“La oración de
Jabes: cambio de naturaleza”; un mensaje del gnosticismo
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras... y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.” (2 Pedro 2: 1-3)
La grandeza de sí mismos que nos presentan los Castellanos tan sólo la supera, aunque por poco, su propia imaginación o más bien su fantasía. Pero eso no es inocuo. Cada vez nos preocupa más el grado y espectro de confesada falsedad que vierten sobre miles de personas en sus conferencias, muchas de estas gentes verdaderamente cristianas, que sumisa y ordenadamente – inexplicablemente - están bebiendo de esas aguas de más que dudosa potabilidad.
Como repetidamente hemos estado insistiendo en estos últimos meses, el Gobierno de Doce y su doctrina, también llamado “Visión de Gobierno de Doce” o “visión celular” no es evangélico. El enfoque general doctrinal del llamado Gobierno de Doce, tanto de Castellanos, como de Cash Luna, etc. es en gran manera hacia el materialismo, etiquetándolo de prosperidad de parte de Dios. Eso está confundiendo a muchos, y a otros los está definitivamente dirigiendo hacia una carnalidad, ambición y codicia que jamás antes habrían pensado que pudieran llegar a experimentar, como dice mi buen amigo el Dr. Antonio Bolainez: “...el ataque de Satán a la iglesia...se basa en un enfoque de una falsa prosperidad, desatando en los cristianos un espíritu de codicia.” (1)
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“Carlos “Cash” Luna, haciendo los cuernos mientras predica; ¿A qué se deberá tal imputable acción? ¿Por qué muchos de los más afamados predicadores de la prosperidad hacen estos gestos de maldición, que también hacen los demonios, satanistas y brujos? Es requerible una investigación.
Pero al escuchar a Castellanos en una de sus disertaciones, la cual analizaremos en profundidad y detalle en este artículo, una gran luz rojo-infierno se encendió ante mis ojos. No solamente dicho orador incitaba al oyente hacia la ambición tanto materialista como “ministerial”, sino que enseñó abiertamente herejía gnóstica, aunque eso sí, dando de boca y de continuo la “gloria” a Cristo.
Ruego la atención del lector, tanto si está en contra del supuesto Gobierno de Doce, como lo estoy yo y miles más, o si por el contrario, es un arduo defensor del mismo. Lo que se va a desarrollar aquí, no pretende ser un ataque contra nadie en particular, sino que la intención no es sino la de abrir los ojos de todos, y para ello, detallaré declaraciones constatadas y contrastadas, de modo que cada cual pueda sacar sus propias y libres conclusiones.
En la 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí”, César Castellanos dio ante miles de personas que llenaban el auditorio de El Campín, su conferencia: “La oración de Jabes; un “cambio de naturaleza”. Así pues, Castellanos utilizó el término naturaleza, e insistió en que cada cristiano nacido de nuevo requiere de un cambio de la misma... ¡sí, ha leído usted bien!; no todo no creyente, sino ¡todo verdadero creyente!
Partiendo de una supuesta palabra rhema que su esposa la señora Claudia de Castellanos dijo haber recibido del Señor, y que – “tenía que ver con la oración de Jabes” – César Castellanos continuó literalmente diciendo:
“Cuando ella me compartió esa oración yo dije esa es la dirección de Dios para la iglesia, y vamos a que toda la iglesia reciba esta palabra rhema, y haga de esta palabra parte de su propia vida” (2)
“Cartel anunciador de la Conferencia del G12, esta vez, en Chile”
1. La oración de Jabes
En cuanto a la llamada “Oración de Jabes”, se han escrito libros enteros, y es punta de lanza de todos esos ministerios proclives al materialismo cristiano (lo que llaman, “teología de la prosperidad”). La revista Christianity Today informó en su edición del 12 de Noviembre del 2001 acerca de la polémica que ha surgido en los círculos cristianos de los Estados Unidos en torno al libro La Oración de Jabes.
