Que se quiere decir cuando uno habla del cristianismo para el consumidor?
Una definición general podría ser el cualquier atentado, o maniobra, de presentar la Palabra de Dios, el reino de Dios, el Evangelio, a creyentes o posible creyentes, añadiendo métodos que crean una atracción a la parte carnal del individuo. Esto empezó en el Jardín del Edén donde Satanás manipuleó a Eva para que desobedeciera a Dios haciéndole creer que ella se estaba enriqueciendo espiritualmente. (Génesis 3:16)Específicamente, se puede esto relacionar a lo que está ocurriendo hoy en día. El concepto del “cristianismo para el consumidor” es un atentado, un movimiento, por medio del cual iglesias aumentan el número de sus congregantes utilizando métodos seculares como la aplicación de conceptos de administración de empresa, métodos de negocio y estrategias del mercado secular.
Estos métodos son característicos de éste nuevo movimiento que se ha popularizado en el mundo cristiano y es bastante peculiar si uno se pone a pensar que los términos “consumismo” y “cristianismo” son antagonistas el uno con el otro.Consumismo, desde el punto de vista comercial, es un concepto basado en la satisfacción del cliente, quien es clave o la razón de cualquier exitosa empresa comercial. El producto ó servicio debe ser diseñado para satisfacer las necesidades y deseos del consumidor, ó de lo contrario no habría ninguna ganancia monetaria. El consumidor es el que manda, porque si no hay consumidor, no hay beneficio y por lo tanto no hay negocio. De la misma manera, Dios reina en el cristianismo bíblico.
En su revelación a la humanidad Él “nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda” (2 Pedro 1:3) Simplificándolo, podríamos decir que el cristianismo abarca todo lo que es necesario para que la humanidad pueda aprender y hacer lo necesario para reconciliarse con el Señor, agradecerle diariamente y para vivir con Él toda la eternidad.
Esto no es una empresa de negocios, en realidad, no tiene ninguna relación a negocios ni a los conceptos mercantiles.Cualquier intento de mejorar la práctica del cristianismo bíblico por medio de conceptos seculares es completamente innecesario y añadiría métodos vanos e inútiles a la Palabra de Dios. La implementación, o la imposición de éstos métodos rechazan la Palabra de Dios y al mismo tiempo eliminan al Espíritu Santo y promulgan un engaño tan enorme que al final de cuentas ponen al individuo en una esclavitud del dios de este mundo. Estos procedimientos llevan a la iglesia a la destrucción espiritual y por lo tanto tienen consecuencias eternas.
El concepto del “Cristianismo para el Consumidor” esta en el centro del movimiento actual de engrandecimiento de las iglesias y su efecto maligno es evidente en todas las denominaciones (así como también en los cultos.
Muchas iglesias evangélicas se han comprometido totalmente a éste concepto del mercado secular para atraer a los no creyentes los cuales son vistos como posibles “consumidores”. Una vez que estos no creyentes atienden a la iglesia y se mezclan con nuevos y antiguos miembros, el concepto del consumidor inevitablemente se esparce en toda la congregación. Esto inevitablemente tiene un efecto en la predicación, música, los programas dominicales, etc., creando un vacío espiritual en toda la congregación. Muy a menudo, la utilización de éstos métodos comerciales para aumentar el número de congregantes en una iglesia ha tenido bastante éxito. Miles de pastores a través de los Estados Unidos y miles más internacionalmente han sido influenciados por famosos ministerios que han utilizado éstos métodos para atraer almas y para el crecimiento de sus iglesias.¿Es ésta la manera bíblica de ganar almas y hacer crecer a una iglesia espiritualmente?Para algunos Cristianos bíblicos la respuesta es un enfático ¡No!, Pero para muchos otros, que también afirman que la Biblia es su única fuente de la verdad de Dios, ése enfático ¡No! Ha dado lugar a un “tal vez no” ó “tratemos de explorar ésta nueva alternativa”.
¿Es el concepto del “Cristianismo para el Consumidor” respaldado por la Biblia? ¿Modificó Dios Su Evangelio para placer los deseos mundanos de la humanidad? ¿Hay pasajes en la Biblia que no se deben mencionar porque podrían desilusionar a posibles creyentes? ¿Podemos detectar en la Palabra de Dios una preocupación que tal vez la gente pueda irse de la congregación si sus necesidades no son satisfechas e irse a otra iglesia? ¿Nos dice La Biblia que debemos diluir la verdad de Dios para hacerla más atractiva y más entretenida a la mayoría de personas? ¿Puede aún el Evangelio Bíblico salvar a personas que necesitan ser salvas aún si está modificado para atraer a no creyentes? Si algún creyente remotamente responde afirmativamente a cualquiera de éstas preguntas entonces uno podría decir que el mundo ha afectado negativamente al entendimiento bíblico de éste individuo.
Muchos pastores, aún sabiendo la verdad del evangelio, se han prestado para instituir el concepto del “Cristianismo para el Consumidor” en sus iglesias. Estamos hablando de pastores que se consideran creyentes bíblicos y que sinceramente quieren salvar almas y que honestamente quieren cumplir con su llamamiento espiritual en la manera que es agradable al Señor. ¿Cómo es posible que un pastor conduzca a su rebaño con éste concepto secular?
