Sanidad Interior, Maldiciones Generacionales y Ministerios de Liberación
Autor: Marcos Andrés Nehoda

Hoy se habla mucho de Sanidad Interior, Maldiciones Hereditarias o Generacionales y de Liberación o Exorcismo.

El pensamiento concluyente es que aquellos que han experimentado el Nuevo Nacimiento por haberse convertido a Cristo, aunque hayan sido perdonados por Dios y limpiados por la Sangre preciosa que derramó Jesucristo en la Cruz del Calvario, aún necesitan ser sanados interiormente, todavía necesitan que en sus vidas sean cortadas o quitadas las maldiciones que cargan en su familia desde tiempos inmemoriales; y que, aunque Jesucristo y el Espíritu Santo y el Padre están en sus vidas, aún tienen que ser echados fuera unos cuantos demonios.

Esta enseñanza pone en segundo término o en segundo lugar a la Obra Perfecta y Consumada de Jesucristo en la Cruz del Calvario, desacredita el poder de la Sangre del Señor Jesucristo derramada a favor de la humanidad y quita protagonismo y realidad al hecho de la presencia del Señor por Su Santo Espíritu en los corazones.

Un cristiano, un hijo de Dios, uno que ha sido salvado del pecado y de la condenación, en el cual habita el Espíritu Santo y que ha experimentado el Nuevo Nacimiento, ¿necesita que le quiten por exorcismo supuestos demonios que aún habitan en su interior? ¿Será que la Obra Completa, Perfecta y Consumada de Cristo en la Cruz aún necesita ser completada, cortando las maldiciones familiares sufridas de generación en generación? ¿Será cierto lo que dice La Palabra de Dios “De modo que, si alguno está en Cristo, es una NUEVA persona, las cosas viejas PASARON; he aquí, TODAS son hechas NUEVAS” (2º Corintios 5.17) o necesitamos que alguien venga a hurgar en el basural de nuestra vida pasada, haciéndonos recordar los viejos pecados ya perdonados y olvidados por Dios, para pretender sanarnos interiormente lo que Dios ya sanó?

¿No será que estamos predicando mal el Evangelio? ¿Estaremos acaso predicando un evangelio diluido, liviano, centrado en las emociones y en los beneficios a recibir, en la prosperidad y sanidades físicas; en vez de anunciar “… acerca del ARREPENTIMIENTO para con Dios, y de la FE en nuestro Señor Jesucristo”? (Hechos 20.21)

Con respecto al quiebre de maldiciones, sanidad interior y liberación, nosotros predicamos EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS; Jesucristo reinando en las vidas.

La expresión 'evangelio' significa 'buenas noticias'. Así que, por ejemplo, un hijo griego iba a su madre y le decía: Madre, tengo un evangelio para darte. -¿Cuál? le preguntaba su madre. -¡Me aumentaron el sueldo! Hay muchos evangelios; está el evangelio de la prosperidad, el evangelio de la sanidad... pero éstos no son el Evangelio que predicó Jesucristo. Decir 'Evangelio' solamente es decir 'Buenas Noticias'. Pero, ¿buenas noticias referidas a qué? EL EVANGELIO DEL REINO DE DIOS. ¡Ahora sí tenemos la buena noticia completa! Las Buenas Noticias de que Dios quiere Reinar en las vidas. Éste es el Evangelio bíblico que nosotros predicamos.

El evangelista pregunta: "¿Quién quiere ir al Cielo? Levante su mano" Y muchos la levantan. "¿Quién quiere ser feliz?" Y todos responden que sí. "¿Quiénes quieren que Dios reine en sus vidas?" ¡Pocos quieren esto! "Muchos son llamados, mas POCOS escogidos" (Mateo 20.16). "No temáis manada PEQUEÑA, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino" (Lucas 12.32).