Hank Hanegraff, autor del conocido libro Cristianismo en Crisis, en un nuevo libro que lleva por título The Prayer of Jesus (La Oración de Jesús) aclara al mundo cristiano que la oración de Jabes, aunque constituye una oración bonita, no puede ser considerada en modo alguno un modelo bíblico de petición. “Si pudiéramos dirigirnos hoy a Jesús –se pregunta Hanegraff– y decirle: ‘Señor, enséñanos a orar’ ¿Nos recomendaría que utilizáramos la oración de Jabes?” (3) En ese sentido, James Mulholand, en su libro Praying Like Jesus (Orando como Jesús), remarca que mientras la Oración Modelo que Jesús nos enseñó busca ante todo discernir la voluntad de Dios, La Oración de Jabes es un refrito egoísta de teología de la prosperidad. “En muchos sentidos –afirma Mulholand– la Oración de Jabes es contraria al corazón del evangelio y las prioridades de Jesús”. (4) ¡Y es cierto!, porque como “modelo” de oración, sólo está enfocada al bienestar del peticionario, y no busca necesaria y sacrificialmente la perfecta voluntad de Dios.
La famosa, aunque escueta oración de Jabes, la encontramos en 1 Crónicas 4: 9, 10;
“E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.”
No estamos en contra de buscar la bendición de Dios para nuestras vidas, porque creemos y confiamos en un Dios que bendice y se goza en bendecir, pero no podemos anteponer nuestros deseos a los deseos de Dios a la hora de orar. Siempre hemos de pedir que se haga Su voluntad, por encima de la nuestra, y si somos honestos en nuestro orar, veremos que muchas veces Dios responde de manera muy diferente a cómo inicialmente le pedimos, o le pensábamos pedir.
Por lo tanto, concordamos con los autores mencionados arriba en que la “oración de Jabes” no puede ser un modelo a seguir, a diferencia de cómo nos enseñó el Señor a orar (ver Mt. 6: 9-13)
“Podríamos ver que todo lo que enseña esa oración, como Jabes que su nombre significa aflicción, él llegó un momento cuando no quiso conformarse más a esa marca y anheló un cambio de naturaleza. Y por eso oró a Dios con todo su corazón y le dijo: Señor si tu me bendices – y la bendición de Dios implicaba cambio de naturaleza” (5)
Primeramente lo expone en términos naturales:
2. Según Castellanos el hombre tiene dos naturalezas distintas – “hombre rico, hombre pobre”
“Días atrás estaba leyendo un texto de Proverbios, capítulo 22, verso 2, que dice “el rico y el pobre se encuentran a ambos los hizo Dios” Ahí pude comprender algo, que hay personas que tienen la naturaleza de ser pobres, y una persona que tiene esa naturaleza, cuando quiere comportarse como rico, va a terminar endeudado.” (6)
Desarrollándolo, lo declaró del siguiente modo a renglón seguido:
“Por ejemplo, hay pobres que quieren vivir en el sector de los ricos, y van a adquirir compromisos financieros que les van a asfixiar, les van a ahogar y les van a llevar a quedar con muchas deudas que no van a poder cumplir porque ellos tienen la naturaleza de pobres, pero también por otro lado, el que tiene la naturaleza de rico, para ellos les es fácil traer la prosperidad, hacer finanzas, multiplicar los recursos.” (7)
Dando por sentado que existen esas dos naturalezas aludidas (lo cual es absolutamente discriminatorio, xenófobo, y que haría reír a cualquier estudiante de psicología de primer curso), manipuladoramente Castellanos incita a su audiencia a desear de todo corazón esa “naturaleza de ser rico”, y desechar la “naturaleza de ser pobre”, esto último como algo inmoral e indigno de un cristiano que se precie.
Su planteamiento es el siguiente: “¿Quién quiere ser pobre, adquiriendo compromisos irrealizables, endeudándose, en un constante “quiero y no puedo”, etc. pudiendo llegar – contrariamente - a ser rico y próspero, multiplicando los recursos...y todo para la mayor “gloria de Dios”?...
“El cuento del Flautista de Hamelín de los hermanos Grimm, puede caracterizar bastante bien a todos aquellos que saben hacer sonar su música placentera, arrulladora y encantadora para hacer errar a los ingenuos”
Henry Ford, un hombre con ¡“naturaleza de rico”!
Entonces para Castellanos, un impío como Henry Ford, tenía la bendición de Dios – “naturaleza de rico” - en detrimento de muchos verdaderos cristianos, que no la tienen sino que tienen la “naturaleza de pobre”. Quizás para darnos el mejor ejemplo de esto último, hubiera podido Castellanos darnos el del mismo Señor Jesucristo cuando Él dijo:
“Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza.” (Mateo 8: 20)
Siguiendo el planteamiento del docenario, llegamos a la conclusión entonces, de que nuestro Señor tenía “naturaleza de pobre”... ¡Inaudito, así como del todo impresentable!
