Ahondemos ahora en
la importancia de la tercera regla de interpretación bíblica: Tomar las palabras
en su contexto; es decir, los versículos anteriores y posteriores. Para ello me
referiré a la famosa doctrina de “atar
demonios”.
Mateo 18:18
De cierto
os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo
que desatéis en la tierra, será desatado en el
cielo.
Este versículo ha sido aislado para crear
la doctrina de atar
demonios.
Pero veamos el contexto
inmediato:
18:19, Otra vez os
digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de
cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los
cielos.
18:20, Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy yo en medio de ellos.
He escuchado más de una vez a personas que citan
erróneamente este versículo con tristeza cuando nadie llegó a una reunión
convocada por la iglesia, convencidas de que Jesús no está ahí porque no hay
dos o tres reunidos en su nombre.
Retomemos el contexto general, abra su
Biblia por favor en Mateo.
18:1 En aquel
tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el
reino de los cielos?
18:2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de
ellos,
18:3 y dijo: De cierto os digo que si no os volvéis y os hacéis como
niños, no entraréis en el reino de los cielos.
18:4 Así que, cualquiera que
se humille como este niño, ése es mayor en el reino de los cielos.
18:5 Y
cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me
recibe
Versículos 1-5: se refiere a
la actitud humilde de un niño
18:8 Por tanto, si tu mano o tu pie te es
ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o
manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego
eterno.
18:9 Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de
ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser
echado en el infierno de fuego.
Versículos 6-9: hablan de no
estorbar con el pecado a esos niños o a quienes son como ellos, y de lo
doloroso que puede resultar desarraigar el pecado.
18:10 Mirad que no menospreciéis a uno de
estos pequeños; porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre el
rostro de mi Padre que está en los cielos.
18:11 Porque el Hijo del Hombre
ha venido para salvar lo que se había perdido.
18:12 ¿Qué os parece? Si un
hombre tiene cien ovejas, y se descarría una de ellas, ¿no deja las noventa y
nueve y va por los montes a buscar la que se había descarriado?
18:13 Y si
acontece que la encuentra, de cierto os digo que se regocija más por aquélla,
que por las noventa y nueve que no se
descarriaron.
18:14 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se
pierda uno de estos pequeños.
Versículos 10-14: hablan de que, cuando
alguien es estorbado, es como una oveja perdida.
En particular el versículo 14 debe
entenderse así: “que se pierda”: del griego apólumi, que no es perder la salvación, sino perder la paz y la comunión
con Dios.
Que quede claro que hasta aquí estamos
hablando de tropiezos entre nosotros.
18:15 Por tanto, si tu hermano peca
contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu
hermano.
Este es el primer paso para arreglar
los conflictos entre hermanos (esto también estaba en la ley, en Lev
19.17). Tendrás que razonar con él.
“Has ganado a tu hermano” no significa ganarlo para Cristo, pues en tal caso no le llamaría hermano: se
refiere a ganarlo en cuanto a restaurarlo a la comunión con Dios y
con la iglesia.
18:16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a
uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda
palabra.
Versículo 16: esto también está en
la ley (Deut.19.15)
18:17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a
la iglesia, tenle por gentil y
publicano.
Versículo 17: A los gentiles no se les
recibía en el templo. Entonces, ¿cómo hemos de proceder respecto a
alguien que no se quiere reconciliar? ¡De la misma forma!
Observemos cómo
hasta aquí no se ha mencionado al diablo ni a
los demonios.
18:18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será
atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el
cielo.
Versículo 18: aquí se refiere
a ejercer disciplina. Atar viene del griego sujetar, apresar, ligar. Encadenar.
Desatar es aflojar las
cadenas.
Cuando la iglesia aplica disciplina mantiene sujeto al infractor.
18:19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de
acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho
por mi Padre que está en los cielos.
Versículo 19: se refiere a la
decisión de los líderes sobre la disciplina a aplicar. El acuerdo al que se refiere esta enseñanza es el
relacionado con qué disciplina se impondrá al infractor que ha
desechado la exhortación.
18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre,
allí estoy yo en medio de
ellos.
Versículo 20: Obviamente no se
refiere a las reuniones en la congregación, no dice que si no han llegado
dos o tres hermanos entonces Jesús no está allí. Aquí la Biblia se
refiere a la reunión donde se decide la disciplina, en la cual
participan los líderes de la congregación y los
testigos.