Cuando el Señor entra en el corazón hace perfectos para siempre a los santificados y nunca más se acuerda de nuestros pecados y transgresiones, porque los sepulta en lo profundo del mar; de modo que, el que está en Cristo, es una nueva persona; las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas. (Hebreos 10.14 - Hebreos 8.12 - Hebreos 10.17 - Jeremías 33.8 - Miqueas 7.19 - 2º Corintios 5.17)
Jesucristo no está llamando a la puerta de los corazones rogando entrar; Él reclama lo que es suyo, por haberlo pagado con su Sangre Preciosa derramada en la Cruz. Cuando las personas abren la puerta con el picaporte que solamente está en su interior, Jesucristo entra con valijas y todo; porque no viene como visita por un tiempo, viene como nuevo Dueño, para quedarse definitivamente allí. Las hace perfectas PARA SIEMPRE, les da vida ETERNA, no perecerán JAMÁS, ni NADIE las arrebatará de Su Mano, ni NINGUNA otra cosa creada las podrá separar del amor de Dios; ahora son HIJOS de Dios, participantes de Su NATURALEZA DIVINA. (Hebreos 10.14 - Juan 10.28 - Romanos 8.39 -1º Juan 3.2 - 2º Pedro 1.4).

Cuando Jesucristo entra en el corazón, al menos hace tres cosas:

1. ILUMINA el corazón, porque Él es la LUZ del mundo (Juan 8.12) y vemos las cosas como Él las ve; nos creíamos un poco pecadores, pero ahora vemos en su real dimensión la suciedad que hay en nuestro interior: resentimientos, odio, sed de venganza, complejos de inferioridad, complejos por defectos físicos, envidias, engaños, mentiras, complejos de superioridad, racismo, orgullo, soberbia, altivez, odio a los judíos, odio a los alemanes, odio a los norteamericanos, desprecio a los negros, enemistades, confusión e indefinición sobre la identidad sexual, apetencia de poder, tozudez, caprichos, necedad, deslealtad, sensualidad, inmoralidad, fornicación, adulterio, lascivia, libertinaje, desenfreno, pasiones desordenadas, juegos viciosos, blasfemias, malas palabras, maledicencia, idolatría, hechicería, ocultismo, espiritismo, amargura, malos recuerdos, depresión, angustia, miedos, inseguridad, ataques de pánico, malos pensamientos, quejas, descontentos, inconformidad, alcoholismo, borracheras, bromas pesadas, chistes sucios, miradas obscenas, pornografía adulta e infantil, violaciones sexuales, incesto, prostitución, desvergüenza, lesbianismo, homosexualidad, sin afecto natural, falta de amor, antipatía, insensibilidad ante el dolor ajeno, impaciencia, inconstancia, pereza, robos, estafas, avaricia; y sigue la lista dictada por el Espíritu Santo a la conciencia de la persona que ha sido iluminada con la Presencia de Dios. Esta lista incluye tanto los pecados, como las debilidades cuyo origen es el pecado.

2. LIMPIA el corazón, con Su Sangre Preciosa que derramó en la Cruz por amor a toda la humanidad, pasada, presente y futura; la cual se hace efectiva cuando la persona deja entrar al Salvador. El Señor limpia el corazón de TODO pecado (1º Juan 1.7) y esto incluye toda maldición generacional (Gálatas 3.13 - Éxodo 20.5), toda enfermedad interior (Isaías 53.4-5) y toda atadura (Isaías 61.1). Cuando Jesucristo entra como Señor y Salvador en el corazón, todos los espíritus inmundos se van y no vuelven, porque nunca más encontrarán la casa vacía (Mateo 12.43-45). No es necesario efectuar liberación ni exorcismo, porque Jesucristo está dentro de esa vida, como Señor y Salvador. En nuestra congregación creemos en la vigencia actual de TODOS los dones del Espíritu Santo. Y practicamos la liberación en determinados casos y únicamente en inconversos, para que puedan escuchar y entender el Evangelio y tomar una decisión por el Señor. Si no se deciden por Él, su postrer estado vendrá a ser peor que el primero (Lucas 11.26). Nadie que haya escuchado el Mensaje del Evangelio se marcha igual que como vino; así haya rendido su vida a Cristo o no. En el caso de no haberse entregado a Jesucristo, el rechazo EMPEORA su condición anterior.

