Cómo la iglesia ha fracasado en capacitar a los cristianos
Pablo
Santomauro
Aclaración: Este artículo fue escrito para denunciar el estado actual del grueso de la iglesia evangélica en occidente. Por supuesto que estamos en conocimiento de que muchas iglesias y líderes son la excepción a los conceptos expresados en el trabajo. Son estos líderes, a los cuales admiramos por su fidelidad en la entrega del Evangelio, los que lejos de ofenderse, estarán de acuerdo, a grandes rasgos, con las palabras vertidas a continuación. Son ellos los que en lugar de considerarme su crítico malintencionado, apoyarán en líneas generales los argumentos expuestos por un servidor.
“Perdón, ¿podría decirme por qué debo preferir su historia acerca de Jesucristo y la salvación de los hombres, cuando todas las otras religiones dicen tener la Verdad? ¿Por qué debo escoger el cristianismo por sobre el budismo, el islam o el hinduísmo, o la cienciología sin ir más lejos?”
Haga usted esta pregunta al cristiano promedio y le será igual que estrellarse ante un muro de sólido silencio. Si usted es el típico incrédulo que se molesta cuando le hablan de Jesucristo, no hay nada mejor para quitarse de encima a esos evangélicos más pesados que las moscas.
No deje de
probar los consabidos: ¿Cómo me prueba que la Biblia es
verdad? Después de todo, los documentos se copiaron tanto que
no podemos confiar en la transmisión por cientos de años.
¿Y qué me dice del Código Da Vinci? ¿No
sabe usted que Jesús tuvo una esposa y descendencia? ¿No
se enteró de que encontraron la tumba de Jesús? ¿Y
los evangelios que no se incluyeron en la Biblia, eeehhh…? No
olvide erguirse ufano cuando plantea las preguntas, le dará un
aire triunfalista que abrumará al típico cristiano
moderno.
Estimado
incrédulo, no tema escucharse como un tonto cuando hace estas
preguntas. Realmente son estúpidas y existen respuestas que
destruyen expedientemente su despliegue de ignorancia, pero el
cristiano promedio ignora esas respuestas. Usted también es un
ignorante, pero nadie se dará cuenta.
La triste realidad de hoy en día es que la iglesia en general, le ha fallado a sus fieles. Número uno, les ha privado de escuchar la Palabra de Dios por parte de los predicadores. El mensaje de la Palabra de Dios ha sido tan diluído que la cruz ha desaparecido de los púlpitos. Ha sido suplantado por el entretenimiento, estrellas de la canción, y predicación insulsa y superficial, por ello es que la iglesia está poblada de “cristianos no arrepentidos”. Existe además, un abuso muy marcado en las “historias bonitas”. Yo, en lo personal, voy a la iglesia a escuchar la Palabra de Dios. No me interesan las historias que el pastor toma prestadas de las Selecciones Reader’s Digest, ni lo que le sucedió de camino a la panadería ayer por la tarde.
Segundo,
la iglesia le ha fallado a los fieles permitiendo que la pastoreen
hombres que no han sido llamados a predicar la Palabra de Dios. Salvo
honrosas excepciones, la mayoría de los pastores hoy
anestesian a la gente. ¡Por misericordia! Hágase un
favor a usted y los congregantes, renuncie al púlpito y
presente una solicitud de empleo en el McDonalds más cercano.
La gente se duerme cuando lo escucha. Tiempo atrás la gente
dormía en las plazas, cines, bibliotecas y estaciones de
trenes. Hoy son las iglesias las que funcionan como dormitorios
públicos. La gente concurre a las iglesias sabiendo que se van
a aburrir. Insto a los ancianos de la iglesia a que se armen de
coraje y le digan al pastor que se vaya, que se tome unas vacaciones
permanentes, y sepan esperar por un hombre sobre quien la mano de
Dios sea obvia.
