Uno de los males del panorama evangélico actual es la negligencia de su pasado. Quizá por la influencia secular de que lo moderno es lo mejor, se piensa que el cristianismo de los siglos precedentes tiene poco que enseñarnos, que en general ha quedado obsoleto y que, en el mejor de los casos, constituye una pieza de museo para ser contemplada por alumnos de institutos teológicos.
Aparte de algunos "clásicos populares", los grandes autores cristianos de la antigüedad son, en su mayoría, ignorados, cuando no menospreciados. Tal vez los errores de la época en que participaron o la "mala prensa" que en algunos círculos han tenido, han contribuido a su generalizada condena al ostracismo. Peor aún es la actitud de aquellos que piensan haberlos superado, simplemente por seguir doctrinas novedosas surgidas en tiempos recientes.
Lo trágico de esta situación es que se está privando a los creyentes de nuestra época de las grandes riquezas espirituales y teológicas acumuladas durante siglos de estudio paciente y profundo de la verdad bíblica. Hombres piadosos y fieles a las Escrituras han consagrado vidas enteras a conocer y esforzarse en conocer al Señor (cf. Os. 6:3), dedicando a veces largos años a escudriñar un solo capítulo o pasaje de la Palabra. Gracias a la páginas impresa, esta abundante provisión espiritual ha sido preservada para generaciones posteriores; pero, por desgracia, una gran parte de la misma se halla oculta, como enterrada, esperando a quienes con diligencia y esfuerzo la saquen a la luz y la compartan con las masas espiritualmente hambrientas.
Una labor asi está siendo realizada durante la segunda mitad de este siglo en el mundo anglosajón por The Banner of Truth (Escocia). Esta prestigiosa editorial ha reeditado obras de reformadores, puritanos y otros grandes dirigentes evangélicos que durante décadas y aun siglos habían permanecido ignoradas. El mismo Dr. Lloyd-Jones fue grandemente impactado por su descubrimiento de los puritanos del siglo XVII. Y ya en el mundo hispano tenemos la paciente y fructífera labor de Luis de Usoz y Río en el siglo pasado para devolvernos a nuestros clásicos evangélicos del siglo XVI. Esta revista (Nueva Reforma) también quiere hacer una humilde contribución en este sentido, y así, en este número, damos a conocer algo del verdadero Matthew Henry, cuya obra ha sido tergiversada en nuestro idioma.
Gracias a estos y otros esfuerzos similares, muchos héroes de la fe (como en el caso de Abel), estando muertos, todavía hablan. Han sido desenterrados del injusto olvido en que habían sido sepultados y su mensaje vive con toda su lozanía y vigor en los corazones de aquellos que son sus legítimos sucesores y herederos. De esta manera se cumple la máxima bíblica: "Una generación alabará tus obras a otra generación" (Sal. 145:4).
No sólo es esto importante en cuanto a los beneficios que comporta al creyente, sino que en realidad es la única manera de mantener un cristianismo histórico. Lo que distingue a la fe reformada de las sectas es que aquélla puede trazarse a lo largo de los siglos a través de la vida y obra de una larga lista de cristianos que han mantenido los mismos principios. "Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos" (He. 13:8), y ello se manifiesta en la continuidad del cristianismo desde el principio hasta el fin. Pero ¿qué línea histórica podemos seguir si desconocemos nuestro pasado?
Ahora bien, es muy importante evitar que esta labor histórica caiga en el pantano del anacronismo. Es una tentación, al desenterrar a nuestros antepasados en la fe, conservar el ropaje de la época en que vivieron; mantener los moldes arcaicos que les rodearon y que, de ninguna manera, pertenecen a la esencia del cristianismo. Cuando inadvertidamente se comete este error, no es de extrañar que se produzca un rechazo no sólo hacia ellos, sino aun hacia la fe que ellos proclamaron.
Querido hermano, "enterrar a los muertos" está catalogado como una obra de misericordia, pero es una obra de justicia desenterrar a nuestros nobles predecesores sacándolos a la luz, dándoles a conocer y viviendo el mismo mensaje que ellos proclamaron. ¿Por qué no empiezas hoy?
EL COMENTARIO DE MATTHEW HENRY
EDITADO Y PUBLICADO EN ESPAÑOL POR LA EDITORIAL CLIE
Escribe: Noble D. Valer
(Nueva Reforma nº 11 Octubre 1989)
BIEN dicen los publicadores del comentario de Matthew Henry: "...este comentario exegético-devocional, redactado en su mayor parle por Matthew Henry a principios del siglo XVIII, no ha sido sobrepasado por ningún otro, según la opinión unánime de los expertos". luego citan (supuestamente) a F.F. Bruce: "Es uno de los mas grandes clasicos de la literatura teológica inglesa... Con su seguro instinto espiritual del sentido de la Escritura, presenta la esencia sana y perpetua de la Biblia en un estilo de extraordinario vigor".
Eso es muy cierto en cuanto al comentario original en inglés, pero ¿qué de la edición en castellano?
La Editorial CLIE dice: "la presente edición castellana da un paso mas para mejorar esta magna obra. No nos hemos limitado a traducir y extractar, sino que, de la mano de los mejores comentarios, tanto evangélicos como rabínicos, hemos puesto al día la exposición, llenando las evidentes lagunas, tanto en el plano exegético como en el devocional, de las que la obra de M. Henry, imperfecta como toda obra humana, adolece en algunos ―pocos― lugares".
Con esta última declaración la Editorial CLIE se ha tomado la libertad de utilizar el buen nombre de Matthew Henry para vender un comentario que presenta enseñanzas opuestas a las de Matthew Henry, sin dejar a los lectores los medios de poder saber qué dijo Matthew Henry. Por supuesto, esto pone a cualquier pastor o maestro que cita del comentario en una situación equívoca. Leer articulo >>>
La profecía de las setenta semanas
Exposición de Daniel 9:24-27 de Matthew Henry
Francisco Lacueva, en su traducción de la exposición de este pasaje por Matthew Henry, intercala la siguiente observación: "Tanto M. Henry como Alonso Díaz, no me sirven para nada en el resto del capítulo (vv. 24-27), pues no captan en forma alguna el sentido de la porción. Para dichos versículos tomare prestado el material de mi libro Escatología II, pp. 164-172..." Con esta maniobra creemos que se ha privado al pueblo evangélico hispano de una exposición que, en nuestra opinión, no sólo sirve de mucho, sino que constituve la interpretación correcta del pasaje. Por dicha razón (y como primicia de una traducción fiel de Matthew Henry), la ofrecemos ahora a nuestros lectores. Que cada uno examine libremente y juzgue. Leer articulo >>>