¿Son Las Mujeres Víctimas Inocentes?

Carol Tharp Almy, M.D.

La Biblia considera a mujeres y hombres igualmente responsables ante Dios por sus pecados. No obstante, la iglesia ha seguido al mundo en lo de considerar a las mujeres como víctimas inocentes, cuyas "equivocaciones" son debidas a cosas como maridos malos, o el haber sido abusadas como niñas, o un desequilibrio químico. Una ilustración típica de esto se ve en un artículo por Mary Kassian(1) en Council on Biblical Manhood and Womanhood Newsletter ("CBMW", Carta Periódica del Consejo sobre Hombres y Mujeres Bíblicos).

Kassian dice que ella solamente ha tenido a "hombres buenos" en su vida. Su artículo me conduce a presumir que ella quiere decir que sus socios del sexo masculino no han sido abusadores de esposas o niños, al contrario de los socios masculinos de la mujer que ella describe. Pero la Escritura no divide a la humanidad en buenos y malos. Simplemente dice que nadie es bueno ni hay quien haga bien. Todos se han apartado y son injustos (Ro. 3:10-12).

Kassian alega que una mujer "que ha sido molestada por su abuelo, ignorada por su padre, insultado sexualmente por su hermano, pegada por su marido y ridiculizada por sus amigos masculinos... reacciona a las heridas adoptando una filosofía feminista o igualitaria que le asegura acerca de su valor e importancia como mujer".

Este punto de vista básico entre las mujeres es cada vez más creciente en la iglesia moderna, aunque está en desobediencia directa al Señor Jesús cuando nos enseña a no juzgar (Mt. 7:1). Kassian realiza un juicio sobre el corazón de otra persona, adoptando ella misma la base doctrinal de la industria subjetiva de terapia. Ella considera a la mujer como esencialmente inocente, una "pizarra" limpia sobre la cual ha escrito un ambiente malo, y controlada por su pasado que surge en formas que una "mujer herida" no reconoce. Solamente alguien como Kassian, entrenado para leer los símbolos y secretos, puede conocer a esa mujer en maneras que la Escritura atribuye sólo a Dios. A través de cierto conocimiento gnóstico, al alcance de solamente un élite educado y diplomado en psicología, Kassian profesa saber qué produjo los pensamientos y los hechos llamados "filosofía feminista".

Pero, ¿cómo identifica la Escritura el problema cuando una mujer rehúsa reconocer el liderazgo de su marido, su lugar como cabeza del matrimonio y la casa, o cuando ella participa en conferencias "Sofía" donde adoran a las secreciones de la mujer? La Biblia no admite en absoluto el concepto de la "mujer herida" retratada por Kassian, sino que sencillamente declara que rehusar tomar nuestro lugar en el orden que Dios estableció es razón del juicio de Dios (Jud. 6-7).

Kassian continua en la mentalidad del psicoterapeuta, diciendo que la mujer "necesita ser sanada de su dolor antes de que pueda responder a la verdad". Recuerda que las ciudades a donde fueron los apóstoles no estaban llenas de "hombres buenos". Esas ciudades eran al menos tan depravadas como los lugares donde tú y yo vivimos. Aun así, los apóstoles no se acercaron a la gente con una diagnosis de "heridas" ni jamás sugirieron que la verdad no puede ser aceptada hasta que el dolor sea aliviado.

Lee Hechos 16:13-15, acerca de las mujeres que Pablo encontró orando juntas. Nota el contraste entre la enseñanza de Kassian y la de la Escritura. No sacó la cuestión de si Lidia había sido rodeada de hombres buenos o malos. No menciona la clase de personas con las que Lidia fue criada, ni con quien estaba viviendo en ese momento. Todo esto parece estar fuera de consideración, ¿no es así? ¿Vamos nosotros a leer entre las lineas e imaginar que Pablo hablaba un evangelio diferente a esas mujeres, porque no había hombres presentes? Si esto fuera el caso, ¿no escribiría Lucas al menos parte de esta variación importante?