El proceso a través del cual las iglesias llegan a adoptar éste concepto se desarrolla de una manera muy sutil. Digamos que un pastor quiere a su congregación y quiere que ellos sean felices. Y también quiere que ellos crezcan espiritualmente y por lo tanto siempre está buscando medios para que nuevos creyentes se añadan a la congregación.Cuando conflictos surgen, ó el crecimiento esperado no es logrado, entonces soluciones a tales problemas son solicitadas de otras congregaciones que aparentemente han tenido problemas similares y han podido solucionarlos.
Las soluciones que se recomiendan casi siempre incluyen alguna forma de compromiso.Por ejemplo, un problema muy común hoy en día es los diferentes gustos en música, lo cual es resuelto por lo general con la separación de servicios, uno con himnos tradicionales y otro con canciones contemporáneas. Mientras que ésta solución satisface a la mayoría de miembros, al mismo tiempo muchos pastores son presionados ó influenciados para añadir más miembros a la iglesia. Para lograr esto se sugiere un servicio en el cual haya una música contemporánea con mensajes bíblicos presentado en cierta manera para atraer a la gente no creyente y éste servicio por lo general se presenta en un sábado por la noche para así no interferir con los otros servicios. Programas innovadores son entonces formulados para mantener el interés de los posibles futuros miembros y motivar a los que ya son miembros de la iglesia pero no muy activos. El énfasis es en diferentes actividades y entretenimiento para atraer a la juventud y mantenerla en asistencia.
Muchos pastores son reacios en aceptar éstas ideas mundanas para competir con el mundo y poder salvar éstas almas de la esclavitud del mundo. Ellos ven la ironía de éste concepto pero lo justifican con la idea que es una manera de evitar el predicar a iglesias en las cuales la concurrencia es cada vez menos. A propósito, cuando uno adapta estas innovaciones la predicación se acorta y el servicio en general es suplido por eventos visuales, actuaciones teatrales y producciones musicales.Este es el sendero que aunque al principio parece inofensivo al final lleva al concepto del “Cristianismo para el Consumidor”. Aunque uno puede simpatizar con los pastores que se sienten influenciados y a veces obligados (por la política dentro de la iglesia) en ir por ésta ruta, sabemos también que éste camino está pavimentado con compromisos bíblicos que diluyen la verdad y esta llevando la iglesia a una muerte espiritual.
Este concepto de aumentar el número de congregantes a una iglesia no es nuevo en el mundo cristiano. Es una forma de hacer las cosas a la manera del hombre y no a la manera de Dios. Si exploramos la Historia Universal nos damos cuenta que uno de los individuos que más éxito tuvo en hacer crecer a la iglesia fue el emperador romano Constantino del 4to siglo D.C. Él profesó que se había convertido al cristianismo y obligó a la mitad del imperio romano a hacer lo mismo. El se tituló a sí mismo “El Vicario de Cristo” y el “Obispo de Obispos” e hizo una serie de compromisos para poder atraer nuevos conversos. Esta época fue caracterizada por el historiador Will Durant en su “Historia de la Civilización”, como la época en que “el mundo convirtió al cristianismo”. Otro historiador describe: “En vez de haber mejorado al cristianismo, ésta alianza política fue una fuente de gran tentación y de gran peligro ya que las iglesias se llenaron indiscriminadamente de paganos y los valores morales y bíblicos que separaban la iglesia del mundo fueron erradicados”.Un milenio después, Martín Lutero “vio y sintió que la religiosa Roma se había abandonado al dinero, a la lujuria y a toda clase de cosas malignas”.
Escribe el historiador Edwin Booth: “Él estaba perplejo y sin poder entender” Aún así, él y otros decidieron tomar acción. La Reforma había empezado y el grito de tal reforma fue “¡Sola Escritura!” Y aunque ésta definición no se siguió enteramente y fielmente, la Palabra de Dios fue restaurada como la autoridad y la regla de la vida para millones de personas que habían sido engañadas por ésa organización política / religiosa llena de compromisos morales que llegó a ser la Iglesia Católica Romana.El concepto del “Cristianismo para el Consumidor” históricamente ha surgido en varias otras épocas y nunca fue aislado ya que siempre tuvo dos participantes, el engañador y el engañado. En el siglo 16 un monje dominicano llamado Tetzel fue un manipulador experto en la venta de indulgencias. Su trabajo fue facilitado por el deseo inculcado en los católicos de ése tiempo de pagar cualquier cantidad de dinero para evitar las llamas del Infierno y Purgatorio.El Protestantismo también ha tenido su participación en éste engaño.
