Como el agua que baja
por la cloaca busca el lugar más bajo, y reposa solamente
cuando encuentra una laguna estancada, así el error teológico
sigue su curso hacia abajo, buscando su reposo lo más lejano
posible de la luz pura de evangelio. Desde hace tiempos se enseña
sobre los supuestos 'derechos' del diablo, y hoy no es sorpresa que
un error como este adquiera popularidad entre los ignorantes y los
falsos maestros.
La iglesia evangélica
popular en América Latina desde sus comienzos ha tenido
fuertes tendencias hacia el animismo o el paganismo autóctono.
Las evidencias son abundantes, y reconocidas por muchos líderes.
De hecho, mucho de la religión Católica popular se ha
traspasado a la evangélica, con las supersticiones sobre
demonios, espíritus y fuerzas animistas. La Iglesia Católica
dejó intacto mucho de la' espiritualidad' animista de los
indios cuando los españoles conquistaron América
Latina. Y la iglesia evangélica ha dejado intacto mucho de
este mismo animismo 'Católico' mientras intenta 'conquistar'
Latinoamérica. Una de estas tendencias paganas y animistas es
el tema de los supuestos 'derechos del diablo'.
Esta posición
dice que el diablo tiene 'derechos legales' ante Dios mismo, que ni
Dios puede violar. Siendo una teología bastante confusa, es
difícil pedir a sus defensores que provean razones bíblicas
y racionales del asunto, pero más o menos se presenta de la
siguiente manera. El hombre, al caer en el pecado, 'se vendió'
al diablo y el diablo adquirió derecho sobre todos los hombres
pecadores. Estos derechos se cobran a cada rato, y los desastres a
los seres humanos son el resultado de los caprichos del Maligno
ejerciendo sus derechos sobre los pecadores. Los falsos maestros
disfrazados de 'pastores evangélicos' son muy hábiles
en utilizar todas sus artimañas para atemorizar a sus oyentes
con la abundancia de 'pruebas' en la vida de los que son atrapados
por el diablo. De la misma manera que los chamanes y brujos antiguos
ejercían poder sobre las tribus indígenas, los brujos
'evangélicos' modernos hacen lo mismo - por medio de exaltar las
fuerzas malignas, y manipular el sentido de incertidumbre que todos
tienen ante la vida.
En los peores casos,
se enseña que Jesús murió para pagarle al diablo
el precio del rescate - ¡tan divinos y eternos son sus
derechos! Esta herejía fue condenada en los primeros siglos,
cuando Orígenes (cuarto siglo D.C.) lo ofreció como
teoría de la expiación de Cristo, y ha sido rechazada
desde ese entonces.
El carácter
animista del 'evangelio' popular se ve en que ni siendo cristiano
eres librado del diablo, sino que cada vez que pecamos volvemos a
correr el riesgo de caer de nuevo en las garras todopoderosas del
Diablo Todopoderoso. Los brujos modernos truenan desde sus pulpitos
que tengan cuidado todos, porque el que peca, le otorga voluntariamente derechos cobrables al demonio. Y cobrar, sí
lo hará. ¡Tiemblen desdichados ...!
¿Cómo se
puede librar de semejante enemigo? El antídoto, como es de
esperarse, es una buena dosis de 'magia blanca'. Las formas varían,
pero una cosa es segura - no se encuentra en la libre y entera
justificación por la fe en Cristo. El menú consiste de
más recetas animistas. En algunas iglesias la ardua obra de
liberarse debe comenzar en un 'Encuentro' - una reunión
mística que busca 'cortar' con maldiciones pasadas empleando
fórmulas específicas para hacerlo. Ciertas frases,
cuales talismanes, son recomendadas para cubrirse con el poder de
Cristo. 'La sangre de Cristo' ahora equivale lo que para los
Católicos era 'El sagrado corazón de Jesús,' o
la invocación de algún santo, que al invocarse
producirá protección tanto de demonios como de una
lluvia fría, o un perro bravo. Se enseña que el diablo
tiene poder, mucho poder, pero 'las buenas nuevas' son que tú
(con el asesoramiento del brujo) puedes librarte de él. Cada
domingo podría haber una nueva revelación sobre cómo
vivir tu vida libre del que te acecha y busca tu ruina - por eso tú
no debes faltar. ¡Faltarías a la bendición! Miles
de recetas son ofrecidas de acuerdo a la malvada imaginación
de cada brujo. Y como el descaro es descarado, muchos brujos ahora
han terminado con el engaño y sencillamente piden la 'ofrenda'
(gallinas por favor no, dinero sí), echan la bendición,
y si algo falla, es tu problema. En última instancia, échate
una buena risa santa y por lo menos te olvidas del diablo por un
rato.
