¿QUE ESTAMOS HACIENDO CON NUESTROS TALENTOS?

"Por lo cual tuve miedo y fuí y lo escondí…” Mateo 25:35-40

La pregunta que m estoy haciendo y que quiero compartir con vosotros es ¿Qué estoy haciendo con mis talentos?

Cuando me convertí al Señor, era activa, entendí que el Señor me había dado dones, pero… vienen los desánimos, apatía, y poco a poco viene la desolación a tu vida en forma de criticas en vez de anima y ayudarte, crean en ti una imagen que tienes a subestimarte y te hacen creer y ver lo inimaginable así que eres juzgada por tu servicio.

A veces cedemos ante esos comentarios y decides ¡esconder tu talento! Para no crear disensiones, discordias, hermano, veo en mi el error al escuchar al Señor “no escondas tu talento”, si Dios te da un don especifico úsalo en la Iglesia para supervicio, comparte tu vida con los hermanos de lo que Dios hace con tu vida, animémonos a considerar al hermano y reconocer sus dones y aliéntale en su servicio.

Se cuenta que el violinista Paganini dio ordenes de que nadie debía tocar su violín después de su muerte, esto fue un error porque una de las peculiaridades del violín es que mejora su sonido cuando se usa, de lo contrario pierde sus cualidades, en su estuche guardado n es de utilidad alguna y las polillas de la indiferencia y la apatía hará el resto.

Estamos en la Iglesia para dar y compartir ¡No escondas tu talento! Ponlo al servicio del Señor Mateo 25.

Como muchos sabréis, cuando un miembro de nuestro cuerpo no es usado, no sirve, o cuando está roto o enfermo, se debilita y pierde su movilidad, en algunos casos se vuelve inútil e incuso puede atrofiar y amputar, que no pase así con nuestros talentos, todos somos imprescindibles en la obra del Señor.

Desde aquí e invito y te animo a usar tus talentos, pues si no los usamos llegará un día que aunque deseemos tenerlos no podremos recuperarlos “aun lo que tienes se te quitará” mateo 25:29

Aprende de la reprimenda del Señor al que escondió su talento y ponlo a su servicio, no queramos escuchar un día la voz del Señor diciéndonos “siervo inútil y negligente, sabias que siego donde no sembré y que recojo donde no esparcí”.

Pidamos al Señor ser responsables con nuestros talentos y dad gracias al Señor por los que hay en la iglesia. Será grato oír decir al Señor “Bien buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré entra en el gozo de tu Señor” Mateo 25:14-30.

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