Mientras que Tetzel tuvo gran éxito en recaudar ofrendas para la construcción de la Basílica de San Pedro en Roma, los evangelistas protestantes del siglo 20 (los cuales siguen muy activos) crearon o fundaron una de las cadenas religiosas más grandes en todo el mundo llamada “Trinity Broadcasting Network” (Cadena de Transmisión Trinidad. En ésta cadena de televisión la Palabra de Dios ha sido distorsionada y tergiversada y transformada en un poder que cualquiera puede usar para obtener fortuna y sanación. Estos manipuladores han amasado fortunas a costa de los creyentes ingenuos y analfabetos, así como también de aquellos que “Su destino es la destrucción, adoran al dios de sus propios deseos y se enorgullecen de lo que es su vergüenza. Sólo piensan en lo terrenal. (Filipenses 3:19)Durante los últimos 50 años los más susceptibles a los esquemas de los religiosos charlatanes han sido aquellos cristianos que tienen más afinidad por experiencias espirituales que por la sana doctrina. Por lo general son los grupos pentecostales y carismáticos. Aquellos cristianos que están anclados y arraigados en la Palabra de Dios y son conscientes de la buena doctrina parecen estar inmunes a las habladurías de Oral Roberts ó las blasfemias de Benny Hinn, dos de los líderes más populares dentro de muchos que promocionan el cristianismo de “prosperidad” y de “señales y maravillas”.
Aún así, la credulidad espiritual ha encontrado tierra fértil en aquellos que tradicionalmente han ejercido discernimiento bíblico. Aunque las metodologías seductivas son un poco diferentes, los principios para una decepción espiritual son los mismos. Ningún cristiano es insensible a “...lo que hay en el mundo, los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida...” (1 Juan 2:16) Además, la única protección contra tal decepción, la lectura, el estudio y la obediencia de la Palabra de Dios con el poder del Espíritu Santo, está siendo sistemáticamente diluido a través de la iglesia evangélica.A través de la historia de la Iglesia se ha demostrado la necesidad de adherirse a la Palabra de Dios; cuando esto se cumple la santidad y los frutos del Espíritu son obtenidos.
Cuando el cristianismo bíblico es adulterado (añadiendo los métodos mundanos) ó es abandonado totalmente, las distorsiones de los religiosos surgen llevando a la iglesia a una ceguera y a una anemia espiritual: “Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte” (Proverbios 14:12) Existe también una correlación entre el nivel de dependencia de una iglesia en las escrituras y su aceptación de creencias y prácticas heréticas. Cuando una iglesia desciende a un nivel superficial en lo que respecta al entendimiento bíblico, la habilidad de sus miembros para discernir entre lo verdadero y lo falso llega a ser prácticamente nulo.
El efecto más profundo del concepto del “Cristianismo para el Consumidor” es el daño que hace a la presentación del Evangelio de Salvación, la única esperanza que una persona tiene para reconciliarse con Dios. Sucede casi siempre de una manera muy sutil como mostrando las cosas maravillosas que Dios tiene para la humanidad: Él nos quiere tanto y desea tenernos por toda la eternidad con Él y somos de gran significado y de un valor infinito. Esto viene a resultar la razón por la cual Cristo se sacrificó en la cruz.
Esta mezcolanza de verdades y distorsiones es seguida por lo que se llama “la oración del pecador” la cual es repetida por aquellos que han sido persuadidos por la atractiva oferta. Este método es ahora tan común que es difícil para algunos cristianos reconocer algún problema y tampoco saber discernir si una persona está realmente salvada.
¿Cómo es eso? Empecemos con una persona que es genuinamente salva y retrocedan nuestros pasos. Cada uno que ha nacido nuevamente por el Espíritu de Dios tiene un nuevo corazón lleno de amor de Dios, un amor hacia el prójimo, hacia Dios y también por sus enseñanzas. El ó ella es una nueva creación y aunque la persona no es perfecta en ella reside un corazón que desea complacer a Dios en vez de así mismo.Un ejemplo explícito es encontrado en Lucas 7:36-50 en la que se relata la historia de una mujer de reputación pecaminosa que entró en la casa del fariseo Simón donde Jesús había sido invitado a cenar. Ella lavó sus pies con sus lágrimas, los secó con su pelo y los besó repetidamente. Jesús declaró que ella demostraba un inmenso amor porque ella también había sido perdonada inmensamente.Estos pasajes enseñan el crucial entendimiento de “la convicción del pecado” cuando uno se entrega a Cristo. Este fariseo que se relata en la Biblia era un hombre egoísta y arrogante y no tenía ninguna “convicción de su pecado” y por lo tanto tampoco buscaba el perdón. La mujer, por otra parte, no pensó en ella misma ó en el desprecio de los invitados a la cena. Su agradecimiento hacia Jesús por haberla limpiado de sus pecados la obligó a ella a morir en sí misma y vivir por Él.
El evangelio de acuerdo al concepto “Cristianismo para el Consumidor” por otra parte tiene que poner la atracción en uno mismo, poniendo énfasis en cosas (ya sean falsas o verdaderas) que complacen las necesidades que la persona siente. Esto seriamente restringe casi todas las doctrinas bíblicas que traen la convicción del pecado. ¿Cuál es el problema? Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores y no a los consumidores.En la próxima carta, examinaremos los conceptos seculares que están siendo implementados en las iglesias evangélicas al mismo tiempo que están pervirtiendo las enseñanzas y prácticas ya establecidas y basadas en la Palabra de Dios.