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A. W. Pink
Este
es un resumen extractado del libro “La
soberanía de Dios”de A.W.Pink.
Que
el Señor lo use para que podamos comprender su grandeza y su poder.
Eduardo
Costagliola
INTRODUCCIÓN
Se
ha observado a menudo que uno de los requisitos fundamentales en la exposición
de la Palabra de Dios es la necesidad de preservar el equilibrio de la
verdad. Estamos plenamente de acuerdo con ello.
Hay
dos cosas que están por encima de toda discusión: Dios es soberano, el
hombre es responsable. Reconocemos
sin dudar que existe un verdadero peligro tanto en enfatizar demasiado lo
primero como en ignorar lo segundo.
Cierto
es que en los tiempos corrompidos en que nos ha tocado vivir, cuando por
todas partes se exalta al hombre, y la expresión “superhombre” ha
llegado a ser común existe una auténtica necesidad de resaltar el hecho
glorioso de la supremacía de Dios. Tanto más cuanto que está siendo negada
de modo explícito.
Es
perfectamente lícito insistir en la responsabilidad del hombre pero, ¿y
Dios? ¿Acaso no tiene derechos y privilegios?
LA
SOBERANÍA DE DIOS Y NUESTRA ÉPOCA
Nos
preguntamos ¿Quién ordena los asuntos en la tierra hoy día, Dios o el
Diablo?
Se
admite generalmente que Dios reina supremo en los cielos; pero se niega casi
universalmente que lo haga en este mundo. Los hombres, en sus filosofías y
teorías, tratan cada vez más de relegar a Dios a segundo plano.
Pero
¿quién está dirigiendo los asuntos de la tierra en la actualidad? ¿Dios o el Diablo?
Traten
de observar el mundo de manera seria y total. El pecado se comete
descaradamente, abunda la ilegalidad; los malos hombres y los engañadores
van de mal en peor (2
Timoteo 3:13).Los corazones de los hombres están “secándose a
causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra (Lucas
21:26). ¿Dan a entender estas cosas que Dios lo dirija todo?
Concentremos
nuestra atención en la esfera religiosa. Después de veinte siglos de
predicación del Evangelio, Cristo es aún “despreciado y desechado entre
los hombres”; muy pocos son los que proclaman y engrandecen a Cristo. A la
luz de la Escritura nos vemos obligados a creer que los “muchos” están
en el camino espacioso que lleva a la perdición, y que “pocos” son los
que están en el camino angosto que lleva a la vida. Muchos afirman que el
cristianismo es un fracaso.
¿Y
que decir de Dios? ¿Mira y oye? ¿Es impotente e indiferente?
¿Quién gobierna entonces las cosas de la tierra actualmente?¿Dios o el
Diablo?
¿No es cierto que todo parece indicar que el Diablo tiene mucho más que
ver con los negocios de la tierra que Dios? ¡Ah! Todo depende si andamos
por fe o por vista.
¿Están basados tus pensamientos sobre este mundo y la relación de Dios
con el mismo, en lo que ves?
Es
triste que andemos tan poco por fe. Pero ¿qué significa andar por fe?
Significa que nuestros pensamientos son formados, nuestras acciones
reguladas, y nuestras vidas moldeadas por las Sagradas Escrituras, pues
“la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).
Es en la palabra de Dios, y solo en ella, que podemos aprender cuál es la
relación de Dios con este mundo.
¿Quién
está dirigiendo los asuntos de la tierra? ¿Dios o el Diablo? ¿Qué dice
la palabra de Dios?.
Si
creemos en sus declaraciones claras y positivas no hay lugar para la duda.
Afirman una y otra vez que Dios se sienta en el trono del universo; que el
cetro está en sus manos; que Él lo dirige todo “según el consejo de su
voluntad”.Es preciso que desde todos los púlpitos se predique a gran voz
que Dios vive y que ve y reina. Está escrito: “el pueblo que conoce a su
Dios, se esforzará y hará” (Daniel
11:32). Aunque el mundo esté absorto por el terror, la palabra para
el creyente es “NO TEMAS”. Todas las cosas están sujetas a su
control directo, todas las cosas se desarrollan conforme a su eterno propósito,
y por tanto, todas las cosas “ayudan a bien a los que a Dios aman, a los
que conforme al propósito son llamados”. Es preciso que sea así, pues
“de Él y por Él y en Él son todas las cosas” (Romanos
11:36).
Es
cierto que el hombre tiene voluntad pero también la tiene Dios. Es cierto
que el hombre está dotado de poderes pero Dios es Todopoderoso. Es cierto
que el mundo material está regido por leyes, pero detrás de esas leyes está
el Legislador y Ejecutor.
Debido
a que Dios es santo, su ira se enciende contra el pecado; debido a que Dios
es justo, sus juicios descienden sobre los que contra Él se rebelan; debido
a que Dios es fiel, se cumplen las amenazas de su palabra; debido a que Dios
es omnipotente, ninguno puede resistirse a Él con éxito, y debido a que
Dios es omnisciente, no hay problema que escape a su conocimiento ni
dificultad que confunda su sabiduría. a soberanía absoluta de Dios en tanto que se ejercite la fe. La fe sostiene
“como viendo al Invisible” (Hebreos 11:27);soporta los
desengaños, las dificultades y todos los pesares de la vida, reconociendo
que todo viene de la mano de Dios. Aun admitiendo que hay muchas cosas en
este mundo de pecado y sufrimiento que nos desaniman y entristecen, no es
razón suficiente para que nos unamos al incrédulo que dice: “Si yo fuera
Dios no permitiría esto ni toleraría aquello”.Es mucho mejor decir como
el salmista: “enmudecí,no abrí mi boca; porque Tú lo hiciste” (Salmos
39:9).Esta es la diferencia fundamental entre el hombre de fe y el
incrédulo. De esta forma acepta todo como proveniente de la mano de Dios,
su corazón vive tranquilo en medio de la tormenta y se goza en la esperanza
de la gloria del Altísimo.
DEFINICIÓN
DE LA SOBERANÍA DE DIOS
“Tuya
es, oh Jehová, la magnificencia, y el poder, y la gloria, la victoria, y el
honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son
tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y la altura sobre todos los que están
por cabeza” 1 Crónicas 29:11
La
soberanía de Dios: ¿Qué queremos decir con esta expresión?.Queremos
decir la supremacía de Dios, que Dios es Rey, que Dios es Dios.
Cuan
diferente es el Dios de la Biblia del Dios de la moderna cristiandad. El
Dios del siglo veinte es un ser impotente, frágil, que no inspira respeto a
nadie....
Que
la gran mayoría de nuestros semejantes esté muriendo en pecado y pasando a
una eternidad sin esperanza, equivale a decir que Dios Padre ha sido
decepcionado, que Dios Hijo ha quedado insatisfecho y que Dios Espíritu
Santo está derrotado.