Tercero,
la iglesia le ha fallado a los fieles porque no se ha mantenido a
tono con los tiempos. Ya se acabó la época en que la
gente creía las cosas que se le decían desde un púlpito
sin cuestionarlas. Hoy los mismos cristianos tienen dudas y preguntas
que su pastor no puede contestar porque el énfasis en sus
estudios rumbo a la graduación (si es que alguna vez estudió)
ha sido orientado hacia la consejería y las técnicas de
predicación. Ni que hablar de los que dirigen estudios
bíblicos en las casas o la escuela dominical (esta última
en vías de extinción), su preparación para
equipar a los santos es deficiente (con las excepciones de siempre).
Nuestras iglesias no enseñan los fundamentos básicos de
la fe, la autenticidad del Nuevo Testamento, pruebas por la
resurrección de Cristo, crítica textual, los hallazgos
arqueológicos verificando la información en la Biblia,
etc. Es por ello que nuestra gente carece de la capacidad de
comunicarse con la generación presente. Veamos lo que dice
John Warwick Montgomery:
“El apologista del Siglo 21 necesita tomar la apologética mucho más seriamente. Necesita incorporar la apologética en todos los aspectos de su ministerio: cada sermón, cada clase, cada actividad evangelística. Hemos descuidado miserablemente nuestra responsabilidad de entrenar nuestros jóvenes en el sólido caso por el Cristianismo, y luego nos preguntamos por qué se alejan de la fe ante la influencia de la enseñanza universitaria secular. No le damos a nuestros feligreses ni a nuestros misioneros un fundamento para la defensa de la fe, y luego nos preguntamos por qué nuestros esfuerzos evangelísticos dan tan poco fruto en un mundo donde la gente ha avanzado más allá de aceptar algo sólo porque alguien más lo cree”. {1}
Parte de mantenerse al día consiste en estar al tanto de los acontecimientos actuales ¿Cuándo fue la última vez que usted escuchó una predicación que atacara el relativismo imperante en nuestra sociedad? ¿Qué hizo su iglesia cuando el Código Da Vinci estaba en su mero apogeo? Se le refutó desde el púlpito los domingos por la mañana o se habló del libro en una oscura reunión de mitad de semana? ¿O ni lo uno ni lo otro? Lo más probable es que nada se hizo al respecto. Y lo mismo vale para las nuevos y cada vez más frecuentes ataques provenientes de la comunidad científica. Me refiero al “descubrimiento” de la tumba de Jesús y cosas similares, y por supuesto al debate evolución-creación. ¿Organiza su iglesia periódicamente talleres o conferencias alertando y capacitando a sus miembros acerca del peligro de las sectas? Si la respuesta es sí, siéntase privilegiado y aliente a su pastor porque éste pertenece a un grupo de hombres de Dios cada vez más reducido en el paisaje de la cristiandad.
El
problema en el sector público
El Juan
Pueblo escéptico con tendencia acentuada a rechazar los reclamos del
cristianismo, alimenta su ignorancia con la literatura escéptica,
ya sea impresa o en la internet. Habiendo participado en foros de
debate por un largo tiempo, me fue común encontrar individuos
que copiando lo que leen lo vuelcan (o lo “pegan”) en los
foros pensando que desafían o que aniquilan la posición
cristiana. Una vez que se les confronta con la evidencia que anula su
propia posición, he observado que hacen mutis
por el foro con la cola entre las patas.
El talón
de Aquiles en la literatura anticristiana es que ha sido escrita en
su mayor parte por personas que no tienen la educación
necesaria en las áreas que manejan. Como el lector tampoco
tiene la habilidad de razonar críticamente, lo que lee se le
hace persuasivo precisamente por su ignorancia y acepta la
información como verdad inamovible sin cuestionarla. Por
ejemplo, en el caso de la autenticidad del texto y la narración
bíblica, el público en general ignora el proceso y la
ciencia de la crítica textual, y por lo tanto es incapaz de
arribar a una conclusión inteligente. Por ello es que con
frases como, “bueno, hoy sólo tenemos copias de copias
de copias del Nuevo Testamento”, piensan que derrotan el caso
por el cristianismo. A ellos les parece que sus conclusiones están
en acorde con el “sentido común”. Lejos están
de saber que en su ignorancia, su “sentido común”
carece de sentido.