La 'teología'
de Raúl Vargas
La ignorancia hoy en
el pueblo de Dios sólo se iguala por la ignorancia atrevida en
los líderes. Una de las iglesias 'evangélicas' grandes
aquí en Costa Rica es pastoreada por Raúl Vargas,
quien publica un manual para preparar líderes en su iglesia.
El manual se llama Academia
de Obreros, y aprovechamos
algunas de estas enseñanzas para mostrar cómo se utiliza
el animismo para mantener al pueblo de Dios en esclavitud al
temor (desconozco si todavía utilizan este manual, pero es
paradigmático de estas enseñanzas).
Espíritus
familiares, generacionales y genéticos
Vargas nos asegura que
si un familiar muere sin arrepentirse, «ese espíritu
inmundo sale de ese cuerpo buscando en quien meterse, por eso a
través de generaciones se repite lo mismo ... Los espíritus
que estaban en un cuerpo andan buscando otro cuerpo» (Academia, 2). Sin hacer una pausa para analizar esta confusión a
fondo, podríamos notar rasgos del paganismo puro. ¿Que
es esto que el espíritu de los difuntos se mete en los vivos?
Pero hay más - las maldiciones del diablo pueden ser
transmitidas sin que tú te des cuenta por medio de tan sólo
nacer -genéticamente. Afirma Vargas:
Ud. puede abrir la
puerta para generaciones de maldad, pero hay derechos legales
que fueron adquiridos por pactos satánicos, brujería,
hechicería, ouija, consulta, lectura de manos y demás
y todo lo que tiene que ver con el ocultismo, son derechos
legales adquiridos y Satanás tiene ingerencia legal
para entrar y matar o destruir porque hubo un pacto que no se
ha roto en generaciones atrás. Pactos que tiene consecuencias
de enfermedad, de ataduras, de vicios, de brujería,
etc. Todo lo anterior debe de cortarse (Academia, 3).
Vargas procede a
'probar' sus alucinaciones, tomando como ejemplo el pacto que Josué
hizo con los gabaonitas (Josué 9:1-13). Años después,
el rey Saúl trató injustamente a los gabaonitas,
matando a algunos, para adquirir terrenos para su familia y para
Israel. Luego en el reinado de David, Dios castigó a Israel
con sequía (ver 2 Samuel 21.1-9), y algunos familiares de Saúl
debían morir a manos de los gabaonitas para apaciguar la ira
de Dios. Vargas tergiversa este pasaje intentando probar algo, que a
mí se me escapa. ¿Cuál es el punto? No queda
claro. Vargas dice que Satanás cerró el cielo - ¿fue
a favor de los gabaonitas? ¿Entonces por qué Dios le
revela lo que tiene que hacer si es Satanás el que está
operando? No hay lógica en la exposición. Pero esto
es porque el punto es solamente lamanipulación.
Vargas termina esta parte con la siguiente advertencia solemne:
Identifique que ve
departe de su padre, o de su madre, hermano cuantos derechos
familiares vienen, cuantos de ruina venían para
matarle, y destruirle? Esta en usted cortar las maldiciones que hayan
contra su vida {Academia, 4 - transcrito tal como viene en
el Manual sin modificar la gramática, ¡que parece tan
confusa como el contenido!).
Vargas se presta para
torcer pasajes de las Escrituras, intentando fundamentar sus delirios
con el único fin de manipular las almas sensibles de sus
oyentes. Si fuera predicador del Evangelio de Cristo, jamás
podría haber dicho «...está en usted cortar las
maldiciones», sino que hubiera conducido a su oyente a Cristo,
quien ya venció al demonio y reconcilia al que viene a Él,
«y el perfecto amor echa fuera todo temor». Pareciera que
Vargas no conoce este amor de Dios.