Argumentar
diciendo que el hombre es el que determina exclusivamente su propio destino,
y que por tanto tiene poder para contrarrestar a su Hacedor, es despojar a
Dios del atributo de la omnipotencia.
La
soberanía del Dios de la Escritura es absoluta, irresistible e infinita.
Afirmamos que su derecho es el derecho del alfarero sobre el barro; él
puede moldear ese barro en la forma que quiera, haciendo de la misma masa un
vaso para honra y otro para vergüenza.
Dios
es soberano en todos sus atributos:
a) Es soberano en el ejercicio de su poder. Lo ejerce según quiere, cuando
quiere y donde quiere.
Faraón
se atrevió a poner impedimentos a que Israel saliese a adorar a Jehová en
el desierto y, ¿qué ocurrió?.Dios ejerció su poder, su pueblo fue
liberado y el ejército de Faraón murió.
La
ciudad de Jericó impedía el avance de los suyos y, ¿qué sucedió? Israel
no tensó un solo arco ni asestó un solo golpe; Jehová alzó su mano y los
muros cayeron.
Dios
interpuso su poder y David fue librado del gigante Goliat; las bocas de los
leones fueron tapadas y Daniel escapó ileso; los tres jóvenes hebreos fueron echados en el
horno de fuego y salieron sin daño ni quemadura.
Pero
este poder de Dios no siempre se interpuso para liberación de su pueblo,
pues leemos: “Otros experimentaron vituperios y azotes, y además de esto
prisiones y cárceles, fueron apedreados, aserrados,
tentados, muertos a cuchillo, anduvieron de acá para allá cubiertos de
pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados” (Hebreos 11:36). Pero ¿porqué estos hombres de fe
no fueron librados como los demás?. Por ejemplo ¿porqué permitió que
Esteban fuese apedreado hasta la muerte, y
luego libró a Pedro de la cárcel?... PORQUE DIOS ES SOBERANO.
b) Dios es soberano en el ejercicio de su misericordia. El ejercicio de la
misericordia de Dios, la compasión demostrada hacia los desventurados, se mostró cuando Jehová se hizo
carne y habitó entre los hombres.
c) Dios es soberano en el ejercicio de su gracia. Es necesario que sea
así, pues gracia es el favor mostrado hacia el que nada merece, más aún,
al que merece el infierno. La gracia ha sido definida como favor inmerecido de Dios; y si es inmerecido, nadie puede reclamarlo como
derecho inalienable. Por lo tanto puesto que la salvación es por gracia, Él
la concede a quien quiere.
LA
SOBERANÍA DE DIOS EN LA CREACIÓN
“Señor,digno
eres de recibir gloria y honra y virtud: porque Tú creaste todas las cosas
y por tu voluntad tienen ser y fueron creadas" (Apocalipsis 4:11)
En
el gran espacio de la eternidad que se extiende más allá de Génesis
1:1,el universo no había nacido aún y la creación existía tan
solo en la mente del Gran Creador. En su majestad soberana Dios vivía solo.
Pero aún en aquel tiempo Dios era soberano. Podía crear o no crear
conforme a su buena voluntad.
Considerad
entonces la acción de la soberanía divina mucho antes de que el hombre
viera la luz. Levantad los ojos al cielo y observad los misterios de la
soberanía divina; bajad ahora vuestros ojos a nuestro propio planeta;
contemplad el reino animal y observad la maravillosa variedad del mismo;
considerad también el reino vegetal; y considerad las huestes
angelicales......y todo cuanto podemos decir es: “Nuestro Dios está en
los cielos; todo lo que quiso ha hecho” (Salmos 115:3).
Aprended
esta verdad básica: el Creador es soberano absoluto. Puesto que Dios es
Dios ¿quién se atreverá a disputar su prerrogativa?. Murmurar contra Él
es pura rebelión. Discutir sus caminos es impugnar su sabiduría.
Criticarle es pecado.¿Hemos olvidado quién es Él?.
LA
SOBERANÍA DE DIOS EN SU PROVIDENCIA
“Jehová
afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos” (Salmos 103:19)
Dios efectivamente gobierna; su dominio se extiende a todas las cosas y
todas las criaturas.
1. Dios
gobierna la materia inanimada
Como
declara el salmista: “Porque Él dijo y fue hecho, Él mandó y existió”.Observemos
el control absoluto de Dios sobre la materia inanimada en las plagas de
Egipto. Observemos que a su mandato las aguas del Mar Rojo se dividieron
para que los israelitas pasaran en seco. Una palabra suya y la tierra abrió
sus fauces para tragarse a Coré y sus rebeldes. Observemos como también el
mar, ante la voluntad del Creador, lo sostuvo sobre las olas. A su palabra
la higuera se secó; a su contacto las enfermedades huían al instante. A su
mandato el sol retrocedió diez grados en el reloj de Acaz para ayudar a la
débil fe de Ezequías.
Es
Dios quien retiene la lluvia y es Dios quien la da cuando quiere. Los
observatorios meteorológicos se atreven a predecir el tiempo, pero cuan
frecuentemente Dios anula sus cálculos.
He
aquí que Dios gobierna verdaderamente la materia inanimada. Por lo tanto
cuando nos quejamos del tiempo estamos en realidad murmurando contra Dios.
2. Dios gobierna a las criaturas irracionales
En
el hecho histórico del diluvio, Dios mostró evidentemente su gobierno
sobre los animales.
Observemos
como Dios hizo que fueran a Noé todo tipo de criaturas vivientes, dócilmente
y de dos en dos. Dios hace también que un mudo asno reprenda la locura del
profeta.
Envía
dos osas de los bosques a devorar a cuarenta y dos de los atormentadores de
Eliseo.
Sella
la boca de los leones de Babilonia cuando Daniel es echado en el foso.
Prepara
un gran pez para que tragase al desobediente Jonás.
Dios
reina sobre las criaturas irracionales.
3. Dios dirige a los hijos de los hombres
“En
Él vivimos y nos movemos y somos” (Hechos 17:28).
“El
corazón del hombre piensa su camino, más Jehová endereza sus pasos” (Proverbios
16:9)
Pensar
e insistir en que algunos hombres ponen impedimentos efectivos a la voluntad
de Dios y trastornan sus consejos es negar las Escrituras. Observen bien lo
que dicen: “Pero si Él se determina en una cosa,¿quién lo apartará? Su
alma deseó e hizo” (Job
23:13).”Porque Jehová de los ejércitos ha determinado,¿y quién
invalidará? Y su mano extendida ¿quién la hará tornar? (Isaías
14:27).
En
vano leemos la Biblia si no descubrimos que los actos de los hombres, tanto
de los malos como de los buenos, están gobernados por Dios.