A este
tipo de público es imposible alcanzarlo con buenos recursos de
defensa por parte de autoridades en la materia, simplemente porque su
educación secular no les ha provisto con la capacidad
analítica necesaria para leer el material. Se trata del típico
caso, “no me molesten con la evidencia porque ya he decidido lo
que voy a creer”. La tarea de refutar no tiene fin porque sus
argumentos son moralmente motivados. Aun cuando se le muestra que sus
posiciones son falsas, este inconverso no creerá porque no
quiere creer. El elige estar contra Dios. En sus propios días,
Jesús dijo: “[vosotros] no queréis venir a mí
para que tengáis vida” (Jn. 5:40).
Sin
embargo, existen personas que tienen preguntas legítimas y la
suficiente preparación para razonar críticamente. Estas
personas son sinceras en cuanto a los obstáculos que les
impiden creer, y por ello es que el cristiano preparado puede remover
esas barreras en el poder del Espíritu Santo.
A
riesgo de ser repetitivo, digamos que el problema en la iglesia es
similar al del campo secular. Los cristianos no están
equipados para contestar los desafíos a su fe, precisamente
porque arrastran las mismas carencias en cuanto a razonamiento
crítico, desconocen lo básico en cuanto a apologética
popular y nadan en un mar de relativismo donde la verdad se ha
ahogado. Ni que hablar de que la doctrina ha sido tirada por la
ventana, lo que ha producido el surgimiento en masa de pigmeos
doctrinales en el cuerpo de Cristo.
La
responsabilidad final recae sobre el liderazgo de la iglesia. Claro
que existe una responsabilidad individual en cada cristiano, pero en
el análisis final, la falta es de los maestros-pastores de la
iglesia. El problema no son los alumnos (los fieles), ellos al menos
están ahí todos los domingos. La iglesia ha fallado en
traerlos a un nivel intelectual (y espiritual) competitivo en los
estratos de nuestra sociedad. El cristiano promedio no puede ser
testigo de Cristo a pesar de que ha sido llamado para serlo. La
siguiente conversación entre un cristiano y un inconverso bien
puede ilustrar lo que vengo diciendo:
-- ¿Por qué debo preferir el cristianismo al budismo o el hinduísmo?
-- Porque Jesús es el camino.
-- ¿Y por qué es el camino?
--
Ah, yo no sé, pero aquí dice que Jesucristo es el
camino.
Esto
se llama razonamiento circular (Yo soy Napoleón. ¿Y
cómo sabemos que usted es Napoleón? Porque yo se los
digo). Nadie que tenga preguntas u objeciones honestas va a aceptar
esta clase de respuestas. Nos van a decir, “Muchas gracias, muy
amable, váyase a su casa, haga la tarea y después
vuelva. No me venga a predicar a su Cristo si no tiene respuestas”.
No nos van a escuchar, y francamente, no tienen por qué
escucharnos ya que somos un desastre, no tenemos nada que decir.
Pasando
folletos con versículos bíblicos no evangelizamos a
nadie. Esa era una estrategia del siglo 19, cuando se podía
presumir que el ciudadano promedio tenía una noción al
menos básica de las Escrituras. Hoy nuestras sociedades han
sido contaminadas por una variedad de nociones religiosas tan
variadas como ridículas que han confundido más a la
gente. La gente ya de por sí tiene tendencia al error, mejor
dicho, preferencia por el error. Esto puede ser ilustrado por un
diálogo que tuve hace algún tiempo (sintetizado, por
supuesto):
Es con
este tipo de gente que estamos tratando allí afuera. Por eso
es necesario la apologética a los efectos de quitar obstáculos
del camino, y entonces predicar el evangelio.