Los derechos
'legales' de Satanás
En un párrafo
casi increíble, Vargas atribuye a Satanás los mismos
derechos que tiene Dios. Transcribo textualmente:
¿Quien
cerraba los cielos? (hablando del pasaje en 2 Samuel 21:1-9) Dios no,
sino que Satanás cobró las facturas que se le debían,
hay derechos legales, por eso lea Romanos donde declara que el
termino justicia es determinante, Dios es justo y en la justicia no
se toma por inocente al culpable, hay que pagar el precio, porque
cree que Jesucristo se cobro nuestros pecados, Jesucristo recibió
el castigo de nuestra paz, porque, si era Dios permitió
que Jesucristo muriese, porque Dios es justo y los derechos
legales son derechos legales y con derecho legal un demonio
entra, mata y destruye.... ¿Por que muerto Saúl,
la maldición espero hasta los días de David? Porque lo
que hizo Saúl lo manejaba el departamento de cobro del
reino de las tinieblas y quizás cuando estés mas
tranquilo es que viene el cobro {Academia, 5).
Creo que ningún
arreglo de la gramática puede arreglar la confusión que
encontramos aquí. No quiero pensar que Vargas esté
diciendo que Jesús murió para pagarle al diablo -
aunque fácilmente
se podría tomar así, ya que él menciona el
sacrificio de Jesús
junto con «el departamento de cobro de Satanás» y
«los derechos legales de Satanás». Pero démosle
el beneficio de la duda.
¿De dónde saca Vargas la idea que el diablo tiene
'derechos legales'
como para cerrar el cielo y cobrar la vida de los hijos de Saúl?
Esto la biblia no sólo no lo
enseña, sino que rechaza todo el concepto en todas sus partes,
y hablaremos más de esto a continuación. Nos parece que
Vargas está bien confundido en cuanto
al papel de Satanás en este mundo, y también con
respecto al
propósito de la muerte de Cristo.
Ahora bien, dice
Vargas que Jesús recibió el «castigo de nuestra
paz» - pero según el contexto esta paz parece ser libertad del diablo. La Iglesia históricamente
ha enseñado que la muerte de Jesús fue propiciatoria para Dios (basándose en un sinnúmero de pasajes,
tales como Romanos 3:25,26). Jesús satisfizo la ira de Dios que estaba sobre nosotros, y fue hecho maldición para que
fuéramos reconciliados con Dios (ver 2 Cor. 5:21). En
cambio, Vargas interpreta la muerte de Cristo principalmente en
relación a Satanás - nos ganó libertad.
Es cierto que Cristo nos libró del poder del diablo, pero
generalmente se refiere a su resurrección y el envío
del Espíritu Santo con relación a estos temas.
En segundo lugar,
Vargas contradice directamente la biblia, cuando afirma que la causa
de la sequía fue que «Satanás cobró las
facturas que se le debían». Dos veces la biblia afirma
que colgaron los cuerpos «delante de Jehová» (2 Sam. 21:6,9), así dando a entender
que era un castigo justo pedido por Dios. En ninguna parte del pasaje
se da a entender que fue al diablo a quien se le debía el
pago.
En tercer lugar,
Vargas de nuevo recurre a la manipulación legalista en lugar
de comunicar el evangelio: «...cuando estés mas
tranquilo es que viene el cobro». Tácticas de los brujos
manipuladores, y no de los que predican un verdadero evangelio de
libertad.
Resumiendo las
implicaciones de la teología de Raúl Vargas, parece que
Satanás y Dios tienen poderes iguales, ya que los derechos de
Satanás son inviolables. Lamentablemente la posición de
Vargas carece por completo de fundamento bíblico.
Obteniendo la
libertad según Raúl Vargas
Para obtener libertad
del diablo, Vargas enumera cuatro formas de poder 'romper' con las
maldiciones. 1) Orar, cortando pactos de generaciones. Tal
vez Vargas podría mostrarnos en la biblia
dónde encontrar este mandamiento, o tan sólo un ejemplo de
tal oración. 2) Orar
pidiendo perdón por el pecado de nuestros
padres. En
este caso tenemos ejemplos bíblicos, pero en otro
contexto de lo que Vargas enseña (por ejemplo, Daniel 9). 3) Romper
con espíritus familiares, renunciando a ellos. De nuevo,
esto carece de base bíblica. 4) Desatar
la bendición para nuestros
hijos, entrar en este pacto de sangre. No
hay mandato en
la biblia de que 'desatemos' bendición para nuestros hijos,
menos en el contexto casi mágico como lo pone Vargas.
Hemos tomado el
espacio para transcribir aquí estas enseñanzas porque
no sólo son proferidas a miles de personas cada domingo en
la iglesia de Vargas, sino que son paradigmáticas
para miles de pastores que repiten lo mismo a lo argo
de nuestro continente.