La doctrina de atar demonios sobrevino muy
recientemente, hace unos 20 años cuando mucho. No hay una enseñanza al respecto
en toda la historia previa de la iglesia. Una revisión profunda como la que
hemos hecho sobre estos versículos la echa por tierra.
Lo siguientes versículos de Mateo
18 tampoco hablan de atar demonios, sino de perdonar y soltar del
castigo.
Mat 18:30 Mas él no quiso, sino fue
y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.
no quiso perdonarle la deuda, no quiso
soltarle la deuda.
¿Dónde está el diablo en todo
el capítulo?
Mateo 18 habla del perdón, de lo que se
hace con alguien que no se arrepiente -y con el que sí lo hace-. La disciplina
en la iglesia la aplica el liderazgo, pero la gran mayoría de los problemas se arreglan cuando
un hermano exhorta al otro, sin necesidad siquiera de testigos.
Toda aplicación al capítulo 18 de
Mateo que no tenga que ver con la disciplina y con el perdón es
errónea. Jesús está diciendo “No quiero que se hagan tropezar
unos a otros: si eso ocurre deben arreglarlo exhórtándole, si el reprendido no rectifica disciplínenle (átenle a la disciplina de la iglesia), si reconsidera y
enmienda perdónenle. Cuando se arrepienta, desátenle“.
Mateo 16:13-20 / Otro texto mal interpretado
Cuando
llegó a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
–¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? Le respondieron: –Unos dicen
que es Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que Jeremías o uno de los
profetas. –Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo? –Tú eres el Cristo, el Hijo del
Dios viviente –afirmó Simón Pedro. –Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás –le dijo
Jesús–, porque eso no te lo reveló ningún mortal,* sino mi Padre que está en
el cielo. Yo te digo que tú eres Pedro,* y sobre esta piedra edificaré mi
iglesia, y las puertas del reino de la muerte* no prevalecerán contra ella. Te daré las llaves del reino de los cielos; todo lo que ates en la
tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará
desatado en el cielo. Luego les ordenó a sus discípulos que no
dijeran a nadie que él era el Cristo. (Mat 16:13-20
NVI)
Este pasaje
también se ha sacado de contexto para sostener la doctrina de atar demonios pero el pasaje tampoco habla sobre el
Diablo.
Las llaves son un símbolo de
autoridad, más concretamente de la autoridad de la Palabra de
Dios, en este caso para abrir y tener acceso al reino de los
cielos.
Se nos da autoridad para usarlas: Pedro
fue el primero en hacerlo al predicar a judíos y a los
gentiles, con lo cual les desató, haciéndoles libres del
pecado.
Cuando predicamos y
las personas aceptan a Jesús en sus vidas, los estamos desatando. Pero cuando no aceptan la
Palabra, quedan atados: a eso se refiere la Biblia con
“atar y desatar“
Si los cristianos de la actualidad
comprendiéramos mejor el tema de la disciplina en la iglesia, caeríamos menos en
el error de malinterpretar estos pasajes bíblicos.
Un caso de disciplina: Primera de Corintios 5
5:1 De cierto se oye que hay entre vosotros
fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto
que alguno tiene la mujer de su padre.
5:2 Y vosotros estáis envanecidos.
¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio
de vosotros el que cometió tal acción?
5:3 Ciertamente yo, como
ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al
que tal cosa ha hecho.
5:4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo,
reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor
Jesucristo,
5:5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la
carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor
Jesús.
Versículo 2: Pablo dice que el pecador
sea quitado
Versículo 3: Pablo dice que ya ha juzgado, es decir, ha tomado la determinación de quitaral pecado
Versículo 5: Ser entregado a Satanás
significa dejarlo en sus dominios, atado, subyugado.
Versículo 5: Los líderes son responsables de
ejercer tal disciplina para que el pecador se
arrepienta.
Sobre el ejercicio de la
autoridad y la aplicación de la disciplina estudie usted 2 Cor 12:20-21,
13:1-2
2 Tim 2:16-20 / 1 Tim
1.20
2:16 Mas evita
profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la
impiedad.
2:17 Y su palabra carcomerá como gangrena; de los cuales
son Himeneo y Fileto,
2:18 que se desviaron de la verdad, diciendo
que la resurrección ya se efectuó, y trastornan la fe de
algunos.
2:19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este
sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo
aquel que invoca el nombre de Cristo.