3. ORDENA el corazón, pone en su lugar cada aspecto de la vida; ordena, por así decirlo, los muebles del corazón, poniendo cada cosa en su lugar, como Él quiere.
Si alguien viniera a tu casa a visitarte y dijera: -"No me agrada en donde has situado la mesa; la pondré en otro lugar" Tú reaccionarías con justa indignación: -"Un momento, eres una visita; tú no eres el dueño de esta casa". Pero cuando Jesucristo entra en el corazón pasa a ser el Dueño de esa vida; debes entregarle TODAS las llaves de tu corazón, de todas las habitaciones. Él no tiene que ocupar únicamente el hall de tu corazón; tiene el derecho a tomar plena posesión de todas Sus posesiones.

Prestemos atención a que ÉSTE ES EL VERDADERO ENCUENTRO CON DIOS; un Evangelio pleno y completo, El Evangelio del Reino de Dios. ¿Qué ocurre con aquellos a los cuales el verdadero Evangelio no les ha sido predicado? Pues, en la iglesia se les debe predicar nuevamente, presentándoles El Evangelio del Reino de Dios; Jesucristo ocupando todas las habitaciones del corazón y sentado en el trono de sus vidas.

Reproducir artificialmente la 'emoción' de Su Presencia es un engaño; dura muy poco tiempo y tiene efectos contraproducentes, causando mayor dureza del corazón al verdadero llamado de Dios y cauterizando la conciencia. Esto es lo que logran los retiros de tres días, llamados Encuentro con Dios. Es lo que experimentó cada uno de los miembros de nuestra congregación que asistió al Encuentro. Los viejos pecados volvieron con mayor intensidad; hubo adulterio, peleas matrimoniales, rebelión, confusión, desaliento. Muy semejante a la tarea que hace el que hipnotiza o aquel que ingiere drogas: al momento uno se siente muy bien; pero luego, la depresión que provoca es mucho mayor que al principio.

Como sabemos, la expresión 'Cristo' es el equivalente griego de la expresión hebrea 'Mesías'. Ambas palabras significan Ungido o Unción (2º significado).

Es reveladora la amonestación y advertencia del Señor en Mateo 24.23-26:

• "Entonces, si alguno os dijere: Mirad, aquí está la Unción, o mirad allí está, NO LO CREÁIS."
• "Porque se levantarán falsos Ungidos, y falsos profetas, y harán GRANDES SEÑALES Y PRODIGIOS, de tal manera que ENGAÑARÁN, si fuere posible, AUN A LOS ESCOGIDOS."
• "Ya os lo he dicho ANTES."
• "Así que, si os dijeren: Mirad, está en el desierto, NO SALGÁIS; o mirad, está en los aposentos, NO LO CREÁIS" (O mirad, está en Colombia...).

Me llamó muchísimo la atención y me inquietó lo que leí en una página Web:

"La otra Colombia; la del Nuevo Espíritu Santo."

"Bogotá es el punto central donde el "remolino" del Nuevo Espíritu fluye, estableciendo y unificando la visión."

Evidentemente, no es el mismo Espíritu Santo, no es el mismo Espíritu consignado en La Palabra de Dios, La Santa Biblia, Las Sagradas Escrituras; es 'otro' espíritu, uno nuevo.

"Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare OTRO EVANGELIO diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gálatas 1.8)

“Porque si viene alguno predicando a OTRO JESÚS que el que os hemos predicado, o si recibís OTRO ESPÍRITU que el que habéis recibido, u OTRO EVANGELIO que el que habéis aceptado, bien LO TOLERÁIS.” (2º Corintios 11.4).