El problema de fondo
El problema de fondo
es que se ha abandonado el verdadero Evangelio por el animismo
sensacionalista. Definamos los términos. El animismo es aquel
paganismo que supone que 'espíritus' lo habitan todo. Hay
buenos espíritus y malos espíritus (ángeles y
demonios en la jerga evangélica), poseyendo a las personas (y
aún a las cosas inanimadas, como logos de
fábricas). Los hombres son acosados por malos espíritus,
y deben recurrir a ciertas personas que tienen más sabiduría
o más poder sobre ellos - los brujos y los chamanes. Estos
brujos 'saben' cómo librarte de los espíritus mediante
algunos rituales, palabras de poder, u otros secretos - a veces
relacionado con ciertos sacrificios de animales.
El
Catolicismo popular en Latinoamérica ha guardado muchos
aspectos del animismo, creyendo en ánimas que tienen dificultad para abandonar el
cuerpo de los difuntos, espíritus malignos
que habitan casas o personas, etc, etc. Y los antídotos animistas abundan - agua
santa, rituales de 'palabras de poder' (rezos, etc), exorcismos, otros
'espíritus' más poderosos (los santos
y la virgen María), y sus brujos - sea un sacerdote, las famosas rezadoras, o bien un
médium o una mujer que te lee las cartas
o la mano, etc. Los evangélicos (especialmente los
pentecostales) trasladaron muchas de estas prácticas a sus iglesias, sólo
bautizándolas con un disfraz evangélica - ¡y a
veces ni disfrazadas! Los
espíritus generacionales de Vargas son el mismo
paganismo sin disfraz. Las 'palabras de poder' no son rezos
Católicos, pero tienen la misma función. Y encontramos los mismos brujos dentro de
los círculos 'evangélicos,' quienes son
los que tienen la llave para la libertad y el éxito. Aún
los sacrificios de sangre reaparecen - en el Catolicismo el Cristo
muerto y la comunión como 'sacrificio' juegan el papel de
sacrificios sangrientos. Y la repetición del término
'pacto de sangre'
(refiriéndose a Cristo) en el libro de Vargas deja grandes
inquietudes dado su esquema animista. Para Vargas, el 'pacto de sangre
del Cordero' por lo general no se encuentra en un contexto de
reconciliación y perdón para con Dios, sino como 'algo'
que te protege del diablo.
El animismo se
opone al Evangelio verdadero específicamente en los
siguientes puntos:
1) El
animismo evangélico niega al Creador soberano - En la biblia Dios se presenta
como el único Soberano del universo, y no comparte
su gloria con ninguno (Isaías 48:11). Ni el diablo ni nadie
tiene 'derechos' sobre su mundo. Cuando Satanás quiso herir a
Job, tuvo que pedirle permiso a Dios (Job 1:11.12). El diablo no
puede alzar un sólo dedo sin el permiso de Dios. «Yo soy
Jehová, y ninguno más hay ... para que se sepa desde el nacimiento
del sol y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo
Jehová, y ninguno más que yo» (Isaías
45:5,6). ¿Cuáles derechos tiene Satanás ante
este Dios? ¡Ninguno! La teología animista
levanta dos poderes - Dios y el diablo - con el hombre en medio.
Dios jala para un lado, y el diablo jala para el otro. La teología
bíblica conoce un sólo Creador Soberano, quien manda sobre toda su
creación, incluyendo diablos o espíritus malignos.
2) Al negar
al Creador soberano, el animismo evangélico crea un
dualismo anti-bíblico. La teología de Vargas no
soporta que
Dios podría ser el autor de la sequía en
2 Samuel 21. Para el
animismo evangélico, las cosas 'malas'
son del diablo, y las cosas
'buenas' son de Dios. Este animismo es
típico en todo
paganismo. El hombre es una víctima,
colocado entre los
espíritus buenos (en este caso Dios y
los buenos ángeles) y los
espíritus malos (el
diablo, los demonios y los espíritus malignos
generacionales, etc). Pero la biblia no admite de ningún
modo
este tipo de dualismo. Afirma que los demonios realmente
son
inútiles - tienen oídos pero no pueden contestar
oraciones, tienen
manos pero no pueden salvar, tiene pies pero no
pueden socorrer
(ver Salmo 115 sobre los ídolos, que en 1
Cor. 10:20 se
relacionan con los demonios). Es más, un
demonio no puede
ejercer ninguna influencia sobre una
persona sin que Dios se lo
envíe. Ya mencionamos el caso de
Job. En ese caso fue Dios que retó
a Satanás, y luego Dios mismo asume la responsabilidad por haber
afligido a Job:
Y Jehová dijo
a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no
hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto,
temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su
integridad, aun cuando tú me incitaste contra él
para que lo arruinara sin causa? (Job 2:3).