Muy improbable es que esa mujer, vendedora de púrpura de la ciudad de Tiatira, hubiera crecido y madurado sin pena alguna. Es igualmente improbable que Lidia hubiera logrado lo que la comunidad terapeuta llama "la sanidad de sus heridas" antes de llegar Pablo. Y la Escritura nos dice que Lidia respondió a la verdad del mensaje de Pablo. ¿Cómo puede ser esto?

Lucas no dice si las mujeres reunidas en aquel lugar al lado del río habían salido de casa en rebelión contra los deseos de los "buenos hombres" en sus vidas. ¿Sus padres o sus maridos las habían pegado y encerrado aquel día? Puesto que Lidia está descrita como temerosa de Dios, no podemos pensar que ese grupo de mujeres fuese un grupo de lesbianas sentadas en círculo como ritual para armonizar con la diosa Gaía al lado del río. Además, podemos sacar algunas conclusiones acerca de la vida doméstica de esas mujeres. Cierto es que debemos notar cómo la Palabra inspirada de Dios no menciona la influencia de los hombres en las vidas de las mujeres a quienes habló Pablo. Las circunstancias tales como su medio ambiente, su pasado, o su "concept/imagen de su padre" no parecen determinar su capacidad para responder a la Verdad.

Mira cuidadosamente lo que hizo Lidia. Ella abrió su corazón, respondió al mensaje de Pablo con obediencia en el bautismo, y comenzó a servir a su Dios mediante la hospitalidad. No surgen motivos egoístas en esta hospitalidad, es decir, no deseaba que los predicadores quedasen en su casa para que ella les contara detalles de los abusos sufridos a manos de hombres malos antes en su vida. No hay ni sugerencia de que Lidia buscaba un plan apostólico de 12 pasos para restaurar y sanar su corazón herido.

¿Es el caso de Lidia único? Mira en Hechos 5:1-11, y nota que Pedro pregunta a Safira del mismo modo que había preguntado a Ananías. Pedro no analiza el pasado de Safira, su educación como niña; ni tampoco entra en consideraciones de qué clase de hombres ella había tenido en su vida. La Palabra de Dios no nos da permiso para presumir y decir que Safira había mentido acerca del precio de la tierra porque quería ganar valor e importancia como una mujer. Pedro no muestra preocupación por si Safira buscaba seguridad y sentido para su vida, ni parece haber pensado que Safira necesitara tener sus dolores aliviadas y sanadas antes de poder responder a la verdad.

Si hubiesen vivido en nuestra época, Ananías podía haber sido ejemplo de las siete promesas de los "Promise Keepers" (Cumplidores de Promesas), y Safira podía haberle ayudado a ser ejemplo de lo que el C.B.M.W. llama "los papeles complementarios hombres y mujeres". Sin embargo, aproximadamente tres horas después de caer Ananías muerto por haber mentido a Dios, Safira hizo lo mismo. No dice que pasaron las tres horas del intermedio investigando a Safira por co-dependencia, desorden del pánico, A.H.D.H. de adultos, etc.

Debe ser enfatizado aquí que Safira no fue disculpada debido a que su marido deshonesto le había herido emocionalmente. No es tema de menor importancia cuando líderes en una iglesia representan al pecado de una mujer como sanado por "un hombre piadoso que la ama y la bendice como mujer", enfrentándose con "su estado de mujer herida", arrepintiéndose de la "amargura y de no perdonar", y "soltando sus dolores a Jesús". Cuando una mujer ha aceptado la filosofía feminista, ella necesita mucho más que "el fiel amor de un hombre bueno y su propia disposición a perdonar a los que le han dañado", como dicen. La iglesia hoy en día parece estar contenta tomando su teología de novelas de romance o del canal de tele que pone las películas viejas.

