Pensamientos de Marcos Andrés Nehoda sobre las Maldiciones Generacionales
La Palabra de Dios (la única con autoridad divina) dice: "Cristo nos redimió de la MALDICIÓN de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: maldito todo el que es colgado en un madero), para que en Cristo Jesús la BENDICIÓN de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu (Romanos 3. 13-14)
Así que, las maldiciones consignadas en el Antiguo Pacto no nos tocan.
Sí reconozco como cierto, que los pactos hechos en el ocultismo atan a la persona y la arrastran al mismo infierno.
Pero justamente, cuando una persona rinde de verdad su vida al Señor Jesucristo y pide perdón por sus pecados con genuino arrepentimiento y renuncia a todo pacto con el diablo, Jesucristo entra a su corazón, ilumina su alma, lo limpia de todo pecado y comienza a ordenar todos los aspectos de su vida. Éste es un proceso que dura toda la vida (yo estoy experimentándolo) y culminará cuando el Señor nos lleve a Su Presencia o cuando Él regrese para arrebatar a Su iglesia.
Si estoy jugando con el pecado, aun después de experimentar el Nuevo Nacimiento, recibiré las consecuencias (1º Corintios 11.27-32).-
mnehoda
25.12.05
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Cuando el espíritu inmundo sale del hombre anda por lugares áridos, desiertos, sin agua, buscando dónde morar para hallar reposo; y no lo encuentra.
Entonces dice "volveré a MI CASA, de donde salí"; y cuando llega, la halla DESOCUPADA, barrida y puesta en orden, lista para ser habitada.
A veces se dice que al demonio le gusta la suciedad; en realidad, lo que le gusta es disfrutar de todo lo que hay; pero, antes que limpiar y ordenar, prefiere la suciedad.
Téngase en cuenta que tal corazón NUNCA dejó de ser posesión de ese espíritu inmundo.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus más malvados que él; y entrando, residen allí.
Y el posterior estado de aquel hombre resulta ser peor que el primero. (Ver Mateo 12.43-45 y Lucas 11.24-26)
Nadie que haya escuchado el Mensaje del Evangelio se marcha igual que como vino; así haya rendido su vida a Cristo o no.
En el caso de no haberse entregado a Jesucristo, su rechazo EMPEORA la condición anterior.
"Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el CONOCIMIENTO del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero".
"Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado".
"Pero les ha acontecido lo del verdadero proverbio: el PERRO vuelve a su vómito; y la PUERCA lavada, a revolcarse en el cieno" (2º Pedro 2.20-22)
Así que, una persona al asistir a los cultos y escuchar el Evangelio puede cambiar su conducta, como un vicioso deja la bebida al ser asistido por Alcohólicos Anónimos.
Pero esto no significa que haya rendido su vida a Jesucristo y que el Señor haya venido a morar en su corazón.
Es una persona no regenerada, con la naturaleza del perro o de la puerca; no es una oveja del Buen Pastor.
Por esta razón el espíritu inmundo, que quizá salió porque alguien reprendió al demonio de esa vida vuelve, porque el corazón está VACÍO sin el Señor Jesucristo. Y ahora regresa con más compañía.
El corazón de la persona que escucha el Mensaje y que tiene algún cambio, pero en su interior ha rechazado el llamado al arrepentimiento y a la rendición al Señorío de Cristo, se endurece aun más; y su condición posterior llega a ser peor que antes (como aquellos que hacen un régimen para adelgazar y bajan de peso inicialmente; pero posteriormente engordan aun más que antes del tratamiento).
Hago esta extensa aclaración, para explicar que las Maldiciones no le llegan a aquel que ha tenido la experiencia del Nuevo Nacimiento.
Lamentablemente, las iglesias están llenas de 'convencidos' y pocos 'convertidos', lavados por la Sangre preciosa de Cristo derramada en la Cruz y regenerados por la Operación del Espíritu Santo.
mnehoda
01.01.06
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Hay una gran diferencia entre Maldiciones y Posesiones; tanto es así que, las Maldiciones consignadas en Las Sagradas Escrituras han sido pronunciadas por Dios mismo, y las Posesiones demoníacas son la obra del diablo.
Pero hay una maravillosa coincidencia entre ambas: ni la una ni la otra le llegan a un hijo de Dios, a uno que ha experimentado el milagro del Nuevo Nacimiento, el cual ha sido lavado por la Sangre preciosa de Cristo y ahora es la habitación del Espíritu Santo.
En el primer caso -las maldiciones- nos dice La Palabra de Dios: “Nos BENDIJO con toda Bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1.3)
En el segundo caso -las posesiones demoníacas- nos dice La Palabra de Dios: “Aquel que fue engendrado Le guarda, y el maligno NO LE TOCA” (1º Juan 5.18).
“Cuando alguien trata de poner alguna maldición sobre los hijos de Dios, esta maldición es convertida en bendición por Dios, porque Él cuida de sus hijos y nadie les puede hacer daño pues Él nos ha dado poder sobre el enemigo”.
“Así que, la idea de que tenemos que estar ‘preocupados’ por los que nos maldicen y tratar de romper tales maldiciones es tonta, siendo que es Dios mismo quien cuida, protege y defiende a sus hijos”. (Las Maldiciones Generacionales, - Jorge L. Trujillo - Ministerios Vida Eterna, Inc. )
Ningún cristiano verdadero puede estar bajo posesión demoníaca, porque es templo en donde mora el Espíritu Santo (1º Corintios 3.16) “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Él” (Romanos 8.9).
mnehoda
03.01.06
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UNA VEZ PARA SIEMPRE
Ayer estuvimos tratando precisamente este tema, en la congregación. Y decíamos que solamente Dios tiene la prerrogativa de maldecir: “Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán:” (Deuteronomio 28.15). Y sigue la lista de las maldiciones hasta el final del capítulo, el cual tiene 68 versículos.
Proverbios 3.33: “La maldición de Jehová está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos”.
Vislumbramos una esperanza en esta profecía del Viejo Pacto:
Malaquías 4.6: “Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.
La luz se hace completa, al leer esta verdad en el Nuevo Pacto:
Efesios 3.13: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),”
Colosenses 2.13c-14: “…perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.
A la luz de estos dos últimos pasajes bíblicos, entendemos que hemos sido librados de toda maldición de Dios -el único que tiene las prerrogativas para maldecir- gracias a la Obra Perfecta y Completa del Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario.
Las maldiciones no le llegan ni tienen efecto en un hijo de Dios. Nadie debe ni puede ir a la Cruz y desclavar el acta de los decretos que había contra nosotros.
Clavar simbólicamente nuestros pecados en una cruz es una burla y una falta de respeto a la Obra que el Señor hizo UNA VEZ PARA SIEMPRE (Hebreos 7.27, 9.26, 10.10, 10.12).