Los años recientes han sido testigos de un notable avivamiento del interés en un fenómeno comúnmente conocido como "hablar en lenguas". El nombre mismo no nos dice mucho; obviamente todo hablar se hace con la lengua. ¿Qué es lo extraordinario del "hablar en lenguas"?
El hablar en lenguas, o glosolalia, para usar la expresión técnica, es la emisión espontánea de sonidos en un idioma que el que habla jamás ha aprendido y ni aun entiende. Este hablar en lenguas se practica normalmente en ciertos tipos de grupos religiosos.
Sin embargo, lo sorprendente es que, aunque por un largo tiempo el hablar en lenguas estuvo mayormente limitado a las iglesias pentecostales, desde 1960 este fenómeno se ha estado extendiendo a las principales denominaciones de la cristiandad. El hablar en lenguas entró en las iglesias episcopales (la alta), presbiterianas, metodistas, bautistas, luteranas y reformadas. Cuando la glosolalia saltó de las iglesias con fachada de almacén y de tabernáculos pentecostales a los santuarios góticos y salas de casas particulares, los telégrafos comenzaron a zumbar, las máquinas de escribir trabajaron incesantes y las prensas rotaron presurosamente. De la noche a la mañana el hablar en lenguas se convirtió en noticia de primera plana.
Nota: el autor del libro al tratar el neopentecostalismo no toma en cuenta el neopentecostalismo moderno, dado que el libro fué escrito en los años '70 y los desenfrenos empezaron después hacia los años '90. El tratamiento del neopentecostalismo es de aquellas congregaciones históricas y tradicionales que adoptaron un sistema pentecostal de espiritualidad, el neopentecostalismo moderno se aleja de aquel en el que el moderno es totalmente gnostico y antievangélico.