigado con la
pena de muerte (Ex. 21:16). Señor Harris, ¿puede usted
discernir esta gran diferencia con los sistemas esclavistas de los
siglos 18 y 19? Yo pienso que usted sí sabe la mala
representación que usted hace de la forma de esclavitud en el
Israel antiguo? Si ese es el caso, usted comete la falacia del
monigote de paja, o sea, construye su versión del sistema para
poder refutarla con facilidad. La esclavitud del AT era una
servidumbre con responsabilidad contractual,
o sea, un compromiso de trabajar para alguien a quien la persona debe
dinero y de esa manera pagar la deuda – algo así como
hacemos hoy con las tarjetas de crédito.
ElOpus
Magnum en esta materia, que Sam Harris debió haber leído si
deseaba algún tipo de respeto entre los eruditos, son los dos
tomos de A History
of Ancient Near Eastern Law (Historia
de la Ley en el Cercano Oriente) editado por Raymond Westbrook,
Brill Academic Publishers:2003.
Este
trabajo hecho por 22 eruditos encompasa todos los documentos legales
del ACO (por períodos) e incluye secciones en esclavitud.
Citando algunas porciones, intento demostrar que la esclavitud de las
civilizaciones del área geográfica tendía a ser
un recurso de ayuda al pobre más que para el rico [ver http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html]:
“La
mayoría de los esclavos poseídos por los Asirios en
Asur y Anatolia parecen originalmente ser esclavos-deudores –
personas libres vendidas en esclavitud por un padre, esposo, una
hermana mayor, o por ellos mismos”. (1.449)
“La
venta de esposas, niños, parientes, o uno mismo debido a
obligaciones financieras, es una característica recurrente en
la escena socio-económica de Nuzi … Un caso algo
diferente es el de la mujer o el hombre extranjero, llamados hapiru (inmigrantes), quienes se ofrecían voluntariamente como
esclavos a individuos privados o a la administración de
palacio. La pobreza era la causa de estos acuerdos …”
(1.585)
“La
mayoría de los casos registrados donde personas libres
ingresan al sistema de esclavitud (en Emar) son debido a deudas,
hambruna, o ambas …” (1.664s)
“Por
otra parte, se hace mención de gente libre que son vendidos
como esclavos como resultado de las condiciones de hambre y la
situación económica crítica de las poblaciones
[Canaán]. Hijos e hijas son vendidos por provisiones…”
(1.741)
“El
método de esclavización más frecuentemente
mencionado [Neo- Sumerio, UR III] era la venta de hijos por parte de
sus padres. La mayoría son mujeres, evidentemente viudas
vendiendo una hija; en una instancia una madre y una abuela venden
un niño … Hay un caso de auto-venta. Todas éstas
claramente se originan en la pobreza; no se declara, sin embargo, si
alguna deuda estaba específicamente en juego”. (1.199)
Ahora,
en lo referente al trato dado a los esclavosen
el ACO y el AT (Israel), corresponde señalar las diferencias
con el trato a los esclavos en la historia más reciente. La
esclavitud en el Sur Americano abundó en maltratos y no
necesitamos documentar estas cosas. En el ACO, el trato a los
esclavos era mucho menos severo, principalmente por el tipo de
relación cercana creado entre el señor y el esclavo. La
esclavitud en el ACO era por lo general algo de “entrecasa”,
“cosa de familia”, con fuertes lazos emocionales
involucrados. Sin embargo, hubo casos registrados de castigos
extremos en la región. Pero cuando llegamos a Israel, el
relato bíblico presenta un marcado mejoramiento de las
condiciones de vida de los esclavos, superior a las del ACO. Exodo
21, por ejemplo, es considerado por muchos comentaristas como un
modelo de tratamiento humanitario a los esclavos.
Reiteramos,
sí hubo casos de castigos extremos en el ACO, pero la norma
era que los esclavos eran protegidos del abuso:
“Los
esclavos eran generalmente protegidos contra castigos físicos
excesivos. Aun los esclavos-propiedad parecen haberse beneficiado en
cierto grado de esta protección”. [A History of Ancient
Near Eastern Law (2 vols), Raymond Westbrook (ed). Brill:2003, 1:43]
Todos los documentos del
período histórico parecen indicar un tratamiento
humano:
“Primero,
separemos los esclavos -- el botín de guerra o en servidumbre
por varias razones – quienes por definición eran
totalmente dependientes de sus señores, no
obstante este último parece haberlos tratado bastante
humanamente, y más como sirvientes domésticos”.