Ni en el caso de Job
podemos atribuir sus aflicciones sólo al diablo, sino que Dios
mismo asume la responsabilidad. Fue Dios quien envió el
espíritu maligno sobre Saúl como castigo por su
rebeldía (1 Samuel 16:14, 15, 23; 18:10, 19:9, 20). Debe ser
muy claro para el cristiano bíblico que los demonios son
meramente siervos de Dios, al igual que todos los ángeles.
El que odien a Dios y deseen el mal, no hace que sean menos sujetos a
la voluntad de Dios. Dios dice: « ... yo formo la luz y creo
las tinieblas, hago la paz y creo la adversidad. Yo Jehová soy
el que hago todo esto» (Isaías 45:7).
Sólo hay un Dios
soberano - y todo lo demás creado obedece su voluntad. El
animismo evangélico hoy niega esta verdad fundamental de la
biblia, así colocándose fuera del cristianismo
histórico y calificándolo como secta.
3) Al crear un
dualismo anti-bíblico, se pierde la esencia del pecado. Los animistas evangélicos, fieles a su esquema pagano,
creen que el problema del hombre es cómo escapar de ser
víctima de los espíritus malos para vivir una vida
tranquila y obtener cosas buenas en esta vida. Consideran al hombre
como un ser 'neutral' - ni bueno ni malo, pero acosado por espíritus
dañinos. El término pagano significa 'de la
tierra', y los modernos animistas evangélicos muestran su
verdadera esencia pagana al ofrecer 'liberación' de los
demonios malos para poder disfrutar de esta tierra (léase
'evangelio de la prosperidad'). Su esquema es totalmente no-bíblico,
vendido a un paradigma pagano. El 'pecado' no es en última
instancia (para los animistas evangélicos) haber transgredido
la ley justa de Dios y su santidad, sino una condición de
esclavitud a poderes malignos. Realmente no tenemos 'culpa' personal
en este esquema pagano, sino que somos víctimas de poderes que
'se nos pegan' de nuestros antepasados, o de cualquier otro lado. De
modo que el 'arrepentimiento' realmente no existe, sino rituales para
sacudirse de los
demonios, para poder desatar las bendiciones de esta tierra. En
la biblia el pecado es la ruptura relacioñal entre
Dios y el hombre
pecador por haber transgredido la ley específica de Dios (1
Juan 3:4), y esta ruptura ha traído sobre la raza humana la
maldición justa de Dios en todo aspecto. Los hombres merecemos todo
lo malo que nos acontecen, y peor (como el infierno), por ser
criaturas en rebelión contra nuestro Creador santo, bueno y
justo. En última instancia, según la biblia, la esencia
del pecado no tiene nada que ver con el demonio. Con o sin
demonio el hombre peca y es pecador - porque se rebela contra Dios el
Creador. Pero el animismo evangélico ha reinterpretado el
'pecado' para representar una condición de sujeción a
demonios, removiendo culpa y responsabilidad personal.
4) Al perder la
esencia del pecado, se pierde la esencia de la obra de Cristo. Como
vemos en la teología de Vargas, el animismo evangélico
no sabe qué hacer con Jesús. En primer lugar, lo deja
fuera del lugar central de la salvación. Las palabras sublimes
de Pablo no tiene lugar en el animismo evangélico:
Justificados pues,
por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor
Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe a esta
gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de
. la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también
nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación
produce paciencia... (Romanos 5:1-3)
La
biblia enseña que nuestro problema es relacioñal, y
Cristo nos reconcilia con Dios - realmente y eternamente. Al
contrario de la teología de Vargas, en la cual el demonio
puede llegar a atar a los creyentes ante cualquier descuido de ellos,
la biblia enseña que somos tomados del estado de pecado y
colocados dentro de la gracia de Dios mediante Jesucristo, y
«estamos, firmes en esta gracia». Vargas continuamente le
dice a sus oyentes «¡cuidado, ahí hay un demonio!»