Pero no queda ahí la cosa en lo estrictamente material. Castellanos avanza en su exposición, y ya habiendo inculcado en su audiencia el ardiente deseo de ser rico, y no pobre, toca aún una fibra mucho más sensible.

“Esa filosofía esperpéntica del hombre rico y el hombre pobre, nos recuerda a aquel clásico de TV del mismo nombre”
3. La “naturaleza de ser pastor de iglesia pequeña” y la “naturaleza de ser pastor de iglesia grande”
A continuación veremos que la “naturaleza de ser pobre” o de ser “rico”, también se extrapola a la cuestión ministerial.
No sólo, según Castellanos, esa “naturaleza de ser pobre o rico” pasa por las cuestiones materialistas, sino que también tiene que ver con el servicio a Dios, lo cual ya es más grave. A renglón seguido, el autor docenario nos sorprende con lo siguiente:
¡Inaudito, jamás había escuchado esto antes! Ahora resulta que hay pastores que tienen la naturaleza de serlo de iglesias, aunque pequeñas... Así pues, están los pastores de “naturaleza de iglesia grande”, y los de “naturaleza de iglesia pequeña”. ¡Estamos estupefactos!
Es evidente la intencionalidad de ese hombre, de provocar a los ministros del Señor a la ambición y codicia de almas, así como previamente ha hecho con el resto de su audiencia, provocándola al deseo de las riquezas, porque humanamente hablando, ¿qué ministro del Señor quiere tener esa presunta “naturaleza de iglesia pequeña”?
¡Nos deja perplejos la “teología” de Castellanos!, pero más nos sobrecoge esa osadía.
Para mí lo realmente increíble era el contemplar a toda aquella cantidad de gente reunida allí; muchas de esas personas, ministros de años, diciendo amén a esas barbaridades. ¡Cuánto aturdimiento espiritual! ¡Cuánta sangre cuántos malvados no habrán derramado para tanto encantamiento y ceguera!
Y para dar un ejemplo de lo que según él es tener una “naturaleza de pastor de iglesia pequeña”, sin ambages, dijo:
Descabellada e inconsecuentemente, Castellanos está corrigiendo al mismo Señor Jesucristo, el cual llamó a todos sus verdaderos discípulos precisamente: “manada pequeña”;
“No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lc. 12: 32)
¿Quizás Castellanos no ha leído en su biblia que el crecimiento, tanto numérico como espiritual lo da Dios y no los hombres, por mucha fabulosa (e inexistente) “naturaleza de pastorear iglesia grande” que tengan? Ni siquiera el bendito apóstol Pablo se adjudicó mérito alguno al respecto:
(1 Corintios 3: 6, 7) “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.”
Llegado a ese punto, Castellanos, de forma manipuladora, psicológica y emocionalmente empuja a su audiencia a anhelar y desear desesperadamente lo que según él deberían lograr, pero no pueden, exclamando lo siguiente:
“Ahora si en este momento tu sientes, que no estás dando el fruto pleno a nivel ministerial, y ya te empiezas a incomodar en esa naturaleza, esto significa que estás llegando al punto donde debe haber un cambio de naturaleza, pero ese cambio de naturaleza no se da como fruto del azar, la persona lo tiene que anhelar, y cuando lo anhela, tiene que clamar, la tiene que pedir con todo el corazón: “¡Dios dame el cambio de naturaleza! “ (12)
¡No conozco a ningún verdadero ministro fiel del Señor que no esté haciendo todo lo que esté en su mano para agradar al Dios que lo llamó a Su obra! ¡En serio, no conozco a ninguno, y Dios está con ese ministro! Pero ahí está Castellanos asegurando a su audiencia que si no están dando “el fruto pleno a nivel ministerial”,es debido a que todavía precisan de un “cambio de naturaleza”, y que para lograr semejante “hazaña” tienen que clamar, para ver si de alguna manera, logran convencer al Dios de la obra, para que haga Su obra; ¡Inaudito! No sólo es esto una necedad, sino que es un absurdo que ofende la inteligencia y la fe del creyente serio, aunque muchos – por lo visto – son impulsados al agobio y a desesperar, porque llegan a ser convencidos de que podrían conseguir mucho más ministerio, como si eso llegara a depender de ellos o de su clamor.