[Everyday in Ancient Mesopotamia. Jean Bottero (Antonia Nevill,
trans). JohnsHopkins:1992/2001, p. 114]
Por
su parte, en el sistema de esclavización en los siglos 18 y 19
en América, los esclavos vivían separados
y no participaban de muchos de los beneficios de las fortunas de los
dueños. En el Nuevo Mundo, por lo menos dos tercios de los
esclavos de las plantaciones vivían en barracas y no en
cercanía con los dueños (esclavos domésticos).
En el ACO, por el contrario, la vasta mayoría de los esclavos
eran domésticos
bajo un mismo techo. En
el ACO/AT no existían las cuadrillas de trabajadores agrícolas
que surgen más tarde en la historia de la República de
Roma y en el Nuevo Mundo:
“Además,
por lo regular había probablemente sólo unos pocos en
cada casa [en Israel] – no hay indicación, por ejemplo,
que largas cuadrillas laboraran en condiciones deplorables para
cultivar grandes latifundios, como en el mundo romano posterior”.
[The Israelites, B.S.J. Isserlin, Thames and Hudson:1998,OT I:101]
“Ambas
clases (hebreos, extranjeros) eran esclavos domésticos
viviendo en las casas de sus dueños, no miembros de cuadrillas
trabajando en plantaciones”. [Notes, Jewish
Study Bible,
Ex. 21]
En
el Nuevo Mundo (e imperio romano también) los esclavos eran
considerados “propiedad” con la correspondiente exclusión
de su humanidad. En otras palabras, meterle una bala a un esclavo era
como hacer lo mismo con un zapallo o calabaza. No existían
obligaciones legales ni éticas para el tratamiento de las
“propiedades”. Más allá del caso ocasional
del amo benevolente, el valor económico era el mayor elemento
disuasorio contra el trato abusivo. En teoría, en el Nuevo
Mundo (las Americas) existían algunos mecanismos preventivos
para que los esclavos no fueran asesinados impunemente, pero esto no era
aceptado en general. Hubo muy pocos casos en que los amos fueron
castigados por la ley por matar a un esclavo. Casos como El
Estado vs. Hoover (N.
Carolina, 1839) y El
Estado vs. Jones (Alabama, 1843) fueron la excepción y se consideraron
sensacionales porque los dueños de esclavos fueron penalizados
por castigar “correctivamente a sus esclavos al extremo de
matarlos”. [Británica]
Entremos
ahora nuevamente en el túnel del tiempo, esta vez para
desplazarnos al pasado más lejano:
“ … En
la mayoría de las sociedades neolíticas y de la Edad de
Bronce [los esclavos no tenían derechos sobre su vida] …
desde el antiguo Egipto hasta las estepas de Eurasia [los esclavos]
eran sepultados vivos o muertos con sus amos para que los acompañaran
al más allá. Entre los indios Tinglit de la costa
noroeste los amos mataban a sus esclavos en ceremonias llamadas potlatches [sin
traducción al español] para demostrar su desprecio por
las riquezas y propiedades. También mataban a los esclavos
viejos o de poco uso y arrojaban sus cuerpos al océano
Pacífico. Un amo podía matar impunemente a sus esclavos
en la Grecia de Homero, la antigua India, la República Romana,
la China Han, los países islámicos, la Inglaterra
anglosajona, la Rusia medieval, y muchas partes de sur Americano
antes de 1830 …….. Este
no fue el caso en otras sociedades. Los hebreos,
los atenienses y los romanos bajo el principado restringieron el
derecho de los dueños sobre la vida de los esclavos de su
propiedad”. [Británica
– traducción flexible]
Demos
ahora un vistazo general al Antiguo
Testamento. Allí encontramos que
a) La Ley prohibía
el tratamiento injusto, establecía estipulaciones para el
trato positivo, y prescribía serias limitaciones en cuanto a
la disciplina/abuso de los esclavos. (Lv. 25.43; 25:46; 25:53; Dt.
15:18; Ex. 21:5)
b) La ley presupone que
la situación podría ser lo suficientemente lucrativa
para algunos sirvientes como para decidir quedarse con sus amos por
el resto de sus vidas. (Ex. 21:5; Dt. 15:16)
c) El consenso académico
es que la “esclavitud” doméstica no era abrumante
o insoportable, se expandía más allá del
concepto de “propiedad”, y en su lugar creaba vínculos
semejantes a los lazos de familia:
“… la
esclavitud doméstica era con toda probabilidad bien
tolerable. Los esclavos formaban parte de la familia y los varones,
si circuncidados, podían tomar parte en la Pascua de la
familia y otras funciones religiosas”. [The Israelites, B.S.J.