He
visto muchos casos en los que enviamos a nuestra gente a la calle sin
la preparación adecuada, solamente con los rudimentos del plan
de salvación, y nada más. Les enseñamos unos
cuantos versículos: Romanos 3:23 - porque todos pecaron, y
están destituidos de la gloria de Dios, Romanos 6:23 - porque
la paga del pecado es muerte, más el regalo de Dios es vida
eterna, Romanos 10:9 - si confesares con tu boca que Jesús es
el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó
de los muertos, serás salvo, etc., etc.
Los lanzamos a la calle y los hermanos (pensando que eso es todo) se encuentran con un individuo, le tiran con todo el paquete de golpe y se van – ahí tiene, pecador, ¡para que aprenda! Suponemos, o damos por sentado, que todo el mundo allá afuera piensa y cree que la Biblia es la Palabra de Dios, infalible, inadulterada, y que al escuchar los versículos se sentirán convictos. Es por ello que ante una pregunta, nuestros hermanos quedan paralizados. Yo sé, se les aconseja que si no saben una respuesta les digan, “buena pregunta, voy a buscarla, o voy a hablar con mi pastor, y luego regreso.” El problema es que probablemente nunca más vean a la persona. Por las dudas pídanle el número de fax. ¿Capisci quello che sto dicendo?
El
problema en tiendas liberales
Primero
que todo, digamos que la apologética o defensa de la fe nunca
ha sido un estandarte levantado en los seminarios teológicos,
sean conservadores, moderados, o liberales.
Segundo,
no hay un solo seminario que no haya sido contaminado por el
modernismo teológico a estas alturas. Así como en los
EEUU, el primer seminario en el mundo, establecido en 1947 por
cristianos conservadores, es hoy definitivamente un seminario tan
liberal como Princeton, otros seminarios están cayendo bajo el
control del liberalismo. Azusa Pacific University es hoy controlado
por gente graduada en Fuller y es ahora una institución
satélite de Fuller- Pasadena, produciendo ingresos económicos
que asisten a los hambrientos cuadros liberales de Fuller. Las
historias de horror continúan brotando de estos lugares. Desde
instancias donde los facultativos dicen a los estudiantes que el
texto bíblico contiene serios errores y les sugieren que
abandonen las referencias a Dios en el masculino y comienzen a
emplear el “neutro” o el “femenino”, hasta
las efusivas expresiones de política inclinadas hacia a la
izquierda militante por parte del profesorado y los estudiantes [2].
La situación en el resto del país tampoco es muy
alentadora.
En
Latinoamérica el panorama también es sombrío.
Los numerosos seminarios bautistas plantados en la región
durante el pasado, otrora de persuasión conservadora por
excelencia, sirven de refugio hoy a profesores de ideología
liberal simpatizantes de la Teología de la Liberación o
del liberalismo protestante. De la misma forma, otros seminarios de
extracción anabautista-menonita (las “iglesias de paz”)
y aquellos que aun siguen siendo bastiones de la Teología de
la Liberación, siguen produciendo clérigos que
diseminan todo tipo de cristianismo mutado. Lo único bueno de
toda esta melange de corrientes heterodoxas es que las iglesias dirigidas por los
elementos graduados de estos institutos (luteranos, presbiterianos,
metodistas, bautistas, etc.) están prácticamente
cerrando sus puertas, muriendo por falta de miembros. Pero así
y todo, el material literario que producen sigue siendo de influencia
a través del continente.
Desde
el punto de vista apologético, es obvio que los frutos de
estos grupos son nulos. ¿Cómo pueden defender la fe
aquellos que la atacan desde adentro? Me permito preguntar al
cristiano promedio, ¿ha escuchado a su pastor alguna vez
refutar la hipótesis documentaria JEDPR, la que niega la
autoría de Moisés del pentateuco? Si usted a oído
a su pastor enseñar
y refutar los postulados del liberalismo protestante tales como:
Le aseguro que usted es muy bendecido. Individuos como usted (pastores incluidos) son más raros que un curso de apologética en un seminario liberal.
