Si quieres matarte en un accidente coge el coche y vé.


Cuantos mensajes del Gobierno, de entidades y campañas pubicitarias se han hecho para poder frenar en fechas señaladas el número de muertos en las carreteras. Algunos son por culpa del alcohol o las drogas, otras por gran velocidad, despistes o el cliché de “a mi no me va a pasar eso”.

Año tras año grandes predicadores, pensadores y pastores cristianos nos han avisado continuamente en el problema de vivir vidas desordenadas y hacia donde nos lleva. Cuando se nos avisa que “eso no está bien y no agrada a Dios” se nos ocurre contestar como siempre, “a mi nunca me va a pasar eso”, pero a la semana siguiente vemos a nuestro amigo, hermano o hijo dentro del mundo de las drogas. Cuando se les dice a nuestras hermanas e hijas que tengan cuidado con los hombres, de un día para otro nos vienen con una mala noticia, además de jóven, madre soltera. Cuando a un hermano en la fé se le dice que tenga cuidado de pensar más de lo que está escrito, termina inventando fantasías doctrinales y con visiones de ángeles y demonios y visitaciones al cielo y al infierno. Cuando decimos a los nuevos convertidos que la fé en Cristo lleva a la salvación, terminan mezclandolo con la idolatría en la que vivía antes.

Hay un dicho que dice “El que avisa no es traidor” y creo que en los casos expuestos, de los que se podrían enumerar muchos más, se podría decir “El que avisa no es traidor”. La gran farsa de los siglos es “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?” frase tan famosa de Caín, y el problema es que muchos en la iglesia hacen la misma pregunta!! SI!! Eres guarda de tu hermano, cuando tu hermano va rumbo a una vida de desastres AVÍSALE Y EXHÓRTALE, cuando tus hijos e hijas están apartándose de Dios iéndose de discotecas, bebiendo, fumando y saliendo con personas de “yugo desigual” AVÍSALE Y EXHÓRTALE, si algún hermano de la iglesia termina leyendo libros con doctrinas extrañas y heréticas AVÍSALE Y EXHÓRTALE, ¿Por qué? Porque eres guarda de tu hermano. No te creas que te vas a escapar del juicio de Dios cuando te pregunte “¿Qué hiciste con este, mi hijo?” Espero que no le contestes, “¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?”, el mismo juicio que le aplicó a Caín recaerá sobre muchos “La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.”

De todas formas, cuando avisamos de los peligros que conllevan ciertas practicas y doctrinas se terminan argumentando, “a mi no me va a pasar eso”, como quien coge el coche y no respeta las señales de tráfico, ni los semáforos, ni los límites de velocidad, al final te pasará algo, te matarás.

Josué de Juan

 

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