Isserlin, Thames and Hudson:1998, I:101]
“La
mano de obra esclava era usada en el servicio doméstico y por
ende creaba una relación estrecha entre el señor y el
siervo”. [Hebrew Law in Biblical Times, Ze'ev Falk,
Eisenbrauns:2001(2nd ed), p.114]
“El
trato de los esclavos-propiedad indica que estos esclavos eran
considerados seres humanos”. [Slavery, Dictionary of the Old
Testament Pentateuch, T. Desmond Alexander and David w. Baker (eds.)
IVP:2003]
“La
dignidad personal del esclavo se evidencia también en las
prescripciones relacionadas con las lesiones personales (Ex.
21:20-27) … Claramente, los derechos personales de los
esclavos prevalecen sobre los derechos de propiedad por parte del
dueño”. (Ibid.)
“Interesantemente,
cuando un siervo era liberado en un año sabático (sin
pago de dinero), el dueño debía liberarlo con dones y
posesiones materiales. (Dt. 15:12s)
Todos
los siervos debían tomar el sábado libre, al igual que
sus señores. (Ex. 20:9; 23:12; Dt. 5:13s; 12:18)
No
solamente se prohibía terminantemente el trato abusivo del
esclavo, sino que además se hacía a los señores
responsables. Si el esclavo moría a causa del castigo, el
dueño estaba sujeto a la cláusula de “vida por
vida”. (Ex. 21:20)
Si
el señor hiriere a un esclavo y el daño físico
fuera permanente, el siervo debería quedar inmediatamente en
libertad. (Ex. 21:26-27)
La evidencia presentada es
suficiente para demostrar que el intento de Sam Harris (y del ateísmo
militante en general) para socavar la pureza moral de la Biblia en el
tema de la esclavitud, no pasa de ser una bravuconada de colegial
mediocre.
Es
también un ejemplo de la falacia ad
misericordiam,
el caso especial de recurrir a las emociones de un público
poco instruido. Sam Harris utiliza recursos deshonestos para atacar
la integridad bíblica, como cuando en referencia a Exodo
21:7-11 dice, “todo hombre es libre de vender a su hija como
esclava sexual – aunque ciertos atenuantes aplican”. [Sam
Harris, Letter to a Christian Nation, p.
15. Ref. Exodus 21:7-11]
Harris
ni siquiera menciona que en los días de AT, cuando un hombre
vendía a su hija en calidad de sierva, ésta era parte
de un pacto matrimonial aprobado por ella. Un hombre o su familia
iniciaban típicamente la secuencia de pasos necesarios hacia
la consumación del matrimonio. El padre de la novia recibía
una oferta por su hija, no necesariamente monetaria, y ésta
era aceptada primordialmente como una medida protectiva hacia su hija
por parte de un padre que estaba enfrentando
una situación económica desesperante. No se trataba de
un padre desnaturalizado, sino de un padre asegurando una provisión
adecuada para una hija en medio de una crisis extrema. El pasaje en
cuestión (Ex. 21:7-11) provee leyes protegiendo a la mujer en
matrimonios arreglados de esa forma.
“En
el antiguo mundo, un padre afectado por la pobreza, podía
vender su hija a una familia solvente a los efectos de asegurar su
futuro. La venta presupone el matrimonio con el señor o el
hijo del señor. Documentos que atestan transacciones legales
de este tipo han sobrevido en las tablas de Nuzi. La Tora estipula
que la joven debe ser tratada como una mujer libre. En caso de que el
esposo designado tome una esposa adicional, él sigue obligado
a sustentarla. Una violación de este contrato resulta en la
libertad de ella, y el señor no recibe ninguna indemnización
por el precio de compra. [The
JPS Torah Commentary (5vols). Nahum Sarna (gen ed). JPS:1989]
El
argumento de Sam Harris también es un ejemplo de la falacia ad
populum. Este
es un recurso usado por todo propagandista y/o demagogo. Es falaz
porque reemplaza la laboriosa tarea de presentar elementos de prueba
y argumentos racionales con lenguaje expresivo y otras artimañas
calculadas para provocar entusiasmo, excitación, ira
u odio.
A
la luz de los documentos históricos queda en evidencia que:
La
definición de esclavitud usada tácitamente por Sam
Harris y otros misoteístas mal adaptados como él, no
aplica al contexto bíblico, por ende, sus afirmaciones
carecen de sentido. Su argumento esta descontextualizado y es
alevosamente anacrónico.
El
señor Sam Harris no hizo una investigación apropiada
(quizá ninguna investigación) sobre el tema. Y si la
hizo, fue totalmente abyecto en su aproximación, quedando
demostrado que está interesado en cualquier cosa menos en la
verdad.