¿Será muy tarde para despertar al gigante?
Al menos en los EEUU y Europa, pienso que sí. Mientras que a la iglesia en Europa ya se le han ministrado los santos óleos (lo siento, me encanta la expresión), la iglesia evangélica institucional en los Estados Unidos ya está desahuciada y pronto habrá que desenchufarla de la máquina para que pueda morir con dignidad.
Si bien las grandes cruzadas evangelísticas de Billy Graham, y a menor escala Luis Palau y otros, crearon la ilusión de grandes contingentes viniendo a los pies de Cristo, hoy la realidad muestra algo diferente. Graham, ya de años, y Luis Palau, ambos reconocen que el promedio de retención de aquellos que “aceptan” a Cristo en sus campañas oscilaba entre el uno y dos por ciento.
El
problema del “llamado al altar”, creado por el hereje
Charles Finney en el siglo 19, es que ha taladrado en los cristianos
y no cristianos por igual, la idea de que aceptar a Cristo es algo
que se origina en el libre albedrío del hombre y que puede ser
hecho en
cualquier momento que ellos quieran. Esto es una negación de
la enseñanza bíblica que establece que la fe es un don
de Dios. Niega, además, la doctrina de la total incapacidad
espiritual del hombre para creer o arrepentirse, algo que nunca vamos
a escuchar en una campaña evangelística (y de la
mayoría de los púlpitos de la nación). Es por
ello que muchos deciden posponer su conversión hasta la
próxima cruzada.
¿Acaso
estoy diciendo que no debemos llamar a los hombres al
arrepentimiento? Por el contrario, la predicación de la total
depravación del hombre y la soberanía de Dios en la
salvación, de ninguna manera elimina la urgencia y necesidad
de llamar a los pecadores para Cristo. Por el contrario, esa doctrina
incrementa la urgencia y desesperación de los pecadores. Los
empujará a buscar a Dios diligentemente.
Ilustración:
Imagínese que está en un cuarto donde sólo hay
una salida. Esa puerta está cerrada a candado y no hay
ventanas por donde escapar. Ahora, si tuviera la llave del candado en
su bolsillo podría abrirlo en cualquier momento que quisiera.
No tendría urgencia, pánico o desesperación por
salir del cuarto. Aun si un incendio comenzara en un rincón
del cuarto, sabiendo que tiene la llave, no hay ninguna razón
para temer o preocuparse. Pero por otro lado, si no tuviera la llave
y de pronto una esquina del cuarto prende fuego, el pánico y
la desesperación se apoderarían de usted. Se pondría
a golpear la puerta desesperadamente para que alguien del otro lado
viniera y lo salvara. De la misma forma, la doctrina de que todos los
hombres tienen libre albedrío en cuanto a su salvación
y que pueden creer cuando a ellos se les ocurra, en realidad promueve
una actitud de negligencia y procrastinación espiritual.
Yo
tuve un amigo a quien cada vez que yo le presentaba el evangelio
urgiéndole a recibir a Cristo, siempre me decía con una
sonrisa sobradora (burlona) en su rostro, "Un día de
estos." Continuó en su rebeldía muy confiado de
que en el futuro podía arrepentirse cuando el quisiera. Murió
repentinamente sin ser salvo. Pero cuando predicamos desde el púlpito
las doctrinas de la gracia soberana de Dios, la doctrina de la
incapacidad total del hombre hará que las personas respondan
más urgentemente al llamado. Si volvieramos a predicar el
verdadero evangelio, quizá podríamos presenciar un
verdadero avivamiento tan necesitado en estos tiempos. ¡Por
supuesto que debemos continuar llamando a los hombres a la salvación
desde los púlpitos y cualquier otro lado! Nunca sabemos cuando
es el tiempo de la visitación de los escogidos.