Observen:
Nimrod y sus compañeros determinaron erigir la torre de Babel, pero antes
de que su obra fuese acabada Dios frustró sus planes. Esaú juró vengarse
de Jacob, pero cuando se encontraron después de la separación, en vez de
pelear llenos de odio, se abrazaron con lágrimas de gozo. Los hermanos de
José planearon su destrucción, pero sus malos consejos fueron frustrados.
Amán erigió una horca para Mardoqueo, pero fue él quien fue colgado en
ella.
4. Dios gobierna a los ángeles y a los demonios
Los
ángeles son siervos de Dios y escuchan siempre su voz y cumplen sus
mandamientos (1°Crónicas 21:15-28) (Hechos 12:11)
(Apocalipsis 22:6) (Mateo 24:31).
Dios
también gobierna sobre los demonios (Jueces 9:23) (1 Reyes 22:23) (1 Samuel 16:14).
Sí,
el propio Satanás está absolutamente sujeto al control de Dios. Acusado en
el Edén, escuchó su sentencia sin pronunciar palabra. No pudo tocar a Job
hasta que Dios le diera autorización. También tuvo que esperar autorización
antes de “zarandear” a Pedro.
Y
como acto final sabemos que será echado al lago de fuego que ha sido
preparado para él y sus demonios.
EL
SEÑOR OMNIPOTENTE REINA.
LA
SOBERANÍA DE DIOS EN LA SALVACIÓN
“Oh
profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios; cuan
incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos” (Romanos
11:33)
La
salvación pertenece a Jehová.....pero el Señor no salva a todos.
¿Porqué
no?¿Quizás porque son demasiado pecadores? NO....pues el apóstol escribió:
“Palabra fiel y digna de ser recibida de todos”.
¿Porqué
entonces Dios no salva a todos?¿Quizás porque algunos tienen el corazón
muy duro para ser ganados para Cristo? NO.(Ezequiel 11:19)
¿Será
porque son tan obstinados, tan intratables y tan retadores?
AMIGO....¿no
es cierto que hubo un tiempo en que andabas en consejo de malos, estabas en
camino de pecadores, te sentabas en silla de escarnecedores, y con ellos decías:
“No queremos que éste reine sobre nosotros”?¿Cómo es posible que
ahora todo haya cambiado?.Como nacido del Espíritu responderás con
rapidez: “Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1
Corintios 15:10).¿O acaso dices?...pero llegó un momento en que yo
quise, estuve dispuesto a recibir a Cristo como mi salvador. Ciertamente fue
así....pero fue el Señor quien te hizo querer (Salmos 110:3- Filipenses 2:13).
¿Porqué
no todos los que escuchan el Evangelio son salvos? ¿Rehúsan creer?. Bien,
es cierto, pero esa es solo una parte de la verdad. Es la verdad vista desde
el aspecto humano. Pero hay también un aspecto divino. Es Dios mismo quien
hace distinción entre el escogido y el no escogido.
Antes
de la fundación del mundo Dios hizo una selección, una elección. Ante sus
ojos omniscientes estaba toda la raza humana de Adán y de ella escogió un
pueblo, y lo “ordenó” para vida eterna (Hechos
13:48) (1 Corintios
1:26-29) (Efesios 1:3-5) (2 Tesalonicenses
2:13) (2 Timoteo 1:9) (1°Pedro 1:2) (Romanos 8:28-29). Resumiendo las enseñanzas de estos pasajes aprendemos: Que Dios ha
ordenado para vida eterna a ciertas personas; y que, como consecuencia de su
ordenación, ellos, a su debido tiempo,”creen”. Ésta ordenación para
salvación que Dios hace de sus elegidos no se debe a nada bueno ni a mérito
alguno en ellos, sino exclusivamente a su “gracia”.
Volvemos
entonces a preguntarnos: ¿Porqué escogió Dios a quienes escogió? ¿Fue
porque poseían ciertas virtudes? ¿Por qué tenían corazones generosos? ¿los
escogió porque eran buenos? ¿fue a causa de alguna buena obra? NO. La
causa de su elección estriba en Él y no en los objetos. Él escogió a
quienes escogió simplemente porque decidió hacerlo así.
Pero
ahora nos preguntamos ¿Por quién murió Jesucristo?
CRISTO
MURIÓ POR LOS ESCOGIDOS DE DIOS.
Si
la determinación absoluta de Cristo abarcara a toda la humanidad, entonces
toda la humanidad se salvaría. En lo referente al propósito predeterminado
de su muerte, Cristo murió solamente por los elegidos. Cristo no murió
para hacer posible la salvación de toda la humanidad, sino para hacer
segura la salvación de todos los que el Padre le ha dado. Una y otra vez
nuestro maestro se refirió a aquellos que el Padre le había dado y por los
cuales tenía especial interés: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí;
y al que a mí viene, no le hecho fuera.....Y ésta es la voluntad del que
me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que
lo resucite en el día postrero” (Juan
6:37) (Juan
17:1,2,6,9,24).
Sabemos
que Cristo intercede ahora como Gran Sumo Sacerdote. Pero ¿por quién
intercede? ¿por toda la raza humana o solamente por su propio pueblo?.La
respuesta es muy clara. Nuestro Salvador ha entrado en el cielo
personalmente “para presentarse por nosotros en la presencia de Dios” (Hebreos 9:24),es decir, por los que son “partícipes de la
vocación celestial” (Hebreos
3:1). Esto concuerda con las palabras de nuestro Señor en Juan 17:9.....”Yo ruego por ellos, no ruego por el
mundo, sino por los que me diste, porque tuyos son”.La salvación de
cualquier pecador entra dentro de la esfera del poder divino.
¿Cómo
actúa la soberanía de Dios a través de su Espíritu Santo en la salvación?
El
nuevo nacimiento es debido a la voluntad soberana del Espíritu. Cada una de
las tres Personas de la bendita Trinidad tiene que ver con nuestra salvación.
El Padre nos escogió; el Hijo murió por nosotros; el Espíritu nos da
vida.
El
Padre pensó en nosotros; el Hijo derramó su sangre por nosotros; el Espíritu
efectúa su obra dentro de nosotros.
El
nuevo nacimiento es una resurrección espiritual, un “pasar de muerte a
vida” (Juan 5:24).
Y
evidentemente la resurrección está totalmente fuera del dominio del
hombre.
La
obra del Espíritu es necesaria para el cumplimiento total del propósito
eterno de Dios. Para que un pecador vea la necesidad que tiene de un
Salvador y quiera recibir al Salvador que necesita se precisa
indispensablemente, sobre él y en él, la obra del Espíritu Santo.¿No es
pues evidente que la razón de que “otros” sean dejados fuera del reino
de Dios no es solamente porque no quieren entrar, sino también porque el
Espíritu Santo no ha procedido así con ellos?.