La
integridad de la Biblia sigue intacta. La vieja patraña usada
por los ateos sobre la esclavitud condonada por Dios en el Antiguo
Testamento queda desenmascarada una vez más.
El
material presentado en nuestra refutación prueba que Dios
intervino dentro de la cultura para regular una costumbre que en la
zona del Antiguo Cercano Oriente era un recurso socio-económico
que paliaba la situación del pobre y traía cierta
estabilidad a la sociedad. Dios regula y legisla de modo que el
trato a los siervos sea el más justo posible.
Sam
Harris es un demagogo de tercera categoría cuya hipocresía
queda en evidencia cuando trata de convertirse en el paladín
de los valores morales que como ateo no puede esgrimir, por más
que insista de que es posible la existencia de moralidad sin la
existencia de Dios
Por
último debemos abordar el tópico en referencia al Nuevo
Testamento. Sam Harris cita en su libro, Carta
a una Nación Cristiana,
pasajes que él aduce comprueban que la Biblia aprueba la
esclavitud. Tanto en Efesios 6 como en 1 Timoteo 6, el apóstol
Pablo llama a los esclavos del imperio romano a conducirse
decentemente y en sujeción a sus amos. Esto ya es suficiente
para que Harris, usando los mismos argumentos de ateos tan amateurs
como él, intente probar que la esclavitud contaba con un sello
de complacencia por parte de Dios.
La
situación de los esclavos en el mundo
mediterráneo bajo la éjida del emperador romano era muy
parecida a la de los esclavos de las Américas en los siglos
recientes. No sólo eran considerados la clase social más
baja, sino también se les despreciaba y acusaba de ser gente
de la peor calaña. Esta predisposición no sólo
era típica entre los gentiles sino también en ciertos
sectores del judaísmo. En su tratamiento infantil y
malintencionado del tema, Harris escoge ignorar la verdad de que fue
el cristianismo el que elevó a la clase esclava al mismo nivel
de dignidad que cualquier otra capa social. El NT deja bien en claro
que en la nueva creación en Cristo, en referencia a la
redención del hombre, quedan obliteradas las barreras étnicas, culturales, sociales, éticas y de
género. Pablo expresa en sus escritos que en Cristo ya no
existen judío ni griego, esclavo ni libre, varón ni
mujer (Gá. 3:28) porque somos uno en Cristo. El apóstol
reitera el pensamiento en Colosenses 3:11. Esto iba totalmente en
contra del criterio general del momento histórico.
Veamos
ahora los pasajes bíblicos primarios usados por los ateos para
sostener su punto:
“Siervos,
obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con
sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al
ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de
Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de
buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que
el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor,
sea siervo o sea libre. Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo,
dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro
está en los cielos, y que para él no hay acepción
de personas”. (Ef. 6:5-9)
“Siervos,
obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo,
como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón
sincero, temiendo a Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de
corazón, como para el Señor y no para los hombres;
sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la
herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que
hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no
hay acepción de personas”. (Col. 3:22-25)
Cualquier
lector imparcial discierne
que en estos pasajes, tanto esclavos como amos serán llamados
a rendir cuentas delante de Dios. Esto también chocaba de
frente con el criterio de la época. Cristo es Señor
sobre todas las cosas, incluyendo las relaciones entre siervos y
señores, por lo cual las transforma por medio de Su señorío
sobre la vida de las personas de ambas categorías sociales.
No
se necesita ser un genio para ver que la respuesta cristiana a la
esclavitud, fue una que sutilmente socavaría
la institución de la esclavitud, algo que todo político
hábil haría. Cualquier medida radical, como Sam Harris
parece pensar se debió haberse tomado, hubiera tenido
consecuencias desastrosas.
La
respuesta cristiana fue la correcta, en lugar de promover una
abolición
repentina, se dieron los pasos necesarios para ir eliminando la
esclavitud progresivamente por medio de la penetración de los
valores morales/éticos/ espirituales del cristianismo. De
haberse emitido un llamado inmediato para la liberación de los
esclavos, se hubiera dado una serie de trágicas consecuencias,
comenzando con la indigencia inmediata de niños-esclavos
rescatados de las calles por sus amos, y el desamparo social de los
esclavos ancianos, enfermos o discapacitados.
Es
por ello que en el NT encontramos
declaraciones que comienzan a distanciar a la iglesia del sistema de
esclavitud:
Pablo
condena explícitamente la trata de esclavos en 1 Timoteo
1:9-10. Esto naturalmente reduciría el suministro de esclavos
en los hogares cristianos.