Otros
problemas que causarán el deceso de la iglesia en los EEUU
(dije en los EEUU, no en el mundo -- aclaro antes que alguien me tire
una curva con Mateo 16:18), son: predicación superficial
orientada al entretenimiento, superabundancia de doctrinas
aberrantes, falsos maestros en los púlpitos y en la
televisión, etc., etc., ad infinitum. Lo que John MacArthur
llamó Caos
Carismático,
bien puede hoy ser rebautizado Virus
Mortal Carismático. Hojeando
la revista Carisma recientemente, me encontré con un artículo de Paula
White, titulado Promesas
para el 2007.
Leyendo
el artículo, uno no puede dejar de llevarse la impresión
de estar leyendo algo de matiz astrológico de la pluma del
mismo Walter Mercado, salpicado con abundante numerología.
“Luego de estudiar el número 2006 … El número “seis” se relaciona con carne y humanidad; representa la naturaleza carnal. ¿No fue el 2006 de intranquilidad y agitación, durante el cual tu fe decía una cosa pero tu carne decía otra? … El número ‘siete’ (como en 2007) representa perfección espiritual … todo lo que Dios nos ha hablado y aun permanece sin hacerse, se cumplirá este año. ¡Veremos la perfección manifestada en nuestras vidas!” [3]
Increíble
¿verdad? Pero aun tengo algo mejor. En la misma revista Carisma se anuncia un tal Mel Bond, pastor de la Agape Church en Montana. Si
usted visita su website se va a encontrar con un anuncio muy
singular. Este hombre da clases de “Señales y Milagros”.
Su próximo curso está programado para Octubre 22-26,
2007. El anuncio expresa que Mel Bond está preparando un
ejército de gente en el ministerio de señales y
milagros para ir por el mundo y sanar ciegos, sordos, paralíticos,
dolores incurables y levantar muertos. Sí, así como lo
oyen. Si lo dudan, consulten con su página de internet: www.agapechurch.addr.com
¿Quiénes son estas personas? ¿Cómo puede la revista Carisma ser una plataforma para tales desvaríos? ¿Cómo alguien con dos dedos de frente puede creerles una sola palabra? Virus mortalis carismaticus. ¿Puede este tipo de cristianismo producir discípulos capacitados para la defensa de la fe? Creo que ni siquiera puede producir individuos que retengan su propia fe.
El
protestantismo ha hecho grandes avances en latinoamérica desde
1980 en adelante. El monopolio religioso del catolicismo cedió
terreno ante la oleada que muchos consideraron un avivamiento de
proporciones históricas. Sin embargo, es prudente tomar con un
grano de sal las estadísticas que se vienen manejando con
respecto al crecimiento evangélico en los países
latinoamericanos. Pero digamos que sí, que la iglesia
evangélica ha crecido en forma acelerada, lo que debería
ser motivo de inmenso regocijo pero que se ha convertido en una
pesadilla para el protestantismo en general.
Esto
se debe a la abrumadora influencia que el Movimiento de la Fe
(también llamado Confesión Positiva o Palabra de Fe) ha
tenido sobre las iglesias evangélicas de diferentes
extracciones con su Evangelio de la Prosperidad, la Sanidad en la
Expiación y sus ministerios de liberación (de demonios
y maldiciones generacionales). Este factor ha sido devastador para
aquellos que abrigábamos la esperanza de ver crecer en América
Latina un cristianismo relativamente libre de doctrinas aberrantes.
Para
colmo de males, ha surgido recientemente la versión hispana de
TBN, la pomposa cadena carismática, motivo de vergüenza
para todo cristiano sensible. Este canal se llama Alma
Visión,
transmite desde los EEUU y ya alcanza varios países en América
Latina. Imita todas las tácticas rapaces de TBN en cuando a
esquilmar dinero de sus televidentes. El año pasado, en
Octubre 2006, pudimos escuchar de los labios de su presidente, Dr.
Juan Bruno Camaño, un “Mensaje Especial”:
Si
usted ha hecho la promesa de enviar U$ 1153 -- no espere a tener
toda la suma. Envíe lo que tiene y esa actitud suya hará
que Dios le haga el milagro.