Escuchando la falacia de Castellanos, muchos verdaderos ministros del Señor están olvidando lo que la Escritura nos enseña acerca de los ministerios. Leemos que en 1 Corintios 12: 5, se nos dice que la diversidad de ministerios los da el Señor: “Y hay diversidad de ministerios, por el mismo Señor”. Eso significa, que el ministerio y todo lo que implica, es responsabilidad del Señor Jesucristo, y Él es el primer interesado en que ese ministerio funcione según la voluntad del Padre. Lo que demanda el Señor del ministro, es que sea un siervo fiel y prudente, realizando fielmente su labor de servicio siempre, (Mt. 24: 45, 46). Todo lo que vaya a más que eso, es consecuencia de la simple ambición humana, fruto de mal compararse con otros...y de escuchar esos mensajes como el de Castellanos.

“Hoy en día, muchos interpretan como la perfecta voluntad de Dios que todas Sus iglesias sean megaiglesias, y cometen el clásico error de pensar como el hombre natural piensa y determina”
4. Veamos qué significa el término naturaleza
Constantemente vemos que Castellanos nos habla de una naturaleza, la cual ha de cambiar según él. Entonces, examinemos que es lo que la Biblia nos dice al respecto. En el Diccionario Bíblico Ilustrado, leemos lo siguiente:
“Las cualidades inherentes de un ser que se manifiestan en las varias características que marcan y exhiben su existencia; la suma de estas características es lo que recibe el nombre de su naturaleza, y de esta manera se distingue a un ser de otro” (véase Gn. 1: 12) (13)
Como hemos leído, el término naturaleza, define los parámetros de existencia de un ser en cuestión. Como todo el mundo sabe – excepto Castellanos, parece – el ser humano tiene una sola e invariable naturaleza: la humana. Si el hombre pudiera cambiar de naturaleza, dejaría de ser lo que es: hombre. Por lo tanto, pretender un “cambio de naturaleza” es un completo absurdo.
Cristo no vino al mundo a cambiar la naturaleza humana en otra naturaleza, sino a redimir al hombre; es decir, a librar al hombre del resultado de su caída, y por tanto de la muerte eterna. Aunque “éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás” (Ef. 2: 3), cuando de veras nos entregamos a Cristo, no se produjo un “cambio de naturaleza”, sino un quebranto y muerte del viejo hombre (Ro. 6: 6), seguido de una participación de la naturaleza divina. Leemos así en 2 Pedro 1: 4:
“por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”
En otras palabras, con la recepción de la salvación eterna, no dejamos de ser lo que somos, es decir, seres humanos con su naturaleza como tales.
Pero si por “cambio de naturaleza”, lo que pretende trasladarnos Castellanos es más bien un cambio de condición en el creyente en lo material o en lo espiritual, también el autor docenario se equivoca de pleno, ya que estando en Cristo todas las cosas se han hecho nuevas desde el mismo momento en que le recibimos en nuestras vidas:
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2 Corintios 5: 17)
5. Pero para Castellanos el “cambio de naturaleza”, nada tiene que ver con el nacer de nuevo
Definitivamente, Castellanos cuando está hablando de “cambio de naturaleza”, no se está refiriendo a “nacer de nuevo” (Juan 3: 3), sino a un presunto acto posterior a este. El dijo así textualmente ante sus miles:
“...y en el cambio de naturaleza, hay dolor. El gusano, cuando no quiere ser más gusano, y anhela el cambio de naturaleza, tiene que desprenderse de ese cascarón que le acompañaba por años, para convertirse en mariposa – es en mariposa, no en mariposo – y en el cambio de naturaleza, uno tiene que hacer un esfuerzo para liberarse del pasado, por eso encontramos ejemplos como el de Jacob, que – Jacob - aunque tenía la promesa de la Palabra de Dios, aunque su propio padre le había impuesto las manos y lo había bendecido, él aún no había adquirido cambio de naturaleza. Y ha pasado lo mismo con muchos creyentes, que aman sinceramente a Dios, que tuvieron una conversión genuina, que recibieron la promesa de la Palabra de Dios, tienen la promesa allí pero ellos sienten que las bendiciones de Dios están aún muy lejos de sus vidas. Sienten que Dios bendice a otros ministerios, bendice a otros líderes, bendice a otras personas, pero esas bendiciones aun no han llegado a ellos.” (14)
Sin ningún tipo de dudas, Castellanos nos está diciendo que la salvación provista por Dios en Cristo Jesús no es del todo suficiente, ya que se requiere de un posterior “cambio de naturaleza”. Como venimos diciendo, la doctrina del G12 no es evangélica.
