La Psicología en la Profecía

Autor: T.A. McMahon

El título de este artículo, “La Psicología en Profecía” fue dado a una persona que estaba organizando una conferencia acerca de la profecía. Mientras estaba comunicándome con él por teléfono hubo una pausa larga de su parte y me imagino que él estaba tratando de deducir cómo puede la psicología incorporarse en tópicos proféticos como la Reconstrucción del Templo Judío, la Gran Tribulación, la Batalla de Armagedón, el Anticristo, el Falso Profeta, y otros eventos e individuos que son conocidos en las conferencias de profecía. Cuando ya la pausa se hizo demasiada larga yo le mencioné la Segunda Carta a Timoteo capítulo 3 versículo 1 y 2: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos...” Al escuchar esto y después de asimilarlo quedó convencido que era apropiado el incluir la Sicología en una Conferencia de Profecía.

Aunque el organizador de la conferencia no sabía exactamente cómo iba yo a desarrollar el tema, él reconoció inmediatamente la conexión en las frases: “Los postreros días... tiempos peligrosos... amadores de sí mismos.” Es bastante alarmante, ya que la mayoría de los evangélicos (especialmente los pastores) han pasado por alto las advertencias del Apóstol Pablo, las cuales son muy claras, acerca del peligro del amor propio y la conexión con la psicología en los últimos días.

Para poder entender lo que le inquietaba a Pablo, tenemos que empezar con la definición de la palabra “ser” (o yo mismo). Significa simplemente que la persona se refiere a uno mismo, él ‘yo’ de la persona. Yo soy ‘yo’ y estoy interesado especialmente en que concierne a mí persona. El ser más importante para una persona es, uno mismo, uno se ama así mismo antes que todas las demás personas. El amor a uno mismo le llena a la persona el corazón, la voluntad y la conciencia. El ‘ser’ personal (el yo) antes de la salvación por Cristo viene a ser, un ser autónomo, haciendo lo que a él le parece, en rebelión en contra de Cristo. Para los creyentes en Jesús, que son nuevas criaturas en Cristo, (2 Corintios 5:17), el ser personal es subordinado a Jesús. Un creyente verdadero se niega a sí mismo diariamente, toma su cruz, es crucificado con Cristo y aún así él vive, con su vida estando en Cristo por fe (Mateo 16:24; Gálatas 2:20).

¿Por qué Pablo puso tanto énfasis en el “ser” como un tema de importancia crítica en los “últimos días?” ¿Acaso el problema del “ser” (el amor propio) no ha sido el problema común de la humanidad desde el primer acto de desobediencia en contra de Dios en el Jardín del Edén? (Génesis 3) ¿No fue la seducción de Eva por Satanás una atracción mentirosa para que ella se infatuara y aumentara la sabiduría a su “ser” (amor propio)? “Entonces la serpiente (Satanás) le dijo a la mujer: No moriréis; si no que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:3). ¿Y acaso Eva no creyó todas esas mentiras de gratificación y endiosamiento propio? ¿Y no fue acaso la preservación propia que los motivó, a Adán y a Eva, a desviar la culpa hacia otros? “Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y yo comí... Y dijo la mujer: La serpiente me engañó y comí” (Génesis 3:12,13) ¡Obviamente el “ser” (el amor propio) tomó un lugar principal en la vida de la humanidad desde el primer acto pecaminoso en la tierra hasta nuestros días!

Y aún así, Pablo pone un énfasis especial en el “amor propio” de la humanidad en los “últimos días”. Aunque el egoísmo humano, el amor a sí mismo, el “ser”, ha sido la característica dominante de la humanidad desde la caída en el Jardín del Edén, ha sido solamente desde la exaltación de la psicología moderna que el énfasis “hacia uno mismo” ha sido proclamado como la solución para todos nuestros problemas mentales y emocionales. Esto ha sido un nuevo desenvolvimiento desarrollado en el siglo XIX y que llegó a ser algo inevitable cuando los “Científicos Darwinistas” empezaron a promulgar sus propias teorías acerca del origen del hombre. ¿Por qué inevitable? Porque después que éstas teorías “darvinistas” fueron aceptadas, Dios “perdió” su posición como el Creador de la humanidad para después ser reemplazado totalmente. La Teoría de la Evolución eliminó la necesidad de Dios, ya que de acuerdo a ésta teoría, dijeron ellos, toda forma de vida se produce a través de un proceso natural. Removiendo a Dios fuera de nuestras vidas nos deja a nosotros sólo con nuestros propios “seres”, nuestras propias personas y como resultado la humanidad ha llegado a ser la medida por la cual todas las cosas son evaluadas. Esa clase de pensamiento, sin embargo, ha puesto a los evolucionistas / humanistas en un dilema.