¿Necesito
hacer algún comentario? No me pregunten cómo fue que en
el teletón previo estuvieron pidiendo exactamente U$ 1153,
pero estoy seguro de que la estratagema debe haber sido muy
interesante. Mis amigos lectores, estos son lobos rapaces que no
tienen compasión del rebaño, que hacen presa de los más
vulnerables del cuerpo de Cristo y de la sociedad.
Es
obvio que este tipo de cristianismo no puede producir hermanos que
puedan defender los postulados de su religión
significativamente ante los enemigos de la fe, mucho menos ser
testigos de Cristo. Bien dijo el presidente de la revista Asuntos
Pastorales que “La
iglesia se ha extendido como el mar, pero sólo tiene un
centímetro de profundidad”.
¿Soluciones?
En
Latinoamérica:
La participación de los cristianos en política (Brasil, Guatemala y Perú claros ejemplos) no resolverá el problema.
El
sarcasmo de mi parte tampoco resolverá el problema. Es obvio
que medidas urgentes deben ser tomadas para remontar la pendiente por
la cual nos hemos deslizado. La solución es la inmediata
implementación de varios cursos de acción:
Volver a enseñar los fundamentos de la fe. Los pastores deben asumir el compromiso ineludible de volver a lo básico, y por básico no digo rudimentos; no me refiero a “Jesús me ama, la Biblia dice así”. Debemos ir más allá de Juan 3:16. Por básico, esencial o central, debemos entender que tenemos que enseñar la Trinidad, la Deidad de Cristo, la Resurrección corporal de Cristo, la Salvación por gracia solamente, y la infalibilidad y suprema autoridad de la Biblia. En estos cursos se debe expander en la Gracia y Soberanía de Dios, el significado de la cruz, etc. En demasiadas iglesias se carece de un programa educacional sólido.
Enseñar la Biblia libro por libro, capítulo por capítulo y verso por verso, debe ser la norma en las iglesias evangélicas. ¿Es posible incorporar la apologética enseñando así? Por supuesto que sí. No existe pasaje o narrativa en la Biblia que no sea atacado por los críticos liberales, escépticos, ateos y agnósticos, distorsionado por las sectas u otras religiones mundiales, y/o rechazados como auténticos por los enemigos de nuestra fe. Como apologista (a nivel de la calle), me lamento cada vez que escucho un sermón o estudio en el cual el maestro o pastor pierde el punto apologético.
Es fundamental trabajar con los jóvenes antes de que el sistema secular los masacre. Identifiquemos los movimientos que atacan el cristianismo hoy en día. En los centros de estudio sus hijos se encontrarán con todo tipo de ideas y sectas: ateos, agnósticos, libres pensadores, escépticos sabelotodos, humanistas, marxistas, socialistas, existencialistas, religiones paganas, sectas, artes ocultas, Nueva Era, neopaganismo, relativistas culturales, liberales, evolucionistas, magia, brujería, satanismo, feminismo, etc. Adquiera el firme compromiso de refutarlos sistemáticamente uno por uno. Los jóvenes deben ser llevados más allá de los paseos, campamentos, conciertos y la superficialidad acostumbrada.
Los pastores tienen que tomar en serio la apologética y asimilarla en los estudios a todo nivel, mencionando hasta los sucesos de actualidad locales y mundiales de forma de presentarlos a través de la óptica cristiana, aun en las predicaciones del domingo. Si por mí fuera, hasta la alabanza tendría matices apologéticos.
Los líderes en las iglesias deben recibir un adiestramiento profundo. Pastores, ¿hay alguien en su iglesia capacitado para abordar temas como la controversia calvinista-arminiana, el tópico de los dones o el rol de las mujeres en la congregación, historia de la Iglesia, los desafíos de las sectas y los temas de actualidad relacionados con nuestra fe? Haga un presupuesto para obtener los recursos necesarios (libros, videos, cassettes). Los maestros de su iglesia deben usar estos materiales obligatoriamente.