LA
SOBERANÍA DE DIOS EN OPERACIÓN
“Porque
de Él, y por Él, y en Él, son todas las cosas” (Romanos 11:36)
¿Está
Dios ahora gobernando el mundo, y a todos, y a todo lo que hay en él? SI
¿lo
gobierna de acuerdo a un propósito concreto o lo hace sin objetivo y al
azar?
Y si lo gobierna conforme a un propósito,¿cuándo fue formado ese propósito?
¿Está
Dios cambiando continuamente su propósito y formando uno nuevo cada día o
estaba ya formado desde un principio?
La
presciencia de Dios no es la causa de los acontecimientos, sino más bien
los acontecimientos son el efecto de su propósito eterno. Cuando Dios ha
decretado que algo ha de ser, ÉL SABE QUE SERÁ.
Dios
creó todas las cosas. Dios formó primero el propósito de crear y luego
realizó el acto creativo en cumplimiento de dicho propósito. Es obvio que
Él no se propuso simplemente crear el mundo y colocar al hombre en él,
para luego abandonar a ambos. Es preciso que veas que Dios tiene alguna gran
finalidad en su propósito; y que Él está actualmente gobernando el mundo
con objeto de realizar estos fines.
Entonces
¿con qué gran propósito fueron creados este mundo y la raza humana?. La
respuesta encontrada en la Biblia es: “Todas las cosas ha hecho Jehová
por sí mismo” (Proverbios
16:64).
Pero
¿qué diremos del gobierno de Dios sobre la familia humana?¿Qué revela la
Escritura respecto al modus operandi de su administración sobre la
humanidad?¿Hasta qué punto y por medio de qué influencias controla Dios a
los hijos de los hombres?.
Consideraremos
primeramente el método de Dios para con los justos (sus elegidos):
1. DIOS
EJERCE SOBRE SUS ESCOGIDOS UNA INFLUENCIA O PODER VIVIFICANTE
Por
naturaleza, ellos están espiritualmente muertos en delitos y pecados, y su
necesidad primordial es la vida espiritual, pues “el que no naciere de
nuevo no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3).En el nuevo nacimiento somos hechos
participantes de la naturaleza divina. Sin esta naturaleza santa que se nos
imparte es absolutamente imposible para el hombre el producir un impulso
espiritual, el formar un concepto espiritual, el tener un pensamiento
espiritual, el entender las cosas espirituales y mucho menos el ocuparse en
obras espirituales. El nuevo nacimiento es mucho más que derramar unas
cuantas lágrimas debido a un remordimiento temporal por el pecado. Es mucho
más que cambiar nuestra manera de vivir. No es mera reforma sino
transformación completa. En resumen es un milagro hecho por la sobrenatural
operación de Dios. Esto es lo primero que Dios hace con sus escogidos.
2. DIOS
EJERCE SOBRE SUS ESCOGIDOS UNA INFLUENCIA O PODER FORTALECEDOR
Los
hijos de Dios son capacitados para pelear la buena batalla de la fe y para
contender con las fuerzas adversarias que les hostigan. Ellos de por sí no
tienen fuerza alguna; dice la palabra de Dios: “El da esfuerzo al cansado
y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna” (Isaías
40:29).
3. DIOS
EJERCE SOBRE SUS ESCOGIDOS UNA INFLUENCIA O PODER DIRECTIVO
Dios
nos guiará obrando en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena
voluntad. Que Dios nos guía en la forma indicada se desprende claramente de
las palabras del apóstol en Efesios 2:10:”Porque somos hechura suya, creados en Cristo
Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en
ellas”.
4. DIOS
EJERCE SOBRE SUS ESCOGIDOS UNA INFLUENCIA O PODER PRESERVADOR
“Jehová
guarda a todos los que le aman; pero destruirá a todos los impíos” (Salmos
145:20).No podemos perseverar sin que Dios nos preserve.
Ahora
consideraremos el método de Dios en su proceder hacia los pecadores:
1. DIOS
EJERCE ,A VECES, SOBRE LOS PECADORES UNA INFLUENCIA RESTRICTIVA POR LA CUAL
LES IMPIDE EJECUTAR LO QUE POR NATURALEZA SE SIENTEN INCLINADOS A HACER.
Un
ejemplo lo encontramos en el caso de José y en la forma en que sus hermanos
lo trataron. Debido a la preferencia que Jacob sentía por él, sus hermanos
le odiaban, y cuando creyeron tenerlo en su poder idearon matarle. Pero Dios
no permitió que llevaran a cabo sus propósitos. Primero movió a Rubén a
librarlo de las manos de ellos, y luego hizo que Judá sugiriera venderlo
como esclavo.
2. DIOS
EJERCE, A VECES, SOBRE LOS PECADORES UNA INFLUENCIA SUAVIZADORA QUE LOS
INCLINA EN CONTRA DE SU PROPENSIÓN NATURAL A OBRAR PARA FOMENTAR SU CAUSA.
Observemos
las experiencias de José en Egipto. Se nos dice que mientras estaba en casa
de Potifar “Jehová fue con José”.Su amo vio que Jehová era con él,
por lo cual,”halló gracia en sus ojos y le puso por mayordomo”. Más
tarde cuando José fue injustamente echado en la cárcel se nos dice:”Más
Jehová fue con José, y extendió a él su misericordia, y le dio gracia en
ojos del principal de la casa de la cárcel”.Finalmente después de salir
de la prisión, se nos enseña que Jehová “le dio gracia y sabiduría en
la presencia de Faraón, rey de Egipto; el cual le puso por gobernador sobre
Egipto, y sobre toda su casa”.
3. DIOS
EJERCE, A VECES, SOBRE LOS PECADORES UNA INFLUENCIA ENCAUSADORA, LOGRANDO
QUE EL MAL QUE INTENTABAN HACER RESULTE EN BIEN.
El
ejemplo supremo de la influencia controladora y encausadora que Dios ejerce
sobre los pecadores es la cruz de Cristo con todas las circunstancias que la
acompañan. Desde toda la eternidad Dios había predestinado cada uno de los
detalles de aquel evento.
¿Había
sido decretado que el Salvador sería traicionado por uno de sus discípulos? (Salmos 41:9- Mateo
26:50).
¿Se
había decretado que el traidor recibiría por su actuar treinta siclos de
plata?
¿Se
había decretado que esta paga de la traición sería empleada con un fin
particular, a saber, la compra del campo del alfarero? (Mateo
27:7)
¿Se
había decretado que habría quienes serían testigos falsos contra nuestro
Señor? (Salmos 35:11)
¿Se
había decretado que el Señor de la gloria sería blanco de “injurias y
esputos”? (Isaías 50:6)
¿Se
había decretado que el Salvador sería contado con los transgresores?
¿Se
había decretado que le sería dado a beber vinagre estando en la cruz?
¿Se
había decretado que los soldados echarían suerte sobre sus vestiduras?
¿Se
había decretado que ninguno de sus huesos sería quebrantado?