Por una parte, el hombre ha sido “aliviado” de su responsabilidad hacia su Creador; por otra parte, él se ha quedado por sí solo para resolver todos sus problemas. Esta creencia evolucionaria y humanista le da al hombre el potencial de poseer las soluciones para resolver todos sus problemas. “El Manifiesto Humanista I” declara que “El hombre finalmente se está dando cuenta que él sólo es el responsable para la realización de un mundo en el que todos sus sueños se puedan cumplir, que él tiene en sí mismo el poder para lograr tal éxito”. Debemos observar, sin embargo, que si las soluciones se encontraran dentro de uno mismo, entonces la humanidad quedaría sin Dios, sin ninguna otra solución, sin ningún otro escape u otra alternativa y consecuentemente no habría esperanza alguna para la raza humana. Pero hemos sido asegurados por los psicoterapeutas de hoy en día que las curas para los males de la humanidad se encuentran dentro de la misma humanidad. Por lo tanto, la advertencia profética de Pablo concerniente a “los últimos días” siendo “peligrosos” y caracterizado especialmente por que los hombres se “amarán a sí mismos”, coincide exactamente con nuestros tiempos actuales más que con cualquier otro tiempo en la historia de la humanidad.

El reemplazar a Dios con “uno mismo”, nos lleva al dogma central en que la religión de la psicología está basada: el hombre es bueno por naturaleza. Esto nos lleva a la conclusión de que la psicoterapia sería un ejercicio inútil, vano, si esta bondad básica no existiera en el núcleo, en el centro de la naturaleza del hombre. Si el hombre tiene una naturaleza maligna, como lo enseña la Biblia, entonces es imposible para él cambiarse a sí mismo. En otras palabras, si mi naturaleza es básicamente mala, yo siempre seré malo por no hay nada en mí mismo que me pueda habilitar a que cambie. Pero si mi naturaleza es básicamente buena y si yo estuviera experimentando problemas en mi vida diaria, entonces a través de varios métodos psicológicos, yo puedo estar capacitado para utilizar ésa bondad dentro de mí y así poder remediar todas las adversidades que estoy experimentando. Todos los métodos psicológicos están basados en la bondad básica de la naturaleza del hombre.

La psicología humanista, de donde todas las psicoterapias provienen, es la creencia seudo-científica del Anticristo, quien es la personificación de la maldad humana. La naturaleza básica de la religión del Anticristo fue presentada por Satanás en su seducción de Eva (desviando la creencia de Eva en Dios hacia la creencia en sí misma, hasta el extremo que ella creyó que podría ser como Dios) y culminando en un hombre, el Anticristo, colocándose él en el templo de Dios para ser adorado como Dios (2 Tesalonicenses 2:4). Todo esto se refiere a la adoración de uno mismo.

La religión egoísta y humanista del Anticristo no aparece de buenas a primeras cuando el Anticristo es revelado. Como se ha notado anteriormente, la religión del egoísmo se ha estado desarrollando desde el Jardín del Edén. Además, también se puede ver en la Torre de Babel y en la idolatría de los gentiles a través de todo el Antiguo Testamento y está presente en todas las religiones de hoy en día.

Sólo el cristianismo bíblico se opone a la exaltación de uno mismo, mientras que ésta “exaltación” es el factor elemental que une a todas las otras religiones. La Biblia declara que es algo maligno y sin esperanza alguna la exaltación de uno mismo y también nos dice que la salvación del hombre proviene sólo de Dios y es recibido por fe en Jesús solamente, quien cumplió con la justicia divina cuando pagó con Su vida como pago total por los pecados de la humanidad, de acuerdo a las Escrituras. Todas las otras religiones ponen énfasis en uno mismo, en el “ser” para obtener salvación, a través de los esfuerzos personales, ya sea por medio de rituales, sacramentos, meditación, liturgias, buenas obras, etc. El logro humano versus el éxito divino, ésa es la diferencia crítica entre la manera del hombre para obtener su salvación por sus propios medios y la salvación que proviene de Dios.