- dando a entender que nadie está firme. Pero la Palabra de
Dios nos enseña que la salvación es una obra de Dios que nos reconcilia con él, nos justifica por los méritos
de Cristo, y nos coloca dentro de la gracia de Dios para siempre. Al
reconciliarnos con Dios mediante la justificación en Cristo,
podemos gloriarnos en toda circunstancia, aún en las
aflicciones, porque
ninguna cosa creada - ni los demonios - nos puede separar del
amor de Dios que está en Cristo Jesús, Señor
nuestro -¡Aleluya!
(Romanos 8:38,39). Tristemente, lo único que Vargas puede
recetar son cuatro oraciones 'mágicas,' o peor aún, advertencias
legalistas. Aunque sea un Cristo muerto, ¡Jesús está más
presente en el viejo Catolicismo que en el nuevo animismo evangélico!
El dualismo pagano no
permite una comprensión adecuada de la obra de Cristo. Ya que
el diablo ocupa un lugar tan prominente en su esquema, no hay lugar
verdadero para la obra de Cristo quien obedeció la ley
perfectamente (su obediencia activa) y murió una muerte
expiatoria (su obediencia pasiva). Perdiendo todo enfoque de la
historia de la redención, y cómo Dios preparó su
pueblo para la obra de Cristo a través de muchos años
de tratar con ellos de manera redentora, el animismo evangélico
sólo busca ejemplos en la biblia de lo mismo - personas
atrapadas por el demonio y su ruina, o personas desatadas para
bendición. Las gloriosas enseñanzas del pacto de
gracia, en el cual Dios se relaciona con su pueblo mediante una
Cabeza de pacto, mediante un Mediador - todo ello señalando al
Salvador - son ignoradas. La necesidad de un Salvador que obedeciera
perfectamente la ley de Dios que Adán había
transgredido, anunciado en el Antiguo Testamento y cumplido en la
vida de Cristo, también es ignorada. Y la expiación
eficaz de Cristo por los suyos también es ignorada o negada.
Su animismo pagano sencillamente no tiene lugar para las palabras
bellas de nuestro Redentor, «Conozco mis ovejas, y las mías
me conocen ... y pongo mi vida por las ovejas» (Juan 10:14,15).
Jesús pagó el precio de reconciliación con el
Padre, el Ofendido, así redimiendo a los suyos
específicamente y eficazmente. Jesús no puso su vida
en pago a Satanás, ni puso su vida en vano, sino que expió
realmente las ofensas de los suyos ante el tribunal de Dios.
La muerte de Jesús no tenía nada que ver con el diablo
ni con su departamento de cobro. En Romanos 5:26 Pablo afirma que
sólo por medio de la muerte de Jesús Dios se manifiesta
tanto como el justo, y como él que justifica al que cree en
Jesús. Se manifiesta justo, porque su justicia se mantuvo
intacta al requerir la muerte sustitutiva de Cristo por su pueblo. Al
igual que los sacrificios del Antiguo Testamento que eran ofrecidos a
Dios, siendo una sombra de Cristo, Jesús ofreció su
vida al Padre, y a nadie más.
5) Al sucumbir al
paganismo terrenal, se pierde la naturaleza de la vida
cristiana. El animismo evangélico percibe la salvación
sencillamente como una liberación de los espíritus
dañinos para poder realizar plenamente su paganismo, es
decir, su religión de la tierra. Por supuesto todo esto viene
en jerga evangélica y 'bíblica'. Pero quitando los
ropajes superficiales, la meta es nada menos que la 'prosperidad'
terrenal, al igual que toda religión pagana. Los animistas
evangélicos encuentran repugnante
el llamado de Jesús de 'negarse a si mismo, tomar su cruz,
y seguirle' (Marcos 8:34). Este llamado de Cristo simplemente
no ajusta en el esquema pagano, y por tanto debe ser desechado.
No encontramos en el animismo evangélico una comprensión
adecuada del 'arrepentimiento', ya que enseña que el
hombre más bien es víctima de fuerzas demoniacas. Los
ritos de
liberación sustituyen el arrepentimiento, y la 'fe' mágica
sustituye la fe bíblica - el conocimiento del Evangelio y la
confianza en Jesús quien me justifica. Para el animismo evangélico,
la liberación es un fin, ya que te permite disfrutar de la
prosperidad terrenal. Pero el Evangelio verdadero enseña que Dios nos
libra del pecado y del poder de Satanás como un
medio para
servirle a él y a nuestro prójimo.
