EL YO Y DAGÓN: ¡FUERA DEL TEMPLO!

"'¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?' (1 Co. 3:16). El Dagón de la carne debe caer postrado ante Su presencia (1 S. 5:3); las cosas de este mundo, el amor al dinero, la auto-glorificación, el egoísmo, el amor propio y la auto-estima deben ser quitados de delante Suyo, tal como Cristo purifico al templo echando de ahí a los cambistas. Entonces Él vendrá y llenará Su templo con Su gloria, para que el "yo" no pueda estar allí, así como Moisés no pudo entrar en el tabernáculo y los sacerdotes, en la dedicación del templo de Salomón, tampoco pudieron estar ante la gloria del Señor. Entonces se dirá: 'En Su templo todo proclama Su gloria' (Sal. 29:9)... No perdonemos a nuestros ídolos. Es para nuestro bien que los despedacemos".

El predicador F. E. Marsh, (1859-1919) escribió esto en su libro The Discipler's Manual ("Manual del Discipulador"). Esto demuestra cómo las cosas han cambiado en las iglesias evangélicas que ahora alaban y aconsejan el amor propio y la auto-estima, cuando antes los siervos de Dios denunciaron como "Dagón" estas cosas. Hoy en día, bajo el disfraz de "psicología cristiana", Dagón ha conseguido dirigir a congregaciones evangélicas, para la vergüenza de ellas. Los que no paran ni preguntan por las sendas antiguas (Jer. 6:16) ignoran que las doctrinas y los consejos dados hoy en día no son más que los pecados que antes los varones de Dios denunciaron. Pero todo su celo es en vano. El Señor dice: "Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras, pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido" (Ap. 2:5).