La descripción de los “últimos días” por el Apóstol Pablo es dirigida a los creyentes, advirtiéndoles e indicándoles el peligro que se avecina si uno continúa con la práctica del “amor a uno mismo”. Por lo tanto ¿No es sorprendente lo que se está observando en la actualidad? Conceptos de la religión apóstata del Anticristo que está tomando raíces y está arraigándose en las iglesias evangélicas. Un bien conocido “psicólogo cristiano” ha alabado a dos psicólogos humanistas por haber ayudado a cristianos evangélicos a reconocer “la necesidad por la auto-estima y el amor propio”. Esto verdaderamente no proviene de los escritores de las Sagradas Escrituras. Aún así, hay muchos que profesan ser cristianos y que, intencionalmente o sin ninguna mala intención, han sembrado las semillas de las enseñanzas humanistas del amor propio tan ampliamente difundido en los círculos cristianos, esta fruta mortal ha brotado de éstas herejías y está siendo consumida por los congregantes de las iglesias evangélicas.

Norman Vincent Peale es reconocido ampliamente como uno de los pioneros de la unión de la teología y la sicología que vino a ser conocida como “Psicología Cristiana”. Consistente con sus creencias humanistas, que él propagó a través de sus sermones en su programa radial de cadena nacional y también a través de su popular revista llamada “Guideposts” (Estaciones de Anuncio), él explicó que “la naturaleza del ser humano es básicamente buena y que las malas reacciones, o mal comportamiento, no es la naturaleza básica del hombre”. Robert Schuller, que tiene una filosofía que la llama: “Pensando Posibilidades” en la cual refleja la manera de pensar de (su maestro) Peale, que enseñó a “Pensar Positivamente”. Ambas filosofías, o maneras de pensar, reflejan las prácticas ‘Mentales Científicas’, de las que envió 250,000 copias de su libro titulado, “La Auto-Estima: La Nueva Reforma” a pastores por todos los Estados Unidos. El programa de televisión de Schuller, llamado “La Hora del Poder”, es uno de los más populares programas de televisión. Sus ideas humanistas están siendo presentadas, bajo el disfraz del cristianismo a millones de televidentes y no son reconocidos como la blasfemia que realmente es, ya que dice: “Jesús sabía avalorar su auto-estima, su éxito nutrió su auto-estima... Él sufrió en la cruz para santificar su auto-estima... Él llevó su cruz para santificar la auto-estima de todos nosotros... la cruz santificará el ego de nosotros” ¿Podría el mismo Anticristo decir algo más anti-bíblico?

Es triste que muchos conservadores evangélicos predicadores y maestros como Chuck Swindoll, Charles Stanley, Josh McDowell, Anthony Hoekema, Norm Geisler y otros, han traído, enseñado, cristianizado y popularizado conceptos de auto-estima, amor propio, valor personal y el énfasis en la positiva imagen personal. Este es el “nuevo sacerdocio” de Psicólogos Cristianos con credenciales que implican falsamente el ungimiento de la ciencia, que ha convencido a líderes y feligreses de la legitimidad de las teorías y métodos de la Psicología Humanista. El número de estos individuos, que son altamente apreciados, reconocidos por el mundo cristiano y académico y que enseñan a la iglesia lo que ellos han aprendido “del mundo de los impíos”, esto continúa aumentando, y entre estos individuos está el Dr. James Dobson, quien sin duda alguna, es y ha sido el individuo que más influencia ha tenido en los últimos 25 años. Refiriéndose al amor propio y a la auto estima, el Dr. Dobson escribe: “En la realidad actual, la salud de la sociedad en general depende en la forma en que cada individuo logre su aprobación personal en tal sociedad. Por lo tanto, cuando los medios para obtener la auto-estima parecen estar fuera del alcance de una gran porción de la sociedad, como ocurre en el siglo 20 en América, entonces la propagación de enfermedades mentales, neurológicas y el odio, alcoholismo, abuso de drogas, violencia y el desorden social, que ciertamente van a ocurrir. Si yo pudiera recetar un remedio para las mujeres del mundo, sería el darles una saludable porción de auto-estima y valor personal, que lo tomen tres veces al día hasta que los síntomas desaparezcan. No tengo duda alguna que esta es su necesidad más grande.”