Proceda a organizar talleres o conferencias con regularidad sobre sectas, religiones comparadas y doctrinas aberrantes dentro del cristianismo. En lugar de sobrecargarse con trabajo en este tópico, existe en el mundo hispano una organización que se dedica a enseñar en la materia. No tengo más opción que recomendar al C.I.R. (Centro de Investigaciones Religiosas), localizado en la ciudad de Montebello, California. Se puede tomar a mal el hecho de que yo pertenezca a tal ministerio, pero no conozco ninguna otra organización hispana que trabaje en equipo en los EEUU y Latinoamérica. Si bien hay muchos expertos en el área de la defensa de la fe, éstos trabajan individualmente y en forma aislada. Reunirlos para un taller en su iglesia, en un seminario, o en su región geográfica involucra un esfuerzo desmedido. El C.I.R., por el contrario, reune en su plantel varios especialistas en diversos temas y está a las órdenes para viajar sin exigir tarifa ninguna, con excepción de ciertos gastos mínimos de viaje y alojamiento. En muchos viajes realizados, el C.I.R. hasta ha absorbido buena parte éstos. Además, provee los recursos necesarios para cada tema, 90 % sin costo alguno, junto con un bosquejo de cada disertación, y un período para preguntas y respuestas al final de cada taller.
Llamado
final
El camino
de la recuperación es largo. No existe un remedio para salir
de la situación en 40 días. Así como el libro de
Rick Warren no puede hacer nada en 40 días, tampoco existe la
fórmula mágica para revertir el proceso de decadencia
evangélico-protestante. Los evangélicos de doctrina
sana no sólo luchamos contra los siglos de oscurantismo que
han anestesiado la conciencia religiosa del latinoamericano,
gentileza de la iglesia católica y su habilidad para hundir a
los pueblos en la ignorancia bíblica. También tenemos
frente a nosotros la tremenda tarea de poner en retirada a los
líderes evangélicos que deforman, diluyen y basurean el
Evangelio, y a aquellos rufianes que comercializan la fe y explotan
al pueblo evangélico.
Reconozcamos
que nos ha faltado decisión para:
Denunciar desde nuestros púlpitos a los falsos maestros y peores doctrinas dentro de filas evangélicas.
Reprender y exponer públicamente a aquellos predicadores que degradan o diluyen la fuerza del Evangelio (estilo Joel Osteen)
Denunciar y rechazar las herejías provenientes del protestantismo liberal.
Atacar frontalmente las cosmovisiones no cristianas que avanzan en nuestras sociedades, yendo con el hacha directamente a la raiz de su fundamento irracional (hablo de las religiones mundiales e ideologías como el marxismo y el ateísmo).
Denunciar que tanto el marxismo como el liberalismo tienen precisamente la misma debilidad – pensar que cambiar al hombre de ambiente creará una nueva humanidad. Esto es un planeamiento social utópico. Sólo una conversión a Cristo puede renovar el corazón humano y por consecuencia natural, su ambiente inmediato.
Enfrentar de lleno las falacias lógicas de las posiciones no cristianas en el terreno de la filosofía, el arte, la ciencia, la literatura y la industria del entretenimiento.
Enseñar a nuestra gente a refutar las sectas.
Cimentar nuestras propias iglesias en la doctrina de los apóstoles y presentar pruebas claras en favor de los reclamos del cristianismo.
Predicar el Evangelio nada más, no es suficiente, también se debe contender por él.
Y no olvidemos que la mejor apologética es aquella que nace de Sola Gratia, Sola Fide, Sola Scriptura, Solus Christus, Soli Deo Gloria. <>
Defending
the Hope That Is in Us: Apologetics for the 21st
Century
http://www.jwm.christendom.co.uk/unpublished_essay.html
http://whichseminary.blogspot.com/2006/03/fuller-seminary.html
Revista
Carisma, marzo 2007, p. 72.