(Éxodo 12:46- Números 9:12)
4. DIOS
ENDURECE LOS CORAZONES DE LOS PECADORES Y CIEGA SUS MENTES
La
palabra de Dios afirma esto en el Salmo
105:25.En este pasaje se hace mención de la estancia de los
descendientes de Jacob en tierra de Egipto. En su época los hijos de Israel
fueron aumentados en extremo de tal forma que eran más y más fuertes que
los de Faraón. Fue entonces cuando Dios “volvió el corazón de ellos
para que aborreciesen a su pueblo”.La consecuencia del odio de los
egipcios es conocida; no solamente endureció el corazón de Faraón, sino
que, después de que Dios hubo azotado el país con las plagas, Dios dijo a
Moisés: “Y yo he aquí endureceré el corazón de los egipcios” (Éxodo 14:17).
Lo
mismo ocurrió luego en relación con Sehón, rey de Hesbón, por cuyo
territorio tenía que pasar Israel en su éxodo hacia la tierra prometida (Deuteronomio
2:30).
Lo
mismo acaeció cuando Israel hubo entrado en Canaán (Josué
11:19).
En Juan 12:37-40 leemos: “Pero habiendo hecho delante de ellos tantas señales, no creían
en Él. Para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaías: ¿Señor,
quién ha creído a nuestro dicho? ¿Y el brazo del Señor, a quién es
revelado?.Por esto no podían creer, porque otra vez dijo Isaías: Cegó los
ojos de ellos y endureció su corazón; para que no vean con los ojos y
entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane”.
¿Está
Dios en realidad gobernando el mundo?
ALELUYA,
PORQUE EL SEÑOR NUESTRO DIOS TODOPODEROSO REINA (Apocalipsis 19:6)
LA
SOBERANIA DE DIOS Y LA VOLUNTAD DEL HOMBRE
“Porque
Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena
voluntad” (Filipenses 2:13)
La
idea popular que actualmente prevalece es que el hombre tiene “libre
albedrío”,y que la salvación viene al pecador por la cooperación entre
su voluntad y el Espíritu Santo.
Negar
el libre albedrío del hombre es desacreditarse enseguida. Pero la Biblia
dice “No es del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene
misericordia” (Romanos
9:16).
Preguntamos
ahora: ¿Qué es la voluntad humana? ¿Es un agente que toma sus propias
determinaciones o es a su vez determinada por otra cosa? ¿Es soberana o
sierva?.
Se
enseña a menudo que la voluntad gobierna al hombre, pero la palabra de Dios
declara que el centro dominante de nuestro ser es el corazón;”Sobre toda
cosa guardada guarda tu corazón, porque de él mana la vida” (Proverbios
4:23).Aquí nuestro Señor descubre la fuente de estos actos
pecaminosos, y declara que su origen es el corazón y no la voluntad. También
dice su palabra: “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón lejos
está de mí” (Mateo
15:8).Pongamos un ejemplo; un individuo ante quien se ofrecen dos
alternativas: ¿cuál escogerá?.Respondemos que la que más le agrade a él,
es decir a su corazón: el centro más recóndito de su ser. Ante el pecador
se ha colocado una vida de virtud y piedad, y una vida de vicio, entregada
al pecado;¿cuál seguirá? La segunda.¿por qué? Porque es la que escoge.
Pero ¿demuestra eso que la voluntad es soberana? En absoluto. Pues ¿porqué
escoge el pecador una vida de entrega al pecado? Porque la prefiere, y la
prefiere a pesar de todos los argumentos adversos.¿Y porqué la prefiere?
Porque su corazón es pecaminoso. De igual manera las mismas alternativas se
enfrentan con el cristiano, y sin embargo éste se decide y lucha por una
vida de piedad y virtud.¿Por qué? Porque Dios le ha dado un nuevo corazón.
En
cualquier tratado que se proponga estudiar la voluntad humana, debe tenerse
en cuenta la voluntad de tres hombres diferentes: Adán, el pecador y el Señor
Jesucristo.
En
Adán, antes de caer, la voluntad era libre en ambos sentidos; libre hacia
el bien y libre hacia el mal. Con el pecador las cosas son diferentes; el
pecador nace con una voluntad que no está en equilibrio moral, porque en él
hay un corazón engañoso. Pero con respecto al Señor Jesús la cosa fue
muy distinta. Cristo difería radicalmente. Él no podía pecar porque era “el Santo de Dios”.
Ahora
bien, en contraposición a la voluntad del Señor Jesús y la voluntad de Adán,
tenemos la voluntad del pecador, libre, pero siempre propensa al mal.¿En qué
consiste pues la libertad del pecador? El pecador es libre en el sentido de
que no es forzado desde fuera, él nunca es forzado a pecar. Pero no es
libre de escoger entre el bien y el mal. Ilustremos esto:
Tengo
un libro en la mano. Lo suelto.¿qué pasa? Cae. ¿en qué dirección? Hacia
abajo.¿porqué? Porque de acuerdo a la ley de gravedad su propio peso le
hace caer. Supongamos que deseo que el libro ocupe una posición un metro más
arriba,¿qué hago? Tengo que levantarlo; un poder externo debe levantarlo.
Tal es la relación que el hombre caído tiene con Dios.
¿Cómo
podrá el pecador ir al cielo? ¿Por un acto de su propia voluntad? NO.
Un poder externo a él debe levantarlo y sostenerlo.
¿Está
dentro de los límites de la voluntad humana aceptar o rechazar al Señor
Jesucristo como Salvador?
¿Está
en su propio poder ceder ante Dios? NO y NO.
Si
la voluntad de una criatura caída ha de ir hacia Dios alguna vez, es
preciso que un poder divino obre sobre ella, venciendo las influencias del
pecado que tienden en dirección contraria. Esto es solamente otra manera de
decir “ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le
trajere” (Juan
6:44).
SI
CRISTO VINO A SALVAR LO QUE SE HABÍA PERDIDO, EL LIBRE ALBEDRÍO NO TIENE
CABIDA.
La
voluntad no es libre, porque el hombre es esclavo del pecado (Juan
8:36).
Para
que un pecador sea salvo fueron indispensables tres cosas: Dios Padre tuvo
que “proponerse” su salvación; Dios Hijo tuvo que “comprarla” y
Dios Espíritu Santo tiene que “aplicarla”.
Respondamos
a la objeción acostumbrada e inevitable: ¿Porqué predicar el Evangelio si
el hombre es impotente para responder al mismo?
No
predicamos el Evangelio porque creamos que el hombre tiene libre albedrío,
sino que lo predicamos porque se nos ha mandado hacerlo (Marcos
16:15) (1 Corintios 1:25).
A
la sabiduría carnal le parece el colmo de la locura predicar el Evangelio a
los que están muertos y son totalmente incapaces de hacer algo por si
mismos. El hombre quizás considere locura profetizar a los “huesos
secos” y decirles: “Huesos secos, oíd palabra de Jehová” (Ezequiel
37:4).Los sabios habrían dicho junto a la tumba de Lázaro que era
señal de demencia el que el Señor se dirigiese a un hombre muerto y le
diga: “Lázaro,ven fuera”.