Pablo
manda a los cristianos a no “hacerse” esclavos (1 Cor.
7:23).
Pablo
les dice a los creyentes que si pueden, consigan su libertad (1 Co.
7:21).
Pablo
exhorta a Filemón a liberar a Onésimo (Fil. 16,21).
Como
mencionamos
anteriormente, la situación histórica era muy compleja
como para dar la orden de “libertad ahora”:
Muchos
esclavos aun estaban en su infancia o niñez.
Habiendo sido rescatados de su abandono, en ese momento sus amos
proveían por sus necesidades.
Muchos
esclavos eran de edad avanzada o estaban enfermos, prácticamente incapaces de vivir en
“libertad”.
El
imperio romano no poseía un sistema de ayuda adecuado para
los indigentes (el emperador Julián
se lamentaría luego sobre esto, diciendo que la comunidad
cristiana era la única en condiciones de proveer servicios de
asistencia al mundo necesitado).
En
ese momento histórico ya se esbozaban
esperanzas en la legislación (además de apoyo
intelectual) para un mejoramiento de las condiciones del esclavo.
“Las crueles perspectivas de Cato, quien aconsejaba que los
esclavos trabajaran como bestia de carga para que se mueran en lugar
de hacerse viejos e inservibles, fueron reemplazadas por las
perspectivas más humanitarias de Séneca, Plinio y
Plutarco, que se acercaban mucho a las enseñanzas de los
apóstoles”. [Schaff]
Aun
si hipotéticamente
Pablo hubiera logrado que el imperio concediera la emancipación
de los esclavos, el caos social y económico hubiera sido
inimaginable, teniendo en cuenta que los esclavos constituían
entre el 30 y 40 por ciento de la población total del imperio
romano.
Es
obvio que desde el punto de vista práctico, hubiera sido imposible
emitir un mandamiento de emancipación unilateral de parte de
la comunidad cristiana. Algunos
comentaristas dicen que si los apóstoles hubieran llamado a la
insurrección de los esclavos, los romanos la hubieran
aplastado sangrientamente (recordar cómo le fue a Espartaco –
73 d.C.), demorando en algunos años de esa forma, la
inevitable propagación del Cristianismo.
Sam
Harris ha demostrado ser un perfecto ignorante en el tema. Su aguda esclerosis mental queda en
evidencia cuando descontextualiza la Biblia con la finalidad de
hacerla apoyar lo que él quiere decir. Sus horrendas
triquiñelas no terminan ahí. Usa el argumento de que
los esclavistas de recientes siglos usaron la Biblia para justificar
la validez del tráfico de esclavos, no considerando para nada
que fueron cristianos los que lucharon hasta lograr la emancipación
de éstos (volúmenes de documentos atestan por ello).
Ante esto último, su contestación es que la gente
siempre ha levantado textos de la Biblia para justificar sus
posiciones. Curiosamente, ésto es lo que Harris hace para
apoyar la suya.
La
Biblia nunca aprueba la esclavitud al estilo siglos 18 y 19 como Harris afirma. Por el
contrario, el NT reivindica plenamente la humanidad de los esclavos
elevándolos a la igualdad con sus amos. Con un manifesto
impregnado de los principios establecidos por los apóstoles,
el sistema de esclavitud pagano no podría sobrevir por mucho
tiempo. Y en efecto, no pudo.
En
vista de la ignorancia o mala fe de Sam Harris, es natural entender
el por qué
no ha querido debatir sus opiniones con filósofos cristianos
de renombre. Debe ser porque como todo ateo, es definitivamente
incapaz de defender sus ideas con un mínimo grado de
persuasión, y de presentar una crítica coherente del
cristianismo.
La gran
mayoría de los ataques a Dios por parte de Harris no son
argumentos, sino meros alegatos sin base alguna. Sus desplantes o
rabietas son comparables a un niño de primer grado llamándole
“malo” a su compañero de clase.
Instrumentales
en este trabajo fueron las publicaciones de internet a continuación,
sin las cuales hubiera sido imposible brindar la información
disponible:
http://www.christian-thinktank.com/qnoslave.html
Todas las citas de documentos históricos fueron tomadas de
esta página.
http://www.tektonics.org/gk/harrisletter.html,
Letter to a Maladjusted Misotheist por J.P. Holding.
Nuestro
agradecimiento sincero a los hermanos por el tiempo insumido y su investigación
impecable. Es imposible mejorar sobre lo que han escrito, por lo cual
el grueso de nuestro aporte ha sido extractado de ello.