2:20 Pero en una casa grande,
no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de
barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos
viles.
Himeneo y Fileto no estaban siendo
vasos útiles, estaban deshonrando al Señor. En consecuencia, Pablo ejerció disciplina.
Según la primera carta a Timoteo,
Himeneo ya había sido disciplinado (fue atado); su mención en la
segunda carta nos muestra que éste siguió en sus malos caminos. Esto que
sugiere Himeneo pidió perdón y le permitieron entrar (fue
desatado) pero volvió a dar mal fruto.
Finalmente Pablo lo ató: ya no se le permitió más el acceso.
Tit 3:10-11 Al hombre que cause
divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, (11) sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca
y está condenado por su propio juicio.
Habiendo entendido Mateo 18 podemos
comprender mejor este pasaje. Se trata de un consejo pastoral de Pablo
para Tito.
En este caso la persona queda ligada o atada a su pecado hasta que se
arrepiente.
El Antiguo Testamento dice “tu pecado
te alcanzará”, es decir que pagarás las consecuencias de tus faltas. Por eso
es tan importante lidiar con el pecado escondido, para no permanecer atados a la impiedad.
Si uno peca
contra alguien y no le pide perdón, queda atado. Santiago dice
que algunos están enfermos como consecuencia de los pecados que han cometido. La
disciplina es una expresión del amor de Dios porque libera a sus hijos, los desata. Es por
eso que el Señor sólo disciplina a quienes son realmente sus
hijos.
Otro ejemplo de “atar”: Hechos 15
15:24 Por cuanto hemos oído que algunos que han
salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con
palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la
ley,
15:25 nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo,
elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y
Pablo
Los apóstoles se reunieron, ejercieron
autoridad y no ataron a los gentiles a la ley. Analizaron el
caso y desataron a los gentiles del yugo que los judíos
querían ponerles. Su determinación les condujo a establecer orden
y pusieron orden y
disciplina.
Así, con todos estos pasajes y
sus respectivos contextos, concluimos que la Biblia no habla de atar
demonios. Jesús no nos mandó a atar demonios, sólo a echarlos fuera.
Mat
12:22-37 – Resumo el texto diciendo que cuenta cómo Jesús sana a
un endemoniado y los fariseos le acusan de haberlo hecho por
Beelzebú. El les responde que un reino divido no prevalece.
12:27 Y si yo echo fuera los demonios por Beelzebú, ¿por quién
los echan vuestros hijos? Por tanto, ellos serán vuestros
jueces.
Versículo 27: Es importante aclarar que
cuando dice “hijos” se usa un hebraísmo para referirse a los discípulos
de los fariseos, no a hijos carnales. Es decir, se les llama hijos a los
discípulos.
El versículo 29 es el texto
controversial:
Mat
12:29 Porque ¿cómo puede alguno entrar en la casa del hombre fuerte,
y saquear sus bienes, si primero no le ata? Y entonces podrá
saquear su casa.
Jesús no está enseñando que nosotros
debamos atar. Está hablando sobre sí mismo.
Y cuando se refiere al hombre fuerte está hablando, ahora sí, del Diablo. Está diciendo “¿cómo habría
podido YOirrumpir en los dominios de la maldad para
deshacerla si no hubiera atado, con autoridad de Dios,
al Diablo? Quedaba claro con esto que, como lo indica el contexto, respondía a
quienes le acusaban de echar los demonios por Beelzebú.
Debe entenderse que estas cosas las
hace Jesús como Dios, y que sólo Él las puede hacer (como llamar a las cosas
que no son como si fueran por ejemplo). Es decir, esta acción de
atar al Diablo es exclusiva de Jesús.
12:32 A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del
Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le
será perdonado, ni en este siglo ni en el
venidero.
Atención: la blasfemia contra el
Espiritu Santo según el contexto consiste en atribuirle autoridad a Satanás, conceder que el
Diablo hace lo que, en realidad, sólo puede hacer el Espíritu
Santo.
Al referirse al pecado
imperdonable, Jesús le está
hablando a los fariseos, es decir, este pecado no lo pueden cometer
los cristianos.
Últimamente se entiende equivocadamente
que el “hombre fuerte” de una ciudad es el más
influyente, o el más rico y poderoso. Han aparecido así nuevas falsas
doctrinas, como la que sostiene que hay que “atar” mediante oración al hombre fuerte de una región para que se convierta y apoye la obra de
Dios (o los propios deseos de los falsos profetas) con sus riquezas, o para que su influencia nociva termine. Tal doctrina no
aparece en la Biblia: no hay un sólo pasaje donde los apóstoles lleguen a una ciudad y busquen al
hombre fuerte para atarlo.