Por
lo tanto salimos a predicar el Evangelio no porque creamos que los pecadores
tienen en sí el poder de recibir al Salvador, sino porque el propio
Evangelio es poder de Dios para salvación a todo aquel que en él cree, y
porque sabemos que “todos los que estaban ordenados para vida
eterna”,creerán en el momento que Dios ha designado.
LA
SOBERANÍA DE DIOS Y LA ORACIÓN
Decir
que Dios ha ordenado que los destinos humanos puedan ser cambiados y
moldeados por la voluntad del hombre es absolutamente falso. EL
DESTINO HUMANO NO LO DECIDE LA VOLUNTAD DEL HOMBRE, SINO LA VOLUNTAD DE DIOS (1
Samuel 26:8).
Entonces
¿porqué Dios ha determinado que oremos?.Hay varias respuestas a este
interrogante:
En
primer lugar, y ante todo, la oración es un mandamiento para que Jehová
sea honrado. Dios exige que le adoremos, y la verdadera oración, es un acto
de culto. En ella reconocemos que dependemos de Él.
En
segundo lugar, Dios ha designado la oración para nuestra bendición
espiritual, como medio para nuestro crecimiento en la gracia. Dios ha
designado la oración para nuestra humillación. La oración es un ejercicio
para nuestra fe.
En
tercer lugar, la oración ha sido mandada por Dios para que busquemos en Él
las cosas que necesitamos. Pero aquí surge una dificultad: si Dios antes de
la fundación del mundo, ha determinado todo lo que ocurre dentro del
tiempo, ¿de qué sirve la oración? ¿para qué orar? ¿de qué sirve que
yo comparezca ante Dios y le diga lo que ya sabe?
La
oración no ha sido designada para que Dios pueda saber lo que necesitamos,
sino como confesión a Dios de nuestra experiencia de la necesidad. Sin
embargo, vuelve a plantearse la pregunta:
¿no
será la oración una práctica poco provechosa? NO. Es evidente que la
oración no carece de significado ni de valor, así lo dice la Escritura:
“Orad sin cesar” (1
Tesalonicenses 5:17); “Es necesario orar siempre” (Lucas
18:1); “la oración de fe salvará al enfermo” ; “la oración
del justo puede mucho” (Santiago
5:15).
¿Cuál
es entonces la relación entre la soberanía de Dios y la oración
cristiana?
Ante
todo dejemos bien en claro que la oración no tiene por objeto alterar el
propósito de Dios. Dios ha decretado que ciertos acontecimientos tengan
lugar, pero también ha decretado que estos acontecimientos tengan lugar a
través de los medios que Él ha designado para su cumplimiento. El
Evangelio es uno de los medios establecidos para el cumplimiento del eterno
consejo del Señor, como la oración es otro.
La
palabra de Dios enseña claramente que las oraciones pidiendo precisamente
el cumplimiento de las cosas que Dios ha decretado no carecen de
significado. Daniel “entendió” por los escritos de los profetas que la
cautividad debía durar solamente setenta años, pero cuando estos setenta años
habían casi terminado, se nos dice que volvió su “rostro al Señor, buscándole
en oración y ruego, en ayuno, y cilicio y ceniza”(Daniel
9:2).En Ezequiel
36 leemos las promesas explícitas e incondicionales que Dios ha
hecho tocante a la futura restauración de Israel, pero en el versículo 37
de ese capítulo se nos dice: “Así ha dicho el Señor Jehová; aún seré
solicitado de la casa de Israel para hacerles esto”.
¿Acaso
el Hijo de Dios no sabía que ninguno de los suyos perecería? Sin embargo
rogó al Padre que los guardara (Juan
17:11).
Nuestras
creencias con respecto a la oración han de ser revisadas. La idea que se
tiene hoy en día es: “me presento ante Dios, le pido algo que necesito, y
espero que me lo dé. NO,
y otra vez NO.
Orar
es presentarme ante Dios, contarle mi necesidad, encomendarle mis caminos y
dejar que haga según a Él le parezca mejor. Esto es dejar que Dios
conteste la oración de la manera que Él crea conveniente, sea la que sea,
bien que a menudo su respuesta sea la que menos agrade a la carne.
Como
ejemplo consultemos 2
Corintios 12: Se ha concedido a Pablo un privilegio inaudito. Ha sido
arrebatado al Paraíso. Sus oídos han escuchado y sus ojos contemplado lo
que ningún otro mortal ha oído ni visto en el lado de acá de la muerte.
La maravillosa revelación fue más de lo que el apóstol podía soportar.
Estaba a punto “de creérsela” a causa de su experiencia. Por lo tanto
se le envía un aguijón en la carne, un mensajero de Satanás que le
abofetee para que no se enaltezca demasiado. Y el apóstol presenta su
necesidad ante el Señor, le implora tres veces que éste aguijón sea
quitado; ¿fue contestada su oración? Sin duda, aunque no como hubiera
deseado. El aguijón no fue quitado, pero le fue dada gracia para
soportarlo.
La
verdadera oración es comunión con Dios, de manera que es necesario que Él
llene nuestros corazones de sus pensamientos .Si pedimos algo conforme a su
voluntad, Él
nos oye, y si no pedimos, no nos oye (Santiago
4:3).
Que
sea nuestro clamor: SEÑOR ENSÉÑANOS A ORAR (Lucas
11:1).
NUESTRA
ACTITUD HACIA LA SOBERANÍA DE DIOS
Reconocer
en verdad la soberanía de Dios es contemplar al propio Soberano, es tener
una visión del Dios tres veces santo en su excelente gloria.
Notemos
la experiencia de Job, aquel de quien el propio Señor dijo: “No hay otro
como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado
del mal” (Job 1:8).Al
final del libro de Job se lo muestra en presencia de Dios; ¿y cómo se
comporta? Job dice: “De oídas te había oído, más ahora mis ojos te
ven. Por tanto me aborrezco y me arrepiento en el polvo y en la ceniza” (Job 42:5).Así la visión de Dios hizo que Job se
aborreciera a sí mismo y se humillara ante el Omnipotente.
En
el capítulo seis de Isaías se nos ofrece una escena pocas veces igualada.
El profeta contempla al Señor en su trono “alto y sublime”.Sobre este
trono hay serafines con rostros cubiertos dando voces, diciendo:
“Santo,Santo,Santo,Jehová de los ejércitos”.¿Cuál es el efecto de ésta
visión en el profeta?.”Entonces dije: Ay de mí que soy muerto; que
siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene
labios inmundos, han visto mis ojos al Rey” (Isaías
6:5).La visión del Rey humilló a Isaías hasta el polvo.