Kassian sigue diciendo que "la verdad no es un fin en sí, sino el medio....para ser totalmente librado" La Escritura afirma que Jesús es la Verdad, el cumplimiento y el fin de la Ley, el Alfa y la Omega, el principio y el fin. My libertad viene del Mesías; no es vice versa y no puede ser así. Mi libertad no es el cumplimiento, la omega; mi libertad no es la meta, el fin. La Escritura no me da ninguna licencia para hacer que la Verdad de Dios sea algún lujo nubloso, que es bueno tener después de tener primero a un "hombre bueno", o después de que las técnicas de los hombres hayan sanado mi corazón dolido. ¡Esto no es ningún conflicto teológico de menor importancia!

Kassian dice: "Muchas feministas no serán persuadidas por finas explicaciones teológicas ni por expertos. Sus heridas son de corazón y mente, y solamente serán corregidas cuando sus corazones sean sanados". En contraste, pablo dice que ellos se pierden: "por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. Por esto, Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira, a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia" (2 Ts. 2:9-10).

El pecado no es producido, como alega Kassian, mediante un asalto contra la humanidad de una mujer. Guárdate de la terminología que carece de definición. Pablo dijo: "...no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado" (1 Co. 2:1-2). A la iglesia de hoy en día le iría bien recordar esta advertencia acerca de los términos "intelectualizados" y livianos. Hay que filtrar todo el vocabulario elocuente como sus palabras que suenan compasivas, porque básicamente está diciendo que mi pecado es producido por mi medio ambiente. No debemos olvidar que Eva se volvió feminista en el medio ambiente perfecto. No había sido molestada por ningún abuelo; ni había sido ignorada por ningún padre; ni había sido insultado sexualmente por ningún hermano, ni le había pegado su marido, ni había amigos masculinos para ridiculizarle. La Escritura dice que tú y yo tragamos la mentira por la misma razón que lo hizo Eva. Porque nos gustaría adquirir la sabiduría y ser como Dios. Nos encantaría tener el volante en nuestras manos. Esperamos que a través de un buen marido, buenos padres, técnicas de visualización, hipnosis, pensamientos positivos, métodos de perdonar, peso-abajo ("weigh-down") o lo que esté de moda en el momento, podamos ser libertadas. Y, si podemos usar unas palabras del vocabulario de Jesús y los cristianos en el proceso, todavía mejor.

Los líderes cristianos, tanto conservadores como liberales, están tomando sus doctrinas del mismo padre de mentiras, y así llevan a las mujeres en el mismo camino de destrucción. Mi problema no es los hombres que están en mi vida (y esto no es decir que todos los hombres son modelos de justicia). Mi problema no es lo que hizo mi padre. Mi problema es mi propio pecado y mi propia rebelión. Kassian me deja sin respuestas y sin esperanza. Si mi problema es alguna herida del medio ambiente, entonces iré cojeando el resto de mi vida. Pero, si el pecado es mi problema, Jesús murió por esto mismo. Lidie Edmunds escribió un himno en el Siglo XIX, y pienso que podríamos decir con certidumbre que ella no hubiese caído en la decepción de "la mujer herida".

 

Mi fe ha hallado reposo, No en método ni credo;

Confío en Aquel que siempre vive, Sus heridas por mi abogan.

No necesito otro argumento, Ni necesito otra razón,

Me basta que Jesús murió, Y que murió por mí.

Esto realmente es la única cuestión para ti y para mí. ¿Me basta que Jesús murió? ¿Es suficiente?

NOTAS:

1. Mary Kassian, "For Those Who Hate Feminists--And Those Who Don't". Council on Biblical Manhood and Womanhood Newsletter, Vol. 1, No. 2. El artículo de Kassian puede ser hallado en la siguiente dirección de Internet: http://www.cbmw.org/html/fol1:no2.html


Publicado en inglés en Psychoheresy Awareness Letter, enero-febrero 1999, Vol. 7, Nº1, traducido por Carlos Tomás Knott. Psychoheresy Awareness Letter es una publicación en inglés, bimensual, gratuita, sin ánimo de lucro. Los que desean subscribirse puede hacerlo en la siguiente dirección: Psychoheresy Awareness Ministries, 4137 Primavera Road, Santa Barbara, CA 93110. Tel. +1 805 683 0864. Correo electrónico: bobgan@psychoheresy-aware.org