La palabra “atar” que se utilizó
significa nuevamente ligar,
inhabilitar, subyugar (mantener bajo yugo, bajo autoridad o
sujeción)
Observemos el contexto de este
pasaje: Jesús había soltado a un
endemoniado por medio de su palabra. Nosotros desatamos a las personas con la predicación de la
palabra.
En el contexto
podemos observar la obra de Cristo en la cruz y la derrota de Satanás.
Jesús lo subyugó en la cruz, por medio de su sangre inhabilitó al diablo, vino a
deshacer las obras del maligno.
Antes de Cristo no hay registros de atar
demonios. David tocaba el arpa y el demonio se iba y Saúl entraba en paz (dice
el texto que el demonio era de parte de Dios, o sea, Dios lo
permitía).
Jesús aquí estaba demostrando ser más
poderoso que el diablo.
Veamos el mismo pasaje en Lucas
11:
Luc
11:21-22 Cuando el hombre fuerte armado guarda su palacio, en paz está lo que
posee. (22) Pero cuando viene otro más fuerte que él y le vence, le quita
todas sus armas en que confiaba, y reparte el
botín.
Es alegórico que el diablo tenga un
palacio. Lo que queda claro es que Jesús es más fuerte que el diablo y le
vence: ¡pero
le vence Él, Jesús, no nosotros! Ninguno de nosotros puede vencer al Diablo sin
Jesús.
Aquí Lucas usa la palabra “vencer”, que
significa subyugar. Vencer y atar a fin de cuentas (en el original) son
sinónimos. Nosotros no vencemos al diablo, eso lo hizo
Jesús.
Ahora una pregunta dirigida a quienes
creen o predican la doctrina de
“atar demonios“: Si lo atamos en domingo: ¿se desata el lunes? … porque
él anda como león rugiente buscando a quien devorar. ¿Cómo no ven la
contradicción en atar y atar a los demonios en una ciudad… y que tal acción no
surta ningún efecto? Han atado por años al “demonio del narcotráfico” o
de la prostitución por ejemplo, y ¡estos pecados no sólo no disminuyen sino que se
multiplican! Se afanan en efectuar campañas masivas o hasta vuelvan en
helicóptero sobre una región para atar al Diablo, se llenan de activismo y,
tristemente, dejan de
lado la predicación de la Palabra.
Jesús dijo: en mi nombre echarán, expulsarán fuera demonios. Jesús venció al Diablo, eso
quiere decir que éste ya no tiene
dominio y poder sobre todos: una vez
que somos de Jesús nosotros ejercemos la autoridad de Jesús para inhabilitar la
obra del diablo. Pero lo hacemos por la Palabra, por la predicación, no
meramente por declarar que atamos o desatamos.
Veamos un ejemplo final:
Apo
2:10
No temas
en nada lo que vas a padecer. He aquí, el diablo echará a algunos de vosotros
en la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación por diez días.
Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la
vida.
Jesús no le recrimina aquí a
la iglesia en Éfeso el que no estuvieran atando demonios o haciendo guerra
espiritual para ser librados de la tribulación. Debe entenderse que
la prueba y la tribulación son parte
de la vida cristiana y no deberían ser la ocasión para llenarnos de temor, sino
la oportunidad para mostrar fidelidad y confianza en Dios.
Ese falso evangelio moderno que habla de
que no nos puede pasar nada
malo (tragedias, tormentas, vientos) afecta a la gente porque no le muestra
la verdad respecto a la soberanía de Dios y sus propósitos.
En su segunda carta a los Corintios, el
apóstol Pablo habla de un mensajero del Diablo que lo abofeteó. Pablo no
se puso a atarlo ni a hacer guerra espiritual para liberarse. En
contraste, entendió el propósito de
Dios al permitir aquello: que el apóstol no se engrandeciera, que no se
envaneciera.
Este tipo de
doctrinas “de victoria total” en la vida son de origen oriental, han proliferado
la iglesia contemporánea y nadie debería adoptarlas.
Les animo a
estudiar a fondo el contexto de los pasajes y a enseñar
sólo lo que la Biblia enseña.