Analicemos
la experiencia de Daniel. Cerca del final de su vida, este hombre de Dios
contempló al Señor en una teofanía. Jehová se apareció a su siervo en
forma humana, vestido de santidad y gloria divina. Daniel cuenta el efecto
que ésta visión tuvo sobre él y los que con él estaban:”Y solo yo, vi
aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que
cayó sobre ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. Quedé solo y vi
ésta visión, y no quedó en mí esfuerzo. Pero oí la voz de sus palabras:
y oyendo, estaba adormecido sobre mi rostro, y mi rostro en tierra” (Daniel
10:6-9).
Aquí
vemos una vez más que la visión del Dios soberano hace que el esfuerzo de
la criatura se marchite y ésta sea humillada.
Entonces
¿cuál debe ser nuestra actitud para con el Soberano Dios?
Nuestra respuesta es:
1. SANTO
TEMOR
¿Porqué
las masas están hoy tan despreocupadas de las cosas espirituales y aman los
placeres del mundo más que a Dios?.La Biblia dice en Romanos
3:18: “Porque no hay temor de Dios delante de sus ojos”.Proverbios 1:7 cita: “El principio de la sabiduría
es el temor de Jehová”.Feliz el alma que ha sido atemorizada por una visión
de la majestad de Dios, que ha tenido una percepción de la grandeza de
Dios.
2. OBEDIENCIA
IMPLÍCITA
La
visión de Dios nos lleva a darnos cuenta de nuestra pequeñez y termina
mostrándonos nuestra dependencia de Él, y hace que nos pongamos en sus
manos.
3. ENTERA
RESIGNACIÓN
Es
natural quejarse cuando nos vemos privados de aquellas cosas en las que habíamos
puesto nuestros corazones. Pensamos que cuando hemos desarrollado nuestros
planes con prudencia y esfuerzo, tenemos derecho al éxito, que cuando
estamos rodeados de una familia venturosa, ningún poder puede penetrar y
herir a un ser que amamos; pero si en cualquiera de estos casos llega a
producirse un disgusto, el instinto pervertido del corazón humano lo lleva
a clamar contra Dios.
Pero
en aquel, que por la gracia, ha reconocido la soberanía de Dios, ésta
murmuración es acallada, y en su lugar el corazón se inclina ante la
voluntad divina.
Una
sorprendente ilustración del alma inclinándose ante la voluntad soberana
de Dios es la que nos ofrece la vida de Job. Como es sabido Job era temeroso
de Dios y apartado del mal. Si jamás hubo alguien que pudiera esperar que
la providencia divina le sonriera éste era Job. Pero ¿cómo le fue?.Por un
tiempo las cuerdas le cayeron en lugares deleitosos. El Señor llenó su
aljaba dándole siete hijos y tres hijas. Le prosperó en los asuntos
terrenales hasta convertirlo en un hombre rico. Pero de golpe el sol de la
vida se escondió tras espesas nubes. En un solo día Job perdió, no solo
sus rebaños y manadas, sino también a sus hijos e hijas. Le llegó la
noticia de que los ladrones se habían llevado su ganado, y que sus hijos
habían muerto por un ciclón.¿Y cómo recibió todo esto?.Oíd sus
palabras: “Jehová dio, y Jehová quitó”.Pero no solo reconoció la
soberanía de Dios, sino que además se gozó con ella y dijo: “Sea el
nombre de Jehová bendito” (Job 1:21).
Si,
es ante la voluntad del Señor que debemos inclinarnos. Es Él quien debe
decir donde debo vivir, en que circunstancias he de vivir, y cuanto tiempo
he de hacerlo.
4. PROFUNDO
AGRADECIMIENTO Y GOZO
En
este punto es donde muy a menudo se pone a prueba el estado de nuestras
almas. Cuando las cosas van según nuestros deseos, parece que estamos muy
agradecidos a Dios, pero ¿qué decimos en aquellas ocasiones en que las
cosas nos son adversas y desbaratan nuestros planes?.Vayamos de nuevo al
ejemplo de Job. Cuando experimentó pérdida ¿qué hizo? ¿lamentarse? ¿maldecir?
¿murmurar?
NO;
se inclinó ante Dios y lo adoró.
No
habrá verdadero descanso en tu corazón hasta que aprendas a ver la mano de
Dios en todo. Para esto es preciso que la fe sea practicada constantemente.
Pero,¿qué es la fe?¿una resignación fatalista?
NO.
La fe descansa en la palabra de Dios, y por tanto dice: “Sabemos que a los
que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, a los que conforme a su
propósito son llamados” (Romanos 8:28).La fe que obra se goza en el Señor
siempre (Filipenses 4:4).
5. ADORACIÓN
El
solo hecho de que la voluntad de Dios es irresistible e irrevocable, me
llena de temor; pero cuando me doy cuenta de que Él solo quiere lo bueno,
mi corazón se llena de gozo. El reconocimiento de la soberanía de Dios ha
de abrumar mi corazón y hacer que me incline ante Él en adoración.
EL
VALOR DE LA DOCTRINA DE LA SOBERANÍA DE DIOS
“Toda
la palabra de Dios es inspirada divinamente, y útil para enseñar, para
redargüir, para corregir, para instituir en justicia, para que el hombre de
Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra” (2
Timoteo 3:16-17).
Doctrina
es enseñanza, y es por medio de la doctrina o enseñanza que nos son dadas
a conocer las grandes realidades de Dios. Es por medio de la doctrina que
los creyentes son alimentados y edificados.
Es
muy triste que hoy en día la doctrina sea popularmente considerada como
poco práctica.
Es
la ignorancia de la doctrina lo que ha hecho que la Iglesia visible sea
impotente para enfrentarse con la creciente marea de infidelidad.
La
doctrina de la soberanía de Dios es básica en la teología cristiana. La
doctrina de la soberanía de Dios es un tónico divino para reanimar
nuestros espíritus. Produce gratitud en la prosperidad y paciencia en la
adversidad. Proporciona consuelo para el presente y seguridad para el futuro
desconocido.
El
valor de ésta doctrina hace más profunda nuestra veneración por el carácter
divino.
Declara que los derechos de Dios son los del alfarero que da forma al barro
haciendo vasos del tipo que quiere y para el uso que desee. Nos habla del
carácter inescrutable de su sabiduría. Muestra que aunque Dios es infinito
en su santidad, permitió que el mal entrase en su creación. Muestra que si
bien es poseedor de toda potestad, permitió que el diablo guerree contra Él
desde hace mucho tiempo. Muestra que si bien es la perfecta personificación
del amor, no perdonó a su propio Hijo. Muestra que si bien es el Dios de
toda gracia, no todos son hechos participantes de dicha gracia.
El
valor de ésta doctrina es el fundamento de toda verdadera religión.
