Paul Billheimer:
"Debido a que El fue "hecho pecado", impregnado con el pecado, y se convirtió en la esencia misma del pecado. El fue expulsado de la presencia de Dios como algo nauseabundo. El y el pecado se hicieron sinónimos... Para Cristo no fue suficiente ofrecer solamente Su vida física en la cruz. Su espíritu humano y puro tuvo que descender al infierno... No tan solo tuvo Su espíritu que descender al infierno, sino que bajó hasta los más sórdidos lugares del mismo infierno... El Padre le abandonó tan solo en la agonía y la muerte del Calvario, sino que también en las torturas satánicas a Su puro espíritu, para satisfacer al pecado de toda la humanidad. Por todo el tiempo en que Cristo fue "la esencia del pecado" él estuvo a la voluntad de Satanás en los lugares de tormento... Mientras que El estuvo identificado con el pecado. Satanás y sus hordas del infierno le cayeron encima, como si se tratara de cualquier pecador perdido. Durante ese tiempo que parecía sin término, en las negruras del abismo de la muerte, Satanás hizo con El lo que le parecía y el infierno estaba en "fiestas de carnaval".
(Paul E. Billheimer, Destine for the Throne, edición especial para la cadena TBN (Port Washingotn, PA: Christian Literatura Crusade, 1988, [orig. 1975] 83-84, énfasis en el original; citado detalladamente por Jan Crouch durante el programa "Praise the Lord" en la cadena TBN (agosto 20,1987).)