6) El animismo
evangélico no comprende lo que hizo Jesús en su
ministerio y por medio de su resurrección. Uno de los errores más
serios de estas corrientes es el de traicionar la obra de Cristo
específicamente su ministerio y su resurrección. El
Nuevo Testamento está repleto de evidencias que muestran que
Jesús rompió una vez por todas el poder del diablo para
impedir el avance del evangelio. En Marcos 3:27 Jesús afirma
que él está atando al hombre fuerte (el diablo) para
saquear su casa -mostrado en la liberación de los
endemoniados. Jesús se refiere específicamente a su
obra y a lo que había venido a hacer. En Juan 12:31,
refiriéndose a la hora de su muerte, Jesús afirma:
«Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de
este mundo
será echado fuera». La muerte y resurrección de
Jesús fue la
derrota final del diablo; la Iglesia ahora avanzaría con poder
y ¡cuidado
o tomará al mismo Hades! (Mateo 16:18). Hay muchísimas
citas que podríamos mencionar que afirman el señorío
absoluto de Cristo, tales como Efesios 1:20-22: «(el poder de
Dios) operó en Cristo, resucitándole de los muertos y
sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo
principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo
nombre que
se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el
venidero; y
sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza
sobre todas
las cosas a la iglesia». ¿Queda alguna duda sobre el
lugar de Satanás
aquí?
Nuestra lucha sigue
siendo con las fuerzas y principados de las tinieblas. Pero esta
lucha no es entre iguales de ninguna manera. Satanás está
derrotado y Cristo es el Señor - punto. Esto implica que de
ningún modo un demonio puede 'meterse' en un Cristiano. E
implica también que fue Cristo quien 'rompió' todas las
obras del diablo - si queremos usar esos términos. Nosotros no
podemos 'cortar, romper y desatar' lo que Cristo ya hizo. El animismo
evangélico tiene un concepto muy defectuoso de la obra de
Jesucristo. Es injusto que los falsos maestros sigan sometiendo a
miles de personas a la cruel tortura del miedo e incertidumbre cada
semana, ¡habiendo plena certidumbre disponible! (ver Heb. 4:16;
10:22). El Cristiano debe vivir con un sentido de paz y confianza, no
pensando en el próximo demonio que se le pueda meter, sino en
cómo buscar oportunidades de servir a Dios y a su prójimo.
7) El animismo
evangélico no comprende el poder de la Palabra de Dios. Confunden 'palabras de poder', es decir, magia - con la Palabra
de Dios. Pero Dios dio la biblia, y sólo la biblia, como medio
de salvación (Romanos 10:17) y como arma principal con que
pelear (Efesios 6:17). Es notable que Pablo nunca instruye a
Timoteo o a Tito (dos discípulos de Pablo que eran pastores) a
que aten demonios, a que rompan maldiciones, a que desaten
bendiciones, etc. Pero sí les instruye a que «guarden el
buen depósito (el testimonio de la-- Escrituras)» (2
Timoteo 1:14; Tito 1:9), y les dice que su única forma de
luchar debía ser «predicar la Palabra a tiempo y fuera
de tiempo», nada más (2 Timoteo 4:1,2). Como todo
movimiento sectario, el animismo evangélico desecha la suficiencia de las Escrituras, y añade enseñanzas
humanas a los medios completos y perfectos de Dios - de esta manera
despreciando lo que Dios ha dejado a la Iglesia. El animismo
evangélico moderno no es heredero de la Reforma Protestante,
sino una triste aberración y un retorno al paganismo
Católicorromano.
Conclusión
La falta de base
bíblica para las enseñanzas sobre los 'derechos del
diablo' se ve en los mismos argumentos con que lo promueven. Las
formas variadas y raras en que se intenta probar es evidencia de los
fundamentos frágiles de estas doctrinas de hombres.
Rogamos
a cualquier líder o pastor que lee esto y que ha caído
en estos errores, a que se aparte de estas doctrinas antibíblicas,
y vuelva a la pura enseñanza de la Palabra de Dios.
Consideramos
que ya es hora que las corrientes anti-bíblicas y
paganas sean denunciadas claramente. Las enseñanzas bíblicas sobre
los atalayas deben constreñir a todo líder a que hable
y luche
por la verdad (volver a leer Ezequiel 33:1-6).