No habrá progreso alguno en las cosas de Dios, si antes no hay un
reconocimiento personal de que Él es Supremo, y de que ha de ser confesado
y servido como Señor. Toda oración que elevemos a Dios será mera presunción
carnal si no es ofrecida conforme a su voluntad. Todo servicio en que nos
ocupemos será obra muerta si no lo hacemos para la gloria de Dios.
El
valor de ésta doctrina repudia la herejía de la salvación por las obras.
El camino que parece derecho y que termina en muerte, muerte eterna, es la
salvación por los esfuerzos y méritos humanos. Decir que la salvación del
pecador depende de la acción de su propia voluntad, es otra forma que
deshonra a Dios.
Mientras
el pecador confíe en sus propias fuerzas, no caerá en brazos de la
misericordia soberana; pero una vez que el Espíritu Santo le convenza de
que no hallará ayuda alguna en sí mismo, reconocerá que está perdido, y
clamará, y este clamor será oído.
El
valor de esta doctrina es profundamente humillante para el hombre.
Esta doctrina es un potente ariete contra el orgullo humano. El espíritu de
nuestra época es un espíritu de jactancia y glorificación humana. Pero la
verdad de la soberanía de Dios, quita toda base para esta jactancia. Esta
verdad declara que la salvación es del Señor. Recalca que es Él quien no
solo ha de ofrecer, sino también obrar; quien no solo ha de comenzar su
obra salvadora en nuestras almas, sino también perfeccionarla; quien no
solo ha de llamarnos, sino que también mantenernos y sustentarnos hasta el
fin. Enseña que la salvación es por gracia por la fe, y que todas nuestras
obras, nada cuentan para ser salvos.
El
valor de esta doctrina ofrece una experiencia de certeza absoluta.
Dios es infinito en poder y por tanto es imposible resistir a su voluntad.
Semejante declaración podrá llenar de alarma al pecador, pero en el santo
no despierta sino alabanza. Mi Dios es infinito en poder, por lo tanto
decimos: “en paz me acostaré y asimismo dormiré, porque solo tú me
haces vivir confiado” (Salmos
4:8).
El
valor de esta doctrina ofrece consuelo en las pruebas.
La doctrina de la soberanía de Dios es un manantial de consolación que
rebosa e infunde gran paz al cristiano.!Qué bendición saber que no hay un
solo rincón del universo que esté fuera de su alcance!.!Qué bendición
saber que la fuerte mano de Dios está sobre todos y sobre todo!.!Qué
bendición saber que aun nuestras aflicciones no vienen por casualidad, ni
proceden del diablo, sino que son ordenadas y mandadas por Dios!.
Dios
es demasiado sabio para errar y demasiado amante para hacer derramar a sus
hijos una sola lágrima innecesaria.
El
valor de esta doctrina engendra un espíritu de apacible resignación.
Acatar la voluntad soberana de Dios es uno de los grandes secretos de la paz
y la felicidad.
El
valor de esta doctrina inspira un canto de alabanza.
No solamente debemos estar agradecidos a Dios por su gracia para con
nosotros en el pasado, sino que su continuo proceder hacia nosotros nos
llena de gratitud.
¿Cuál
es el sentido de las palabras: “Gozaos en el Señor siempre”?. Fíjense
que no dice: “Gozaos en el Salvador”,sino “Señor”,como dueño de
toda circunstancia (recuerden que cuando el apóstol escribió estas
palabras estaba prisionero).¿Cuál era el secreto de su paz?.El secreto era
el saber que todas las cosas están bajo el control de Dios, Él las dirige.
El
valor de esta doctrina garantiza el triunfo final del bien sobre el mal.
Desde el día que Caín mató a Abel, el conflicto entre el bien y el mal en
la tierra ha sido un penoso problema. Cuando uno mira a su alrededor
descubre que casi todo aquí en la tierra está en confusión, en caos y en
ruinas; parece como si Satanás estuviese llevando la mejor parte en la
batalla. Pero cuando uno mira hacia el cielo, el ojo de la fe ve claramente
un trono, estable y seguro, en el que se sienta Aquel cuyo nombre es
Omnipotente. Dios está en el trono, el timón está en sus manos, y por
consiguiente su propósito no puede fallar.
El
valor de esta doctrina ofrece un lugar de reposo para el corazón. Aquel que está sentado en el trono del cielo no solo es infinito en
poder, sino también en sabiduría y bondad.
CONCLUSIÓN
“Aleluya,porque
el Señor Todopoderoso reina”
Consideremos
ahora una o dos de las objeciones que suelen oponerse a la doctrina de la
soberanía divina.
Si
Dios no solo ha predeterminado la salvación de los suyos, sino que también
ha preparado las buenas obras en que han de andar (Efesios 2:10), ¿qué incentivo nos queda para
luchar por la piedad práctica?.
Si
Dios ha fijado ya el número de los que han de ser salvos, siendo los demás
vasos de ira preparados para muerte, ¿qué estímulo tenemos para predicar
el Evangelio a los perdidos?.
Una
de las respuestas del creyente
es: “Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en
Cristo Jesús” (Filipenses
3:14).
Si
Dios ha determinado antes de la fundación del mundo el número exacto de
los que han de ser salvos,
¿por
qué debemos preocuparnos del destino eterno de aquellos con los cuales
entramos en contacto?
NUESTRA
LABOR NO TIENE POR OBJETO HACER QUE SE CUMPLA LO QUE DIOS NO HA DECRETADO.
Nosotros
no somos responsables de los resultados: estos dependen de Dios y de su acción.
La palabra de Dios dice: “Pablo plantó, Apolos regó, pero es Dios quien
ha dado el crecimiento” (1
Corintios 3:6).
Nosotros
hemos de obedecer a Cristo y predicar su palabra a toda criatura, hacer énfasis
en el mensaje que dice: “Todo aquel que en Él cree”,y luego dejar que
el Espíritu Santo aplique dicha palabra con poder vivificante a quien Él
quiera.
Dios
no nos ha enviado a disparar un arco al aire. Cuán alentadoras son para el
alma aquellas palabras de nuestro Señor: “También tengo otras ovejas
(observen que dice tengo y no tendré, ya han sido dadas por el Padre) que
no son de este redil; aquellas me conviene traer, y oirán mi voz” (Juan 10:16).No dice “es posible que oigan mi
voz”,ni “lo harán si quieren”;”Oirán mi voz” es su promesa sin
reservas, es absoluta.
QUERIDO
HERMANO, CONTINÚA LA BÚSQUEDA DE LAS “OTRAS OVEJAS” DE CRISTO.
No te desalientes porque los cabritos no atienden a la voz del Señor cuando
predicas. Sé fiel, persevera, y que Cristo te use como vocero y portavoz
suyo.
EL
FIN Y OBJETO DE TODO ES LA GLORIA DE DIOS.
“ÉL
LO HA ORDENADO; SU PODER LO LOGRARÁ”
AMÉN
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