Inmediatamente detrás de Dobson, en términos de influencia en la iglesia de hoy en día, está Rick Warren. Aunque él se ha distanciado actualmente de uno de sus primeros mentores, Robert Schuller, (Warren era un orador frecuente durante los años de la década de los 1990 en el Instituto de Robert Schuller de Liderazgo Exitoso para una Iglesia) su artículo en la revista “Ladies’ Home Journal” titulado “Aprenda a amarse a sí mismo” es clásico y típico de Schuller y es también pura psicología humanista. Warren enumera “cinco verdades”, la cual ninguna es “verdad” ni tampoco ninguna es bíblica:
1. Acéptese a sí mismo.
2. Tenga usted amor propio.
3. Sea sincero consigo mismo.
4. Aprenda a perdonarse a sí mismo.
5. Crea en usted mismo.

Estas doctrinas humanistas y no-bíblicas han sido enseñadas tan a menudo desde muchos púlpitos, que muchos cristianos cuando son confrontados con lo que la Biblia dice acerca de la auto estima y amor propio se sorprenden enormemente al engaño que han sido sometidos o rehúsan escuchar la verdad.
Aunque no se puede adecuadamente cubrir en éste artículo los detalles de cuan terrible, subversivo y destructivo es la psicología humanista (especialmente cuando es presentada como “Psicología Cristiana”) para los cristianos creyentes, podemos enumeran ciertos puntos:

Las teorías de la Psicología Humanista provienen de los fundadores de la psicoterapia que eran ateos y estaban en contra del cristianismo y que sus conceptos de la Biblia apropiadamente los condena ubicándolos como “el consejo de los malvados” (Salmo 1:1)

El énfasis humanista de amarse y estimarse a uno mismo rechaza el mandamiento bíblico de “niéguese a sí mismo” (Mateo 16:24).
El continuo enfoque en uno mismo gradualmente distorsiona el entendimiento del creyente de la verdad, acerca de su naturaleza pecaminosa y cubre la “convicción del pecado” en una confusión de racionalizaciones humanistas.

La orientación que la psicología humanista da a las personas a través de los “sentimientos subjetivos” debilita la verdad absoluta de Dios.

A medida que las teorías del humanismo crecen en la mente del creyente, su interpretación de las Escrituras gradualmente cambia de lo que Dios verdaderamente dijo (Génesis 3:1) a los “caminos que al hombre le parecen rectos...” (Proverbios 14:12).

Las Escrituras nos dicen que los caminos que al hombre le parecen rectos son en realidad caminos de muerte, una muerte que separa al creyente de la verdad y le roba de su fe y de su fruto.
¿Qué tan peligrosos serán los tiempos en éstos “últimos días?” Consideremos lo siguiente y si el Señor se demora en su venida, laméntense por sus hijos. Por lo general la juventud evangélica reconoce la seudo-ciencia y los mitos de la teoría de la evolución, gracias a las enseñanzas de organizaciones cristianas y otros ministerios. Aunque la batalla continúa en ésta área, no hay muchos jóvenes evangélicos que van a la universidad con la intención de ser “evolucionistas”.

Y aún así, ¿quién está enseñando a nuestros hijos acerca de las seudo-ciencias y los mitos de la psicología? Ciertamente no es la “Asociación de Consejeros Cristianos” en la que su meta principal es la “integración” de la psicoterapia y el cristianismo. ¿Qué tan serio es el ignorar la maldad de la psicología? La prestigiosa publicación llamada “Princeton Review” reporta que la psicología es la segunda profesión más popular entre aquellos que atienden la universidad y aún es más popular en las universidades cristianas.

¿Quién le está diciendo la verdad a nuestros hijos? Desde luego que no es el Dr. Dobson de “Enfoque en la Familia” que irónicamente aconseja: “La Psicología Cristiana es una digna profesión para un joven creyente, siempre que su fe sea lo suficientemente fuerte para poder resistir los conceptos humanistas a que él se verá expuesto...” Laméntense y oren por nuestra próxima generación de evangélicos que están siendo llevados hacia el sacerdocio humanista que trágica y despectivamente es llamado “psicología cristiana.”

Autor del artículo: T.A. McMahon, www.thebereancall.org