Según él, hay dos tipos de cristianos nacidos de nuevo. Unos son los que disfrutan de todo el potencial de bendición de Dios, y otros los que no, y eso es porque unos han recibido esa metamorfosis (lo cual lo compara con el cambio de ser gusano a ser mariposa – “no en mariposo” (¿?), y otros todavía no han experimentado esa transformación, la cual él inescrituralmente denomina: “cambio de naturaleza”.
Por otra parte, de forma subrepticia, señala y fomenta un celo envidioso de unos en relación a otros, al decir que hay cristianos que sienten que Dios bendice a otros ministerios, a otros “líderes”, a otras personas, pero no a ellos. Desde luego que la solución a ese dilema no pasa por ningún “cambio de naturaleza”, sino en un aceptar con agradecimiento el trato de Dios en sus vidas. Dios bendice a todos sus hijos, y lo hace como Él quiere, ¡y aquí no cabe comparación alguna!
¿Cristiano carnal, cristiano espiritual?
El autor docenario, nos presenta dos tipos de cristianos muy diferentes. Según nos lo explica, todos ellos son renacidos (Jn. 3: 3), pero uno de ellos sigue siendo mentiroso, embaucador, carnal, libertino, etc. Para ello nos coloca el ejemplo de Jacob. Castellanos dijo así textualmente a renglón seguido:
“Y a Jacob le pasó eso, y por ese motivo, Jacob tuvo que apelar a la astucia y a la sagacidad humana, y era mentiroso, era tramposo, era astuto, o sea tenía muchos defectos, y algo similar sucede con estas personas, aman a Dios pero también la vieja naturaleza los impulsa a hacer cosas incorrectas: mienten, plagian materiales, copian CD´s, y dicen que todo es para la gloria de Dios. Necesitan cambio de naturaleza, y ese cambio de naturaleza se da cuando uno lo anhela con todo el corazón.” (15)
Como decimos, nos pone como ejemplo de cristiano renacido a Jacob, cuando él todavía no había rendido su vida a Jehová: “...y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios” (Gn. 28: 21) - lea el contexto: Génesis 28: 16-21.
Bíblicamente, no existe ningún verdadero cristiano –entiéndase nacido de nuevo y lleno del Espíritu Santo, como debe ser – que sea como lo fue Jacob antes de ser Israel. En otras palabras, no existen esos dos tipos de cristianos, los espirituales y los carnales, eso no es más que un sin sentido. Los que dice Castellanos que son como Jacob – engañadores, mentirosos, carnales, etc, no necesitan un “cambio de naturaleza”, ¡necesitan arrepentirse y entregarse de veras a Cristo!
Pero para él, como ya venimos diciendo, no sólo los carnales requieren de un “cambio de naturaleza”, sino también los genuinos cristianos. Veámoslo con detalle a continuación en sus propias palabras:
Tanto para los “muchos creyentes, que aman sinceramente a Dios, que tuvieron una conversión genuina” - como para los que son como Jacob -que apelaba “a la astucia y a la sagacidad humana, y [que] era mentiroso, era tramposo, era astuto, o sea tenía muchos defectos...” Todos ellos: “Necesitan cambio de naturaleza...” (16)

“Hoy en día el grado de apostasía está creciendo a tal punto en lo que denominamos Iglesia de Cristo (2 Ts. 2: 3), que es menester que el verdadero cristiano se consagre del todo al Señor, rechazando todas las innumerables tentaciones que pululan por doquier”
6. Para Castellanos, todavía muchos cristianos verdaderos están bajo maldición
Castellanos asegura que para no ser “un líder esclavo y propenso a las maldiciones” (17) uno tiene que luchar con Dios como lo hizo Jacob, y no soltarle hasta recibir la bendición. El dijo así:
Comparar al Jacob de antes de Peniel, con el cristiano renacido que conoce y ama al Señor, no es de recibo. Jacob vivió en un tiempo incluso anterior a la Ley. El en vida no recibió los beneficios de la Cruz, como los recibimos todos los verdaderos cristianos. Nosotros los cristianos hemos sido liberados de toda maldición de parte de Dios (y más todavía del diablo), porque nuestro Señor se humilló a sí mismo, haciéndose hombre y dándose a sí mismo en una cruz, haciéndose por nosotros maldición (Gl. 3: 13)
Seguidamente se dirige a su público y le interroga:
“Ahora yo quiero preguntarles: ¿ustedes han tenido un tiempo de intimidad con Dios de esta manera, donde han luchado con Dios con toda su alma, con todas sus fuerzas y le han dicho: “Señor yo no te suelto hasta que tu me bendigas”, y han sentido que viene la presencia de Dios, que les bendice, y les dice: tu nombre será cambiado, así como le dijo a Jacob: “ya no te llamarás más suplantador”, ya no serás más el segundo, a partir de ahora serás un príncipe con Dios...” (19)
¡Qué absurdo nos cuenta Castellanos aquí, pero con cuanta seguridad y aplomo! ¡Hermanos, la Biblia enfáticamente nos enseña que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él! (Ef. 1: 3, 4) ¿Qué más bendición puede o debe darnos Dios que no nos haya dado ya? ¿Qué lucha con Dios hemos de pelear para obtener qué más bendición que la que Él ya nos ha concedido en Cristo Jesús? ¿Qué otro nombre Dios nos ha de cambiar que no nos cambió el día en que nos rendimos a Él, y recibimos a Su Hijo como nuestro Salvador y Señor?
El ejemplo de Jacob aquí no vale. Todo lo que vemos en cuanto a la intención del autor docenario, es a empujar al oyente a un imposible; a un agobio y a una desesperación que le lleve a lo que a continuación comentaremos, pasando por un ambicionar y hasta un codiciar, empujando a compararse uno con la bendición de los demás. Fíjense bien en su comentario: “ya no serás más el segundo, a partir de ahora serás un príncipe con Dios” (20) ¿Qué es eso de no ser más el “segundo” para ser el “primero”? Respuesta: un alimentar y acrecentar el ego y la soberbia del oyente. Pero no queda ahí la cosa...
7. Incitando al cristiano a que salga del cuerpo
La doctrina gnóstica (Nueva Era) es un elemento constante en la enseñanza de los Castellanos. Como ya he mostrado en otros artículos, ellos enseñan técnicas propias del ocultismo, mezclándolo con doctrinas bíblicas, es decir, produciendo un invariable sincretismo que llega a confundir al recién convertido, o a aquél que no es suficientemente ducho en la Escritura. Las técnicas de visualización que no es sino magia blanca, es parte del asunto que se menciona aquí. Pero hay más.
De nuevo siguiendo con Jacob, el gran docenario - ¿o debería llamarle doceta? – declaró ante sus miles:
“Jacob lo logró después de una noche de oración, y en esa noche de oración, él sintió que hubo un desprendimiento de su alma; sintió que la parte espiritual se desprendía de la parte carnal, y por eso él dijo vi a Dios cara a cara, y fue liberada mi alma; porque hubo un desprendimiento.” (21)
¡Qué falacia! ¡Qué tremenda osadía la de Castellanos! De veras que nos parece inaudito que no haya más gente de Dios que se de cuenta de ese atropello moral y espiritual y no se levante para denunciarlo. ¿Tan ciegos estamos todos?
Castellanos dice que Jacob experimentó “un desprendimiento de su alma” y “sintió que la parte espiritual se desprendía de la parte carnal”; dice que al tener ese encuentro con Dios, su alma fue “liberada”; es decir, su alma fue liberada de su cuerpo. Esto es lo que nos está diciendo Castellanos. Es la vieja doctrina del gnosticismo místico.
Sin denominarse gnósticos pero sí místicos, personajes como Ignacio de Loyola (jesuita), Teresa de Jesús, etc. tuvieron experiencias excorpóreas como las que menciona Castellanos. No es más que simple hechicería.
Pero primeramente, leamos lo que en realidad dice la Escritura (véase el contexto):
En el Comentario Bíblico Moody, leemos:
“En la lucha, Jacob vino a darse cuenta de su propia debilidad y de la superioridad del Todopoderoso que le había tocado. En el momento de ceder, vino a ser un nuevo hombre que podía recibir la bendición de Dios y asumir su lugar en el plan de Dios” (22)

“Representación de la proyección astral, es decir, el alma y espíritu del hombre, saliendo de su cuerpo. Son los demonios los que sacan el espíritu del cuerpo”
Así como ocurrió a Jacob, también a usted, según Castellanos
Y como ya nos tiene acostumbrados, Castellanos, traslada el ejemplo de Jacob a sus oyentes para ser seguido por éstos:
“Si usted ha asistido a reuniones, ha pasado momentos de adoración, de alabanza, de intimidad con Dios, pero no ha tenido ese momento donde siente que la parte espiritual se desprende, se desliga de la parte carnal, aun no ha obtenido el cambio de naturaleza.”(24)
Castellanos, ahora sí a las claras, nos dice que implícito en ese “cambio de naturaleza” se produce el desprendimiento del espíritu, desligándose de la parte carnal o cuerpo. Lo que dice es herejía gnóstica.
Si alguien argumentara aquí diciendo que en realidad esa parte carnal aludida por el autor docenario, no se refiere al cuerpo sino a lo pecaminoso (o carnal) le diría que no va de acorde con sus palabras, ya que lo pecaminoso siempre tiene que ver con el alma y con el espíritu, así como con el cuerpo. En otras palabras, el hombre cuando peca, lo hace con todo su ser, no sólo con su cuerpo de carne.
El directamente está diciendo que el alma y el espíritu es lo puro, lo cual se ha de desprender y desligar de la parte pecaminosa, que es la “parte carnal”. Esto es gnosticismo, herejía docética. Y no obstante, su intención va más allá. De forma subrepticia, aunque clara para el que tiene ojos para comprender, Castellanos está haciendo una apologética acerca del salir del cuerpo, como a él le ocurre - escrito está en sus libros (25) - y que es obra demoníaca, y lo primero que aprenden a hacer los brujos y los satanistas o luciferinos.
¡Cuidado si no ha tenido usted un cambio de naturaleza!
Luego llega el sutil amedrentamiento a sus oyentes – entiéndase, cristianos nacidos de nuevo – diciéndoles que si no buscan ese “cambio de naturaleza”, son proclives a lo pecaminoso. Dice así:
“Las personas que no han obtenido el cambio de naturaleza son más propensas a las caídas que aquellos que han recibido el cambio de naturaleza...” (26)
Otra falacia más. ¿Dónde en la Biblia se nos dice que un hijo de Dios, si no experimenta un [irreal] “cambio de naturaleza” (¿?) vive una vida propensa a las caídas? En ninguna parte. Al contrario, el apóstol Pablo dijo:
“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.” (Romanos 8: 1, 2)
Al recibir a Cristo como nuestro Salvador y Señor, fuimos librados de la ley del pecado. ¿Qué otro fantasioso “cambio de naturaleza” necesitamos?
Pero Castellanos insiste, y después de haber advertido del peligro de no buscar ansiadamente ese “cambio de naturaleza”, cambió su discurso de nuevo, mostrando en su escaparate lo que pudiera resultar ser de lo más atractivo para el ministro y creyente en general: un, y a todas luces, muy exagerado crecimiento numérico. Con la parsimonia que le caracteriza, ante su extremadamente crédula audiencia dijo que a causa de conseguir el “cambio de naturaleza” él y todos sus “líderes”, habían ganado ¡800.000 personas en sólo tres meses! –. Dijo así textualmente:
“Por tres meses establecimos ganar un millón de personas. No hemos terminado, porque tuvimos que interrumpir por la temporada de fin de año, pero hasta donde tuvimos el reporte, habíamos ganado casi 800.000 personas en sólo tres meses” (27)
Aprovechando esa coyuntura de propia gloria, seguidamente desafió a su enardecida audiencia, preguntándoles e inquiriendo:
“Y hoy me gustaría saber ¡¿cuántos de ustedes anhelan un cambio de naturaleza?! ¿Y quieren orar así como oró Jabes, y quieren orar así como oró Jacob? ¿Cuántos quieren una naturaleza para las multitudes? ¿Cuántos quieren una naturaleza para la prosperidad? ¿Cuántos quieren tener naturaleza de ricos?... ¿cuántos quieren tener naturaleza de pobres?... ¡nadie quiere esa naturaleza, ja, ja! ¡Todos quieren la naturaleza de ricos!; ¡pero no se queden con el deseo!...” (28)
¡Lamentable la manipulación de las masas! Pero más lamentable si cabe, es que haya ministros que apoyen y promuevan a los que la realizan.

“Los que incitan al pueblo de Dios a poner los ojos en las riquezas de este mundo, recibirán el peor castigo: “Cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. !Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!” (Mt 18: 6, 7)
8. Conclusión
Poniendo a Jabes y a Jacob como interesados ejemplos, César Castellanos pretende marcar una diferencia entre dos supuestas espiritualidades cristianas. Una sería deficiente y pobre; la otra próspera y bendecida. Esa especie de dualismo propio del docetismo gnóstico, es inexistente en la Biblia. Es metafísica, no es cristianismo.
La Biblia sólo nos habla de un antes y un después de Cristo para el ser humano, y una vez uno está en Cristo (Jn. 3: 3), es una nueva criatura (2 Co. 5: 17), bendecido por Dios y sirviendo a Dios (según Su voluntad, y no el parecer personal de uno).
Pero los que verdaderamente son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos (Gl. 5: 24)
Citando la misma escritura de Proverbios 22: 2 con la que se basó Castellanos para su improperio, y que dice: “El rico y el pobre se encuentran a ambos los hizo Dios”, si un cristiano es materialmente más rico que otro, estando los dos andando conforme a la voluntad de Dios, esa es una realidad cotidiana que no cesará porque el menos “agraciado” busque desesperadamente un inexistente “cambio de naturaleza”. Siempre habrá ricos y pobres, sabiendo que para el segundo también, “toda buena dádiva y don perfecto desciende de lo Alto, del Padre de las luces, en el cual no hay duda ni sombra de variación” (Stgo. 1: 17), porque Dios no hace acepción de personas (Deut. 10: 17)
Si un ministro o pastor tiene bajo su responsabilidad una congregación numéricamente más grande que la de otro ministro, andando ambos conforme a la voluntad de Dios, también es esa una realidad cotidiana que no cambiará porque el segundo busque desesperadamente un inexistente “cambio de naturaleza”, ya que toda buena dádiva y don perfecto desciende de lo Alto, del Padre de las luces, en el cual no hay duda ni sombra de variación; el don y llamamiento de Dios son irrevocables, y el crecimiento lo da Dios (Stgo. 1: 17; Ro. 11: 29; 1 Co. 3: 6, 7) Y así, en adelante.
Mejor, agradecidos, contentémonos con lo que Dios nos da (1 Ti. 6: 8), con Su llamamiento, con su dirección, con su dádiva, etc. porque como quiera el Señor que le sirvamos, sea con mucho o sea con poco (Mt. 25: 14-30), si lo hacemos todo para solamente agradarle a Él, y con todas nuestras fuerzas, dejando de lado toda carnalidad, banalidad, ambición y codicia, estaremos haciendo Su perfecta voluntad, y seremos de bendición a los demás.
Todo lo que incite al creyente a buscar más allá de lo que Dios le provee o le bendice, es fruto del simple descontento, codicia y avaricia, que es idolatría. ¡Huyamos de la idolatría, hermanos, y huyamos de los que así enseñan!
Y a mí también me gustaría terminar este escrito empleando la sabiduría del libro de Proverbios:
El que tiene oídos para oír, oiga.
Dios les bendiga
© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey Jesucristo, Madrid, España.
Abril 2008
Citas:
1. Dr. Antonio Bolainez; “El peligro de los dos pueblos” http://www.bolainez.com/
2. César Castellanos Domínguez; 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
3. Editorial Clie; Noticias; http://www.clie.es/index.php3?page=shop/noticias_resultado&news_id=7
4. Ibidem
5. César Castellanos Domínguez; 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
6. Ibidem
7. Ibidem
8. Henry Ford; wikypedia
9. César Castellanos Domínguez; 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
10. Ibidem
11. Ibidem
12. Ibidem
13. Diccionario Bíblico Ilustrado Vila/Escuain; ed.Clie
14. César Castellanos Domínguez; 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
15. Ibidem
16. Ibidem
17. Ibidem
18. Ibidem
19. Ibidem
20. Ibidem
21. Ibidem
22. Comentario Bíblico Moody del A.T. Ed. Portavoz.
23. Definición del docetismo (wikipedia)
24. César Castellanos Domínguez; 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
25. César Castellanos D.; “Liderazgo de éxito a través de los doce”; pág. 115 / “Sueña y ganarás el mundo”, pág. 31, 32
26. César Castellanos Domínguez; 12ª Convención Internacional del G12 en Bogotá (Colombia), “Su mano está sobre mí” http://www.godtube.com/view_video.php?viewkey=50a8ce11492145b80f7e
27. Ibidem